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Escrito por Callum Booth | 4 de octubre de 2024
Justo cuando creías que se habían acabado los formatos musicales que resucitar, resulta que los casetes están viviendo su momento.
Según la BPI, las ventas de este formato en Gran Bretaña en 2022 aumentaron un 5,2 % interanual, hasta alcanzar las 195 000 unidades. De hecho, de algunos de los lanzamientos de ese año —incluido el último álbum de Florence + The Machine— se vendieron más copias en casete que en vinilo en su debut.
En Catawiki estamos experimentando un auge similar. Las búsquedas de “casete” y todos los términos de búsqueda relacionados (casetes, pletina de casete, reproductor de casetes, etc.) aumentaron un 53 % en 2024 en comparación con 2023.
Sin embargo, todo esto plantea una gran pregunta: ¿por qué?
La mayoría de los fenómenos de resurgimiento de soportes musicales físicos son fáciles de entender. El resurgimiento del vinilo, por ejemplo, ha tenido un gran componente estético, pues no se puede negar que es sumamente gratificante sostener un disco y contemplar su magnífico diseño de 12 pulgadas.
La resurrección del CD también es bastante fácil de entender. Actualmente es relativamente económico coleccionarlos, y suele ser la manera más fácil de conseguir música en formato digital sin pérdidas, por lo que es ideal para los aficionados que buscan melodías de la máxima calidad.
Pero, ¿casetes? ¿Esas cajitas del tamaño de una tarjeta que a menudo producen un sonido deformado y sibilante, y que siempre parece que se vayan a estropear? ¿Cómo es que son tan populares?
Pues bien, tenemos la misión de averiguarlo y ayudarte a descubrir si esta tendencia es para ti.
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¿Por qué desaparecieron las cintas de casete?
“La respuesta más sencilla es debido a la llegada del CD”, afirma Ariel Cabello, experto sénior de Equipos de sonido de Catawiki. Philips desarrolló el casete compacto en 1962, pero no sería hasta la década de 1970 cuando la calidad de sonido del formato pudo competir con el vinilo. Sí, una cinta de casete y un reproductor de buena calidad pueden ofrecer una música que suene tan bien como el vinilo.Tras este avance tecnológico, el soporte despegó, pero esa no fue la única razón por la que las cintas de casete desafiaron seriamente el protagonismo del vinilo.
En primer lugar, como dice Hua Hsu en ArtForum, “las discográficas empezaron a intentar persuadir a los consumidores para que recompraran sus LP favoritos en casete”. Esto supuso un impulso cultural para que el formato se generalizara, pero esto no habría ocurrido sin las ventajas intrínsecas de las cintas.
Suena raro decirlo ahora, pero antes de que salieran al mercado los casetes, no era posible pausar, rebobinar o avanzar la música. Hacerlo en un tocadiscos era increíblemente complicado, ya que había que mover físicamente el brazo. ¿Y con una cinta? Era tan sencillo como pulsar un botón.
Pero había otro elemento que hizo que los casetes fueran increíblemente populares: se podía grabar en ellos. Por primera vez, la gente podía hacer mezclas y grabar canciones de la radio, de discos de vinilo o incluso de otros casetes.
El último motivo de la popularidad original de los casetes fue lo fácil que era llevarlos encima. Cualquiera que haya tenido en sus manos un disco de vinilo sabe que es imposible escucharlo en el autobús. ¿Pero una cinta de casete, que es algo más pequeño que una novela?Sin problemas.
Por este motivo, el Walkman de Sony tuvo un éxito tan rotundo cuando salió al mercado en 1979. Por primera vez, la gente podía escuchar fácilmente la música que quisiera en cualquier lugar. Todos estos factores hicieron que los casetes se volvieran omnipresentes. A mediados de los 80, se vendían 900 millones de cintas de casete al año. Pero, por desgracia para algunos, esto no duraría mucho.
“Cuando apareció el CD a principios de los 80”, dice Cabello, “se impuso muy rápido”.
De acuerdo con Cabello, el éxito del CD se debió a que era “un soporte mucho más sencillo”. Se trataba de un disco, algo que no se enganchaba ni se atascaba, que ofrecía una gran calidad de sonido y que resultaba cómodo. Con los precios de los reproductores de CD cada vez más asequibles, los casetes no tardaron en quedar relegados a la historia. En 1991, los discos compactos ya superaban en ventas a sus equivalentes en cinta. La época de los casetes había terminado.
O eso pensábamos.
