Antonio Rueda (1956) - El gran velero





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由 Antonio Rueda(1956)创作的《El gran velero》,油画布上油画,1970-1980 年代,西班牙,带框出售。
卖家的描述
Pictura Subastas presents esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Rueda, que representa una concurrida escena portuaria en la que trabajadores y espectadores se reúnen alrededor de grandes veleros mientras se realizan los preparativos previos a la navegación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 68,5x79x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena portuaria en la que un numeroso grupo de personas se reúne alrededor de varias embarcaciones de vela varadas en tierra. En el centro y a la derecha se eleva un gran velero de casco oscuro, sobre el que varios trabajadores preparan cabos, velas y otros elementos necesarios para la navegación. En primer plano, mujeres elegantemente vestidas, hombres, niños y marineros observan la actividad, creando una composición llena de movimiento, contrastes sociales y pequeñas historias cotidianas.
La embarcación principal domina la escena gracias a su gran tamaño y a su posición elevada. Su proa se orienta hacia el espectador y ocupa buena parte de la zona central, produciendo una marcada sensación de profundidad. El casco oscuro, construido mediante negros, azules profundos, verdes y matices violáceos, contrasta con la amplia cubierta clara y con la luminosidad del cielo.
La forma puntiaguda de la proa divide visualmente la composición en dos áreas. A la izquierda se concentra la multitud que contempla los preparativos, mientras que a la derecha aparecen varios trabajadores y algunas figuras femeninas. Esta distribución permite que la embarcación actúe no solo como protagonista, sino también como elemento organizador de toda la escena.
La cubierta presenta una sucesión de blancos, cremas, grises y tonos rosados que sugieren la incidencia de una luz suave. Su superficie se extiende en perspectiva y conduce la mirada hacia los hombres situados en la parte superior. La claridad de esta zona destaca con intensidad sobre el casco oscuro y permite apreciar la altura a la que se encuentran los trabajadores.
Sobre la cubierta aparecen tres figuras masculinas ocupadas en diferentes tareas. Dos de ellas permanecen cerca del centro, sujetando cuerdas o atendiendo a los elementos de la embarcación. Sus cuerpos inclinados y la posición de sus brazos transmiten concentración y esfuerzo, mostrando que el barco se encuentra en plena preparación.
Uno de los hombres viste una prenda clara que destaca frente a la estructura vertical del mástil. Los otros trabajadores aparecen con vestimentas más oscuras, integrándose parcialmente en las sombras del aparejo. Aunque sus rostros no se representan con gran detalle, sus posturas permiten comprender la naturaleza práctica de su actividad.
En el extremo derecho de la cubierta, otro hombre se inclina hacia el exterior. Su cuerpo parece participar en la colocación o ajuste de una gran tela oscura que desciende hasta el suelo. Esta figura aporta movimiento a ese lado de la composición y establece una conexión directa entre los trabajadores situados arriba y aquellos que permanecen junto al casco.
El alto mástil de la embarcación se eleva hasta la parte superior de la obra. Su estructura estrecha y vertical, acompañada por cabos y travesaños, introduce un fuerte impulso ascendente. Las líneas del aparejo contrastan con la horizontalidad general de la multitud y acentúan la sensación de altura y monumentalidad del velero.
La ausencia de las velas desplegadas permite contemplar con claridad la estructura del mástil. Las cuerdas descienden en diferentes direcciones, creando un delicado entramado lineal sobre el cielo. Estas diagonales aportan dinamismo y sugieren el complejo trabajo necesario para preparar una embarcación antes de su salida al mar.
En la zona izquierda aparece otro velero, parcialmente oculto por la multitud y por la embarcación principal. Su casco combina verdes oscuros, blancos y tonos azulados, mientras que su mástil se eleva hacia el centro superior. La presencia de este segundo barco amplía el escenario y permite interpretar el lugar como un puerto, un astillero o una zona de preparación para una regata.
Sobre esta embarcación secundaria se observa una figura masculina que parece trabajar cerca del borde. Su silueta oscura destaca frente a las zonas claras del casco y del cielo. La escala reducida de la figura ayuda a comprender el tamaño de los barcos y la distancia que separa los distintos planos.
La multitud situada en el primer plano izquierdo constituye uno de los aspectos más interesantes de la obra. Las figuras se agrupan estrechamente y parecen observar, conversar o esperar mientras los marineros completan sus tareas. La variedad de posturas y vestimentas crea una escena de gran riqueza narrativa.
