Gianfranco Zenerato - DYSTOPIAN

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Giulia Resti
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由Gianfranco Zenerato创作的原作丙烯画作品,题为DYSTOPIAN,尺寸为30×40 cm,手签,由意大利艺术家直接出售,2026年创作,现已装裱为悬挂就绪(不含画框).

AI辅助摘要

卖家的描述

IDEAL PARA INVERSION - ENTRE LOS 5 PRIMEROS ARTISTAS EN RAVIDA ASCENSO EN CATAWIKI
Más de 180 coleccionistas han adquirido obras de Gianfranco Zenerato en Catawiki.

AÑADE A TU COLECCIÓN ESTE EXCLUSIVO PINTURA!!!

205 obras de arte vendidas - 100% Positivo - 78 Reseñas

Pieza única 100% PINTADA A MANO
(El marco en las fotos es puramente demostrativo y no está incluido en el lote)

www.zenerato.com

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)
• Activo desde 1990, con más de 600 participaciones en eventos de arte nacionales e internacionales.
• Reconocido por la alta calidad de sus obras, con más de 500 premios recibidos.
• Presente en colecciones públicas y privadas en Italia, Europa, América y Asia.
• Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc.
• Reseñado por los principales críticos italianos.

Pieza única pintada a mano
Certificado de archivo Internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fichero que contiene la trayectoria profesional del artista - Dimensiones 30x40x4cm - Acrílico sobre lienzo montado en bastidor de galería de alto espesor - 2026
Listo para colgar - NO NECESITA MARCO

NOTA IMPORTANTE PARA OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extra-UE son posibles, pero debido a complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costos adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los plazos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha seguido un recorrido artístico que le ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...

Actualmente, colabora con el célebre crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de reconocidos expertos del sector:

Gianfranco Zenerato encaja dentro de esa corriente de artistas de los años setenta, mensajeros severos de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, Zenerato es portador de una advertencia conmovedora, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de scuola moderna, que con talento sabe conciliar la búsqueda con la experimentación. (Paolo Levi)

Se percibe en esta imagen emblemática una invitación a meditar sobre la belleza de una naturaleza muerta, una flor y una joven. La classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)

En este mensaje visual inquietante pero explícito, el diálogo entre la esencialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante e inédita la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narrativas señaladas que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de una imaginación fértil, organizada según secuencias ordenadas de sus propios procesos mentales. Sus construcciones fantásticas podrían confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es correcto, ya que no propone una imaginería absurda y irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad creada por la mente de un visionario. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quienes examinan estos mensajes les queda por descifrar qué significado le ha atribuido su autor. De hecho, juega con símbolos y remisiones y se divierte confundiendo las coordenadas interpretativas de lo que podría ser el argumento de una historia camuflada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figura de espera, donde la modernidad se encuentra con un tiempo que ya no existe para hacer que volvamos a encontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)

El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, por una investigación alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante une pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica ...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico y literario y metanarrativo. Insiste al pintor en encontrar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuán la pintura hoy —entre tanto ruido— sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista entonces, gracias también a las cromatías brillantes, afirma cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho de ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a enfrentar con el artista, que a través de diversas experimentaciones ha llegado, a lo largo de los años, a situar su visión en un presente que «mira» al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es una amenaza y un aviso el mensaje que traslucen los elementos situados en el lienzo que rodean su visión global. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "atención", el tiempo está a punto de agotarse, y el fuerte llamado de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el reloj) subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la tierra de medio entre pasado y futuro.
Gianfranco como un Ulises viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y modelan, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro el hombre-artista enfrenta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo ha creado, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de volver de donde partió. Regresa así la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para volver a encontrarnos y la figura femenina se convierte entonces en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "parto" contienen ambas el concepto de separación y desapego y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este recordatorio temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro solo nos queda volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no permitir que el mundo tecnológico y post-tecnológico nos deshumanice.
Cada viaje coloca en el mismo plano la racionalidad y las emociones, provoca dudas y miedos, los tiempos de lo cotidiano se distorsionan y asumen significados distintos.
Ir hacia el futuro se convierte en desafío, capturado en la mirada femenina, pero también en peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partir implica enfrentar la separación del «yo antiguo», compuesto de hábitos, roles y certezas. Partir es, sin embargo, libertad y aunque esta sea limitada porque uno se acerca a lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección hacia la que se avanza, mientras el centro de contracción es la dirección de la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esta sensación de proveniencia de un lugar y de dirección hacia otro. En el centro la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón de la marcha, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina es casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en esa ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una desalentada resignación ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y opacados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de este futuro, que avanza de forma peligrosa e casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso las «ilusiones son reales».
Con Gianfranco Zenerato realmente tenemos la posibilidad de viajar a través de sueños, señales y símbolos, donde cada uno de nosotros verá a sí mismo reflejado en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizá, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perdernos y luego reencontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista, partiendo del pasado clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, sobre el telón de su cosmos historicizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su erudita técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y sobre todo de ese color, rico en nitidez y pureza timbral, para interactuar con el presente también tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transvanguardia citazionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggescas ... y psicología moderna de extracción post-renacentista (Rembrandt...). Zenerato tiene potencial creativo de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlo poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en una lectura en el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración alcanza efectos escenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad diaria, todo armonizado por un espléndido juego cromático.