Comprender el resurgimiento
Como ocurre con cualquier tipo de fenómeno de resurgimiento, es difícil sacar conclusiones concretas de algo que se produce de forma orgánica y está impulsado por el mundo underground. No obstante, podemos hacer algunas conjeturas.
La explicación más sencilla de por qué los casetes están volviendo a ser populares es la conexión con el pasado, tanto para las personas que vivieron la época de las cintas como para las que no, como la generación Z.
“Estamos en una época nostálgica”, dice Cabello, “todo lo analógico o con sonido de alta fidelidad está regresando. Es una constatación”.
Este es el quid de la cuestión. Hay algo especial en tener una obra de arte física en las manos. Aunque un casete no parezca tan lujoso como, por ejemplo, un disco, tiene algo de funcional. Te lo puedes meter en el bolsillo o en el bolso y llevarlo siempre encima. El soporte tiene un componente de creación propia.
Iain Taylor, profesor de Industria Musical en la Universidad de Birmingham, afirma que el éxito de los casetes demuestra que “el disfrute cultural de la música va mucho más allá de los debates sobre la calidad del sonido”.
Por el contrario, sostiene que la música es “algo complejo y profundamente social que atañe a algo más que a nuestros oídos”.
El resurgir del casete no tiene que ver únicamente con la música. Aunque las cintas tienen un sonido cálido y analógico, son mucho más. Para mucha gente, este renacimiento significa volver a una época muy querida, una que podría parecer más relevante y legítima que la actual. Es un recordatorio físico de una forma particular de acercarse a la música, una manera de valorarla y conservarla, que se encuentra a años luz de Spotify.
En otras palabras, Jon Michaud dijo en The New Yorker que “al igual que los seres humanos, la cinta de casete es analógica, defectuosa y perecedera”. Por eso, como personas, añoramos este tipo de soportes musicales: nos vemos reflejados en ellos.
Los reproductores de casetes más buscados
En este punto, quizás estés pensando en adentrarte en el renacer del casete, pero ¿por dónde empezar? El primer paso es comprar un reproductor de casetes. Cabello, de Catawiki, ve dos grandes tendencias en cuanto a los aparatos que compra la gente: la estética y la tecnología.
La primera hace referencia a la gente que busca aparatos que se vean fantásticos, mientras que la segunda se asocia a los que se preocupan mucho por el sonido que producen.
En cuanto a la estética, Cabello considera que los aparatos Bang & Olufsen y Mario Bellini están despertando mucho interés, así como las pletinas de casetes de carga superior.
“La gente también está pagando un extra por aparatos con indicadores físicos, en los que una aguja se mueve al ritmo de la música”.
Cuando se trata de equipos técnicos, Cabello ha observado una serie de cosas que el público busca. Uno de esos elementos es el hardware con “sistemas de reducción de ruido DBX”, y otra característica buscada son los “cabezales GX”, que ayudan a obtener la mejor calidad de sonido de las cintas.
Elegir cintas y un reproductor de casetes
Una de las cosas que está contribuyendo al resurgir del casete es el hecho de que sigue habiendo muchos equipos de buena calidad.
Según Cabello, como muchos de los reproductores de casetes de los años 70 y 80 estaban muy bien hechos, la mayoría de estos aparatos siguen funcionando en la actualidad. “Son fáciles de mantener”, dice. Solo hay que llevarlos a un experto que pueda “cambiar las correas y los carretes de grabación” y el aparato quedará como nuevo.
Estos dispositivos se pueden comprar en muchos comercios, pero a menudo conviene acudir a un lugar como Catawiki, donde los expertos verifican lo que se vende, para que sepas que adquieres un equipo con buena reputación.
Aunque hay una gran variedad de marcas que fabrican reproductores bien valorados, Akai y Nakamichi han creado algunos de los mejores equipos, por lo que merece la pena echarles un vistazo.
¿Y los casetes? Puedes conseguir cintas pregrabadas en tiendas de discos, plataformas online e incluso en conciertos. Si buscas cintas vírgenes, lo mejor es optar por una marca de confianza como TDK y comprar unidades con precinto de fábrica, algo que puedes encontrar en Catawiki.
¿Y qué va a pasar?
Es casi imposible predecir con exactitud el futuro de los casetes, pero hay una cosa segura: no van a desaparecer. Mientras haya entusiastas de la música, habrá gente que quiera experimentar todos los formatos, desde el vinilo hasta el casete, pasando por el CD. Las tendencias van y vienen, pero siempre habrá un colectivo que apoye y adore todas las ventajas de las cintas de casete.
Los casetes han muerto, larga vida a los casetes.
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