Entre las figuras destacan varias mujeres ataviadas con vestidos claros. Una de ellas aparece de espaldas, cerca del centro, con una prenda blanca que desciende hasta las piernas. Su posición dirige la mirada hacia el velero y sugiere que contempla atentamente el trabajo realizado en la cubierta.
Otra mujer, situada algo más a la izquierda, viste un intenso traje rojizo que sobresale entre los blancos, grises y tonos oscuros de la multitud. Su color introduce un acento cálido de gran fuerza visual y equilibra el vestido rojo de la figura ubicada en el extremo derecho. Ambas mujeres actúan como puntos cromáticos que enmarcan la escena.
Los sombreros, vestidos y prendas ligeras de las mujeres sugieren una jornada cálida. Algunas figuras parecen pertenecer a un público acomodado que se ha acercado al puerto para contemplar las embarcaciones, mientras otras pueden formar parte de las familias de los trabajadores. Esta convivencia aporta una interesante dimensión social.
También aparecen varios hombres entre el grupo, algunos con camisas claras y otros vestidos con tonos marrones, negros o grisáceos. Sus cuerpos se orientan en distintas direcciones y producen la impresión de conversaciones simultáneas. Ninguno domina por completo la escena, lo que refuerza el carácter colectivo del acontecimiento.
Las figuras infantiles aportan espontaneidad y cercanía. Algunos niños permanecen junto a los adultos, mientras que otros se encuentran sentados o agachados cerca del casco. Su presencia sugiere que la preparación de los barcos constituye un acontecimiento atractivo para toda la comunidad.
En la zona inferior central se distingue un pequeño grupo sentado en el suelo. Las figuras aparecen de espaldas y observan la parte baja de la embarcación, quizá atendiendo a alguna tarea o simplemente descansando. Su posición cercana al gran casco permite percibir con claridad la diferencia de escala entre las personas y el velero.
El suelo presenta una combinación irregular de grises, marrones, verdes apagados y zonas blanquecinas. No se trata de una superficie pulida, sino de un terreno portuario marcado por sombras, objetos y rastros de actividad. Esta variedad aporta naturalidad y sitúa convincentemente a las figuras dentro del espacio.
Alrededor del casco se observan cuerdas, telas, herramientas y otros elementos vinculados a la preparación del barco. Aunque algunos permanecen apenas sugeridos, su acumulación transmite una intensa sensación de trabajo. El puerto aparece como un lugar activo en el que cada objeto desempeña una función concreta.
Una gran tela verde oscura desciende por el lado derecho de la embarcación. Su forma vertical rompe la continuidad del casco y crea una conexión entre la cubierta y el suelo. Puede tratarse de una vela recogida, una lona protectora o algún elemento utilizado durante las labores de mantenimiento.
Junto a esta tela aparece un trabajador inclinado sobre una mesa o superficie cubierta de objetos claros. Su postura indica que está manipulando o clasificando distintos materiales. La presencia de estos elementos refuerza la impresión de que el barco todavía no está listo para navegar y se encuentra en una fase de preparación.
A su lado se encuentra una joven vestida con una blusa blanca y una falda roja. Su figura erguida contrasta con la postura encorvada del trabajador. Parece observar la actividad o esperar, creando una pequeña escena independiente en el extremo derecho.
La joven dirige el rostro ligeramente hacia el espectador, aunque su expresión permanece contenida. La claridad de su blusa y la intensidad de su falda la convierten en uno de los puntos más llamativos del primer plano. Su presencia aporta elegancia y equilibra cromáticamente a la mujer del vestido rojo situada al lado opuesto.
Las figuras se distribuyen mediante una sucesión de grupos que permiten recorrer visualmente toda la escena. La mirada comienza entre la multitud de la izquierda, avanza hacia las personas situadas bajo la proa y asciende después hasta los trabajadores de la cubierta. Finalmente, desciende por el lado derecho hacia el trabajador y la joven.
El cielo ocupa buena parte de la zona superior y se presenta mediante una extensa gama de grises, cremas, verdes apagados y blancos. Su apariencia ligeramente cubierta crea una iluminación difusa, sin sombras excesivamente duras. Esta atmósfera permite que los mástiles y los cabos se recorten con claridad.
Entre las masas grises aparecen algunas nubes claras con delicados matices rosados. Estas formas aportan luminosidad y suavizan el carácter industrial del espacio portuario. La luz parece filtrarse a través de las nubes y extenderse de manera uniforme sobre embarcaciones y figuras.
La gama cromática general está dominada por tonos sobrios: grises, verdes oscuros, negros, blancos y marrones. Sobre esta base destacan los rojos de los vestidos, los tonos rosados de la piel y algunos reflejos cