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Escrito por Beulah | 8 de enero de 2020
‘No me importa si los seguidores me arrancan la camisa; la ponen ahí’.
Podría decirse que uno de los iconos culturales más importantes del siglo XX, Elvis Presley, era célebre por llenar los lugares con gritos, desmayos de amantes de la música. Puede que tuviera un gusto dudoso en cuanto a gestores, pero Elvis conocía el verdadero valor de sus seguidores. El Rey se paraba habitualmente y pasaba horas firmando autógrafos, charlando con sus fans, hasta que sus representantes se lo llevaran, temerosos de que su voz se viera dañada tras el espectáculo de la noche. Y encomió a sus seguidores más implicados, refiriéndose ellos como su motivación para seguir de gira, mucho antes de que los problemas de salud hicieran que fuera un proceso doloroso y difícil.
Los fans de Elvis le devolvieron su devoción con intereses. A lo largo de su vida, Elvis tuvo una aparentemente infinita lista de éxitos de álbumes de platino y sigue siendo el artista individual más vendido de todos los tiempos. La mansión de Elvis, Graceland, se inundó de regalos de admiradores (hay una colección de regalos de seguidores de Elvis expuesta de manera permanente) y actualmente la mansión es la segunda casa más visitada de los EUA. Y aún nos queda por hablar de las legiones de imitadores de Elvis que regularmente dan crédito al adagio de que ‘la imitación es la forma más sincera de halago’.
Un artista legendario, superfans acérrimos y una larga historia de regalos entre los dos; ¿acaso sorprende que haya surgido toda una serie de mitos y haya desinformación alrededor del valor de los artículos de memorabilia de Elvis? En un esfuerzo por separar los hechos de la ficción (que admitimos que es muy entretenida), aquí tienes algunos de los artículos de memorabilia de Elvis más caros y míticos jamás vendidos.

Disco de acetato de ‘My Happiness’ de Elvis Presley
‘My Happiness’ es la primera canción que Elvis grabó. Fue en agosto de 1953 y, según diferentes fuentes, Elvis solo quería saber cómo sonaba. O tal vez fue un regalo de cumpleaños para su madre. O puede que se sintiera aburrido. O tal vez esperaba llamar la atención del productor de la Sun Sam Philips. Cualquiera que fuera el motivo de la grabación, Elvis no tenía tocadiscos propio, así que fue a casa de su amigo Ed Leek par escuchar el disco y luego se olvidó rápidamente de él. El disco de acetato se quedó durante 60 años en la colección de discos de Leek hasta que salió a subasta y se vendió al cantante de los White Stripes, Jack White, por 300 000 $, convirtiéndose así en el disco de acetato más caro jamás vendido.

Mono Aqua Blue Vine, utilizado por Elvis a inicios de los años 70
En 2016 el mono Aqua Blue Vine de Elvis se subastó por 325 000 $. Recubierto de joyas y tachuelas, el Aqua Blue Vine fue utilizado por Elvis en 1973-74 y era obra del diseñador Bill Belew y el reconocido bordador Gene Doucette. Pese a que tanto Belew como Doucette hicieron público cómo se les ocurrió el diseño (a menudo se mencionan Napoleón, superhéroes y la facilidad de movimientos en el escenario), siguen circulando rumores sobre el traje. Quizá el más extravagante de ellos sea que las perneras del traje se hicieron así de anchas para que hubiera sitio para una funda para la Derringer de Elvis en el tobillo. La funda de pistola aparentemente se pidió tras una amenaza de asesinato en 1970, aunque los seguidores que vieron la actuación de Elvis no tardan en afirmar que el Aqua Blue Vine no ocultaba nada.

Piano Kimball de Elvis bañado en oro de 24 ct
Uno de los mitos más persistentes en torno a los artículos de memorabilia de Elvis es que su piano Kimball bañado en oro de 24 ct se subastó por 1 $. Originalmente un regalo para la madre de Elvis, el piano de cola Kimball de 1924 languideció guardado tras la muerte de la madre, hasta que Priscilla Presley lo mandó pintar con pan de oro y lo instaló en la sala de música de Graceland. Tras la muerte de Elvis, el piano lo compró el empresario Russ Kemppel por 2 millones de dólares y lo cedió al Nashville Country Music Hall of Fame por 1 $ al año. En los inicios de internet, este acto de generosidad rápidamente se malinterpretó y empezaron las especulaciones de que Kemppel había comprado el piano por solo 1 $.
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