El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone

Los autores más originales no lo son porque promueven lo nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera que parece que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)

Es necesario partir de la frase incisiva de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto es así porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir, que ya en pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y por los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque como sostenía también Giorgio Morandi “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por tanto para ser original habría que pintar teniendo en cuenta evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo ni siquiera perciben, logran transformar las emociones que nacen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que incluir sin duda al Maestro Zenerato, artista tan dotado que hace de la minuciosidad, el rigor y la fantasía un estilo pictórico que, aunque rememora a maestros pasados, demuestra que el artista ha sabido aprovechar las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad e una individualidad visibles en ese toque de modernidad elegante presente en cada obra, que lo convierte en una excepción en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de frutos maduros y exuberantes, acostados sobre altos muros de mármol gastados por los años y a menudo manchados por los dibujitos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna diaria, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se convierten en el anillo de unión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado en el crepúsculo de la tarde cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, surge con más vigor aquello que Zenerato manda a un primer plano en las tablas de mármol, donde resalta un color cada vez más vivo que va desde el rojo, al amarillo, al verde, y a todas las tonalidades más cálidas del arcoíris.
Y el arcoíris parece sobrevolar la carrera de este joven y prometedor artista, prosificador del arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando las fealdades y las negatividades que nuestro mundo porta consigo.

Han escrito de él o juzgado sus obras:

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, ecc...

Ha collaborato con las siguientes galerías:

Galleria Cd Studio d'Arte
Galleria New Dimensione Arte
Galleria Emmediarte
Galleria La Spadarina
Galleria l'Artista
Galleria Arttime
Galleria Orler

IDEAL PARA INVERSION - ENTRE LOS 5 PRIMEROS ARTISTAS EN RAVIDA ASCENSO EN CATAWIKI
Más de 180 coleccionistas han adquirido obras de Gianfranco Zenerato en Catawiki.

AÑADE A TU COLECCIÓN ESTE EXCLUSIVO PINTURA!!!

205 obras de arte vendidas - 100% Positivo - 78 Reseñas

Pieza única 100% PINTADA A MANO
(El marco en las fotos es puramente demostrativo y no está incluido en el lote)

www.zenerato.com

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)
• Activo desde 1990, con más de 600 participaciones en eventos de arte nacionales e internacionales.
• Reconocido por la alta calidad de sus obras, con más de 500 premios recibidos.
• Presente en colecciones públicas y privadas en Italia, Europa, América y Asia.
• Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc.
• Reseñado por los principales críticos italianos.

Pieza única pintada a mano
Certificado de archivo Internacional - Certificado de autenticidad firmado por el autor - Fichero que contiene la trayectoria profesional del artista - Dimensiones 30x40x4cm - Acrílico sobre lienzo montado en bastidor de galería de alto espesor - 2026
Listo para colgar - NO NECESITA MARCO

NOTA IMPORTANTE PARA OFERTANTES FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA
Los envíos a países extra-UE son posibles, pero debido a complejos trámites burocráticos (autorizaciones ministeriales, trámites aduaneros, etc.), conllevan costos adicionales, ya incluidos en los gastos de envío indicados en el anuncio.
Por las mismas razones, los plazos de entrega podrían ser más largos de lo habitual.
Gracias por su comprensión.

