Josep Soler (1941) - Tierra y azul

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Antonio Yera
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卖家的描述

Pictura Galeria presents esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Soler, que representa Un luminoso paisaje mediterráneo donde el trabajo en el campo y la serenidad del mar se unen en una escena llena de armonía y calma natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 46x55x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, J. Soler.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro ofrece una visión luminosa y expansiva de un paisaje mediterráneo donde la tierra, el mar y la actividad humana conviven en una armonía profundamente evocadora. La escena se abre ante el espectador con una amplitud serena, dominada por los tonos verdes y dorados del campo que desciende suavemente hacia la costa azulada del horizonte. La composición transmite una sensación de libertad y aire puro, como si el paisaje estuviera respirando bajo la luz tranquila de un día despejado. En primer plano, dos figuras trabajan la tierra inclinadas sobre el cultivo, aportando vida y humanidad a un entorno natural que parece extenderse infinitamente. Toda la obra desprende una atmósfera cálida y optimista, donde la naturaleza y el esfuerzo cotidiano se integran de manera sencilla y hermosa.
El paisaje terrestre aparece lleno de movimiento gracias a las suaves ondulaciones del terreno y a la riqueza cromática de los campos. Los tonos amarillos y verdes se mezclan delicadamente, creando una superficie viva que parece iluminada por el sol mediterráneo. La vegetación dispersa, junto con pequeños toques rojizos en la parte inferior de la escena, aporta dinamismo y profundidad visual. Los árboles verticales situados a la izquierda funcionan como un elegante contrapunto frente a la horizontalidad del mar y del horizonte, creando equilibrio en toda la composición. Existe una sensación muy natural de amplitud y perspectiva, que permite recorrer visualmente el paisaje desde el campo cercano hasta las lejanas construcciones blancas junto a la costa.
El mar ocupa el fondo del cuadro como una presencia serena y poderosa. Sus tonalidades azules contrastan maravillosamente con los colores cálidos de la tierra, generando una sensación de frescura y luminosidad. La línea del horizonte se percibe tranquila y estable, mientras el cielo, lleno de nubes suaves y luz difusa, aporta una atmósfera de calma y serenidad. Las pequeñas construcciones blancas distribuidas junto a la costa parecen pequeños refugios bañados por la luz, evocando pueblos mediterráneos donde la vida transcurre lentamente entre el mar y el campo. La combinación entre paisaje agrícola y litoral crea una escena profundamente mediterránea, llena de identidad y belleza natural.
Las dos figuras del primer plano aportan un componente humano muy importante a la obra. Aunque aparecen pequeñas frente a la inmensidad del paisaje, su presencia resulta esencial porque conecta la tierra con la vida cotidiana. Su postura inclinada sobre el cultivo transmite trabajo, dedicación y cercanía con el entorno natural. No son personajes protagonistas en un sentido individual, sino símbolos de la relación ancestral entre el ser humano y la tierra. Gracias a ellas, el paisaje deja de ser únicamente contemplativo y adquiere también un carácter humano, rural y auténtico. La escena transmite dignidad, sencillez y la belleza silenciosa del trabajo al aire libre.
En conjunto, la obra representa un paisaje mediterráneo lleno de luz, amplitud y armonía, donde el mar, el campo y la actividad humana se unen en una visión profundamente serena y poética. La combinación entre los colores cálidos de la tierra, la intensidad azul del horizonte y la presencia discreta de las figuras humanas crea una escena llena de equilibrio y emoción contenida. El cuadro transmite calma, identidad rural y amor por la naturaleza, convirtiendo un paisaje cotidiano en una imagen luminosa y profundamente evocadora.

Pictura Galeria presents esta magnífica obra de arte perteneciente a Josep Soler, que representa Un luminoso paisaje mediterráneo donde el trabajo en el campo y la serenidad del mar se unen en una escena llena de armonía y calma natural. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 46x55x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, J. Soler.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro ofrece una visión luminosa y expansiva de un paisaje mediterráneo donde la tierra, el mar y la actividad humana conviven en una armonía profundamente evocadora. La escena se abre ante el espectador con una amplitud serena, dominada por los tonos verdes y dorados del campo que desciende suavemente hacia la costa azulada del horizonte. La composición transmite una sensación de libertad y aire puro, como si el paisaje estuviera respirando bajo la luz tranquila de un día despejado. En primer plano, dos figuras trabajan la tierra inclinadas sobre el cultivo, aportando vida y humanidad a un entorno natural que parece extenderse infinitamente. Toda la obra desprende una atmósfera cálida y optimista, donde la naturaleza y el esfuerzo cotidiano se integran de manera sencilla y hermosa.
El paisaje terrestre aparece lleno de movimiento gracias a las suaves ondulaciones del terreno y a la riqueza cromática de los campos. Los tonos amarillos y verdes se mezclan delicadamente, creando una superficie viva que parece iluminada por el sol mediterráneo. La vegetación dispersa, junto con pequeños toques rojizos en la parte inferior de la escena, aporta dinamismo y profundidad visual. Los árboles verticales situados a la izquierda funcionan como un elegante contrapunto frente a la horizontalidad del mar y del horizonte, creando equilibrio en toda la composición. Existe una sensación muy natural de amplitud y perspectiva, que permite recorrer visualmente el paisaje desde el campo cercano hasta las lejanas construcciones blancas junto a la costa.
El mar ocupa el fondo del cuadro como una presencia serena y poderosa. Sus tonalidades azules contrastan maravillosamente con los colores cálidos de la tierra, generando una sensación de frescura y luminosidad. La línea del horizonte se percibe tranquila y estable, mientras el cielo, lleno de nubes suaves y luz difusa, aporta una atmósfera de calma y serenidad. Las pequeñas construcciones blancas distribuidas junto a la costa parecen pequeños refugios bañados por la luz, evocando pueblos mediterráneos donde la vida transcurre lentamente entre el mar y el campo. La combinación entre paisaje agrícola y litoral crea una escena profundamente mediterránea, llena de identidad y belleza natural.
Las dos figuras del primer plano aportan un componente humano muy importante a la obra. Aunque aparecen pequeñas frente a la inmensidad del paisaje, su presencia resulta esencial porque conecta la tierra con la vida cotidiana. Su postura inclinada sobre el cultivo transmite trabajo, dedicación y cercanía con el entorno natural. No son personajes protagonistas en un sentido individual, sino símbolos de la relación ancestral entre el ser humano y la tierra. Gracias a ellas, el paisaje deja de ser únicamente contemplativo y adquiere también un carácter humano, rural y auténtico. La escena transmite dignidad, sencillez y la belleza silenciosa del trabajo al aire libre.
En conjunto, la obra representa un paisaje mediterráneo lleno de luz, amplitud y armonía, donde el mar, el campo y la actividad humana se unen en una visión profundamente serena y poética. La combinación entre los colores cálidos de la tierra, la intensidad azul del horizonte y la presencia discreta de las figuras humanas crea una escena llena de equilibrio y emoción contenida. El cuadro transmite calma, identidad rural y amor por la naturaleza, convirtiendo un paisaje cotidiano en una imagen luminosa y profundamente evocadora.

详细资料

艺术家
Josep Soler (1941)
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出售者
画廊
版本
原创作品
作品名称
Tierra y azul
技术
油画
签名
Hand signed
国家
西班牙
状态
良好状态
高度
46 cm
宽度
55 cm
风格
后印象派
时间段
2000-2010
西班牙经验证
1880
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现代及当代艺术