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Con la colaboración de Daniel Hiekens- Experto en fotografía
En un mundo en el que nuestros teléfonos doblan en número a nuestras cámaras, es bueno mirar al pasado de la fotografía y ver cómo la tecnología ha evolucionado a lo largo del tiempo. A finales del siglo XVIII y principios del XIX surgió un método de impresión debido a una mayor demanda de fotografías de alta calidad. En lugar de revelar material fotosensible para producir solo una fotografía, se crearon moldes y placas de impresión a partir de fotografías, lo que permitió la producción en masa, y a veces incluso en tonos más agradables que los de las copias en gelatina de plata. Sigue leyendo para averiguar cómo funciona la impresión fotomecánica y conocer el aspecto de sus resultados.
Este proceso, como su nombre indica, consiste en generar una imagen fotográficamente, pero imprimiendo con tinta sobre papel en lugar de sobre material fotosensible. De una forma más simple, es algo así como un puente inicial entre las edades digital y analógica. Este proceso se podía completar de un sinfín de maneras diferentes, pero lo básico (sin entrar demasiado en tecnicismos) incluye gelatina cromada, que endurece las zonas expuestas y crea variaciones topográficas que coinciden con los tonos de la imagen. A partir de esto se podría crear un molde y la impresión podría comenzar en masa, de forma similar a los métodos de impresión. Vamos a explorar unos pocos métodos y ver cómo funcionan exactamente.

Grabado fotográfico
Esta técnica comprende muchos 'grabados' fotográficos. En este proceso se utiliza la gelatina como elemento resistente en el grabado de una placa de metal con la que se producen las impresiones. Después de la exposición, la gelatina se presiona sobre una placa metálica con polvo de resina. La gelatina no expuesta queda retirada y la placa se graba. El ácido corroe el metal no protegido por la gelatina y deja una placa grabada a partir de la que se puede imprimir.

La impresión que se muestra arriba se realizó con la técnica del huecograbado. Requirió que toda la placa grabada se cubriera con tinta y después se retirara, para dejar solo la tinta en los huecos grabados, que luego pasaba al papel.
Fotograbado
Prácticamente el mismo proceso de crear un grabado fotográfico podría realizarse con un fotograbado. La diferencia radica en las placas. Los grabados fotográficos se realizan con placas de huecograbado. Las secciones que se quieren imprimir se retiran de la placa y la tinta para imprimir queda en las partes grabadas en la placa. En los fotograbados, sin embargo, se utilizan placas de relieve, que son exactamente lo contrario; las secciones que no deben imprimir se quitan de la placa y la tinta se queda en las secciones en relieve restantes.

Mientras que algunas técnicas de impresión empleaban el relieve de gelatina para crear un molde para imprimir, algunos utilizaban la propia gelatina. Como la gelatina es algo delicada, solo se podía generar un número limitado de impresiones verdaderamente buenas. La técnica del heliograbado utilizaba una gelatina que era 5 veces más dura, combatiendo este problema. ¿Cómo funciona? Se expone la gelatina a la luz y no solo la endurece, sino que también hace que sea hidrófoba (repele o no se mezcla bien con el agua), algo que a su vez permite captar mejor las tintas oleosas. La gelatina que estaba menos expuesta no era tan hidrófoba como las secciones expuestas y, por lo tanto, no recogía la tinta, creando así diferencias tonales muy similares a las del proceso de litografía.

'White Angel Breadline' de Dorthea Lange, impresa en 1935 en Estados Unidos
Hay muchos otros métodos de impresión fotomecánicos, pero nos hemos centrado solo brevemente en tres. Ahora que sabes cómo funciona este método de impresión, échale un vistazo a nuestra subasta única de impresiones fotomecánicas antiguas para encontrar más ejemplos de buenas impresiones antiguas de principios de siglo. Los grabados fotomecánicos tienen una gran ventaja en comparación con las impresiones con gelatina de plata: son muy estables y tienen una fecha de caducidad muy posterior. No se decoloran y se pueden utilizar en plata, espejos, etc. Ahora es el momento de pujar por uno de estos tesoros retro. Esta subasta especial terminará el 1 de septiembre de 2017.