GIANFRANCO ZENERATO (Artista Profesional - Italia)

Activo desde 1990, ha seguido un recorrido artístico que le ha llevado a participar en más de 600 eventos de arte, recibiendo reconocimientos nacionales e internacionales por la calidad de sus obras. Con más de 500 premios, sus creaciones enriquecen colecciones públicas y privadas de relevancia en Italia, Europa, América y Asia. Ha expuesto junto a maestros como Antonio Nunziante, Athos Faccincani, Alfonso Borghi, Giuseppe Menozzi, Giampaolo Talani, Saturno Buttò, etc...

Actualmente, colabora con el célebre crítico de arte, Prof. Giammarco Puntelli.

Algunas críticas de reconocidos expertos del sector:

Gianfranco Zenerato encaja dentro de esa corriente de artistas de los años setenta, mensajeros severos de la sociedad occidental. Mientras el milanés Antonio Recalcati y el romano Franco Mulas expresaban rabia social, Zenerato es portador de una advertencia conmovedora, donde la derrota del hombre puede representar también la antesala de una redención laica. Se trata de una visión densa en significados simbólicos, de un pintor de scuola moderna, que con talento sabe conciliar la búsqueda con la experimentación. (Paolo Levi)

Se percibe en esta imagen emblemática una invitación a meditar sobre la belleza de una naturaleza muerta, una flor y una joven. La classicidad de estas imágenes silenciosas interrumpe la atmósfera suspendida de un mundo gris, el contemporáneo, que nos distrae del sueño. (Paolo Levi)

En este mensaje visual inquietante pero explícito, el diálogo entre la esencialidad cromática y la armonía de las formas testimonia la tensión expresiva y la maestría de un artista sabio. Interesante e inédita la mezcla entre flores, frutos y objetos tecnológicos de la contemporaneidad. (Stefania Bison)

Gianfranco Zenerato elabora narrativas señaladas que revelan, paso a paso, las infinitas posibilidades de una imaginación fértil, organizada según secuencias ordenadas de sus propios procesos mentales. Sus construcciones fantásticas podrían confundir el juicio crítico al definirlo como surrealista. Esto no es correcto, ya que no propone una imaginería absurda y irreal, sino al contrario, pinta una realidad a nosotros familiar, con un propósito comunicativo y altamente simbólico. (Sandro Serradifalco)

Este cuadro de Gianfranco Zenerato está técnicamente bien estructurado, finamente y ricamente articulado, y propone la realidad creada por la mente de un visionario. Sus obras tienen una fuerte componente escenográfica y a quienes examinan estos mensajes les queda por descifrar qué significado le ha atribuido su autor. De hecho, juega con símbolos y remisiones y se divierte confundiendo las coordenadas interpretativas de lo que podría ser el argumento de una historia camuflada de irrealidad. (S. Russo)

Con Gianfranco Zenerato tenemos una excelente idea, transformada con gran capacidad en lo que es una figura de espera, donde la modernidad se encuentra con un tiempo que ya no existe para hacer que volvamos a encontrar los sentimientos... (Giammarco Puntelli)

El autor apuesta por la superposición y la intersección de géneros, por una investigación alusiva y metafórica incisiva en los sujetos y en los colores. Con una intuición fulminante une pasado (naturaleza muerta), presente (la imagen femenina) y futuro (el simbolismo, la escritura críptica ...) de modo que la obra se convierte en un paradigma artístico y literario y metanarrativo. Insiste al pintor en encontrar un nuevo universo visual, explorar los límites de la iconografía tradicional para demostrar cuán la pintura hoy —entre tanto ruido— sigue siendo una disciplina original. La creatividad del artista entonces, gracias también a las cromatías brillantes, afirma cómo el enfoque ligado al género aún tiene derecho de ciudadanía en la pintura del siglo XXI.

La pintura de Gianfranco Zenerato nos conduce a una visión de la realidad operada en tres niveles. Es un viaje en el tiempo el que vamos a enfrentar con el artista, que a través de diversas experimentaciones ha llegado, a lo largo de los años, a situar su visión en un presente que «mira» al pasado como un mundo ideal, pero ya perdido, y a un futuro lleno de contaminaciones artificiales y artificiosas.
Es una amenaza y un aviso el mensaje que traslucen los elementos situados en el lienzo que rodean su visión global. La "batería" que encontramos como elemento fijo, nos está diciendo "atención", el tiempo está a punto de agotarse, y el fuerte llamado de elementos naturales puestos en primer plano, contaminados por objetos del mundo tecnológico (el ratón, el CD o el reloj) subrayan cuán importante es no cortar el vínculo con el pasado, con un mundo en el que la naturaleza era predominante.
El elemento femenino, colocado en el plano temporal del presente, representa el arquetipo de la madre-Tierra situada en la tierra de medio entre pasado y futuro.
Gianfranco como un Ulises viaja en esta dimensión temporal, en busca de las fuerzas que nos sostienen y modelan, alteran o gobiernan nuestra suerte. Empujado hacia el futuro el hombre-artista enfrenta el viaje con fuerza y determinación, pero luego se da cuenta de su propia fragilidad ante la complejidad de un mundo que él mismo ha creado, el tecnológico, que se le escapa de las manos y siente, por tanto, la necesidad de volver de donde partió. Regresa así la ciclicidad en la que el viaje es este eterno llamado a la vida y a la muerte. Debemos volver al punto de partida para volver a encontrarnos y la figura femenina se convierte entonces en símbolo de aquella que nos permite renacer.
Las palabras "partir" y "parto" contienen ambas el concepto de separación y desapego y en cada viaje realizado por Gianfranco Zenerato hay este recordatorio temporal circular, este partir y luego volver. Cuando miramos al futuro solo nos queda volver la mirada al pasado para no perder nuestras raíces, para no permitir que el mundo tecnológico y post-tecnológico nos deshumanice.
Cada viaje coloca en el mismo plano la racionalidad y las emociones, provoca dudas y miedos, los tiempos de lo cotidiano se distorsionan y asumen significados distintos.
Ir hacia el futuro se convierte en desafío, capturado en la mirada femenina, pero también en peligro porque es casi una pérdida de identidad. Partir implica enfrentar la separación del «yo antiguo», compuesto de hábitos, roles y certezas. Partir es, sin embargo, libertad y aunque esta sea limitada porque uno se acerca a lo desconocido, logra ordenar el pasado. La perspectiva en movimiento se vuelve centrifuga y centrípeta, el flujo de la expansión es la dirección hacia la que se avanza, mientras el centro de contracción es la dirección de la que se procede y en las obras de Zenerato se tiene esta sensación de proveniencia de un lugar y de dirección hacia otro. En el centro la figura femenina como punto de referencia: es la conciencia del artista, el corazón de la marcha, con sus ritmos, ruidos, tiempos, dificultades, descubrimientos y emociones.
El plano temporal del futuro que representa la llegada está, en algunas obras, deshumanizado, y la figura femenina es casi desmoronada porque el propio artista no se reconoce en esa ubicación: es como si la pérdida de identidad fuera una desalentada resignación ante la pérdida de vínculo con el pasado y también los elementos de las naturalezas muertas se vuelven, en algunos casos, casi ausentes y opacados por los elementos tecnológicos.
Entonces es fundamental protegerse de este futuro, que avanza de forma peligrosa e casi incontrolable, y refugiarse en algo conocido y antiguo donde incluso las «ilusiones son reales».
Con Gianfranco Zenerato realmente tenemos la posibilidad de viajar a través de sueños, señales y símbolos, donde cada uno de nosotros verá a sí mismo reflejado en un espejo. Partir con él significará oscurecer momentáneamente esos espejos en espera de descubrir una imagen diferente de nosotros mismos. Encontraremos, quizá, nuestra esencia, nos daremos cuenta de la relatividad de los valores y de los puntos de vista propios y ajenos. Podremos perdernos y luego reencontrarnos, dándonos cuenta de una naturaleza, de un destino, de una identidad comunes. (Gaetana Foletto)

El artista, partiendo del pasado clásico con un lenguaje de pre-abstracto figurativo, sobre el telón de su cosmos historicizante interior desplaza el cursor móvil de su conciencia de desarrollo emergente, hasta las extremas emergencias del presente, sometiendo su erudita técnica a la energía del sueño, del signo, del símbolo y sobre todo de ese color, rico en nitidez y pureza timbral, para interactuar con el presente también tecnológico. Su modernidad es genuinamente psicológica y expresión intensiva de su carga expresiva de variables de la transvanguardia citazionista de finales del siglo XX en adelante... con superposiciones perspectívicas caravaggescas ... y psicología moderna de extracción post-renacentista (Rembrandt...). Zenerato tiene potencial creativo de amplio alcance histórico, sabiendo combinarlo poéticamente, ensamblando, haciendo vibrar la cítara de la poesía del alma sobre las coordenadas de la historia del arte en valores universales, y en una lectura en el cursor de su infinita evolución imaginativa, mediante el el hiperrealismo de su sueño visionario, una ventana abierta sumada a la razón. dialogando con el presente. (Prof. Alfredo Pasolino)

Muy interesante su investigación: la figuración alcanza efectos escenográficos en un espacio en el que vibra una frecuencia simbólica, confiada de vez en cuando al sueño, al mito, o a la realidad diaria, todo armonizado por un espléndido juego cromático.

El Artista del rigor y de la modernidad
A cargo de Francesco Cairone

Los autores más originales no lo son porque promueven lo nuevo, sino porque exponen lo que tienen que decir de una manera que parece que nunca se ha dicho antes.
(Goethe)

Es necesario partir de la frase incisiva de Goethe para hablar de la rica e innovadora pintura del artista Gianfranco Zenerato, y esto es así porque a través de esa simple frase se cuenta una gran verdad, es decir, que ya en pintura se ha hecho de todo y hoy el artista que busca conquistar una propia individualidad, sin dejarse influenciar por las corrientes y por los Maestros del pasado, debe superar obstáculos enormes porque como sostenía también Giorgio Morandi “De nuevo al mundo no hay nada o muy poco”, y por tanto para ser original habría que pintar teniendo en cuenta evoluciones sociales, tecnológicas y científicas.

Se dice que el arte es de todos pero no es para todos, cada uno tiene derecho a emocionarse ante una obra maestra, pero pintar y crear es un don que Dios ha concedido solo a unos pocos elegidos que, capaces de ver aquello que otros a menudo ni siquiera perciben, logran transformar las emociones que nacen de las pequeñas cosas, de un gesto, de una caricia, de una mirada, en tonos vibrantes que colorean la grisura del mundo que nos rodea.
Entre estos afortunados hay que incluir sin duda al Maestro Zenerato, artista tan dotado que hace de la minuciosidad, el rigor y la fantasía un estilo pictórico que, aunque rememora a maestros pasados, demuestra que el artista ha sabido aprovechar las lecciones de la bella pintura robando a los grandes una técnica impecable, presenta una unicidad e una individualidad visibles en ese toque de modernidad elegante presente en cada obra, que lo convierte en una excepción en el panorama artístico nacional.
Ramas de flores y de frutos maduros y exuberantes, acostados sobre altos muros de mármol gastados por los años y a menudo manchados por los dibujitos amorosos de dos jóvenes amantes, se entrelazan con objetos de la vida moderna diaria, como un CD-ROM, un ratón, una espátula, que se convierten en el anillo de unión entre pasado, presente y futuro; el paisaje circundante, casi siempre captado en el crepúsculo de la tarde cuando el rayo verde saluda al sol y da la bienvenida a la luna, surge con más vigor aquello que Zenerato manda a un primer plano en las tablas de mármol, donde resalta un color cada vez más vivo que va desde el rojo, al amarillo, al verde, y a todas las tonalidades más cálidas del arcoíris.
Y el arcoíris parece sobrevolar la carrera de este joven y prometedor artista, prosificador del arte porque crea un estilo primero poético y luego pictórico, con el que logra representar lo que él siente filtrando las fealdades y las negatividades que nuestro mundo porta consigo.

Han escrito de él o juzgado sus obras:

Paolo Levi, Paolo Rizzi, Giammarco Puntelli, Giorgio Grasso, Sergio Capellini, Pietro Gasperini, Francois Buisson, R. Boschi, Michele Nocera, Carlo Alberto Gobbetti, Antonella Gotti, Gianni Ingolia, Dino Pasquali, Umberto Zaccaria, Umberto Tessari, Ottorino Stefani, Giulio Gasparotti, Carlo Federico Teodoro, Carlo Rigoni, Giorgio Trevisan, Vera Meneguzzo, Claudio Radaelli, Grillo Biagio, Luca Dall'olio, Franco Brescianini , Giovanni B. Bianchini, Mara Frignani, Aldo Tavella, Angelo Marchiori, Walter Coccetta, Paolo Baratella, Luciano Chinese, Luigi Consonni, Giuseppe Possa, Silvano Valentini, Siro Perin, Alfredo Pasolino, ecc...

Ha collaborato con las siguientes galerías:

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详细资料

艺术家
Gianfranco Zenerato
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不是
出售者
直接来自艺术家
版本
原创作品
作品名称
DYSTOPIAN
技术
丙烯画
签名
Hand signed
国家
意大利
年份
2026
状态
极佳状态
高度
40 cm
宽度
30 cm
风格
形而上学艺术
时间段
2020年及之后
意大利经验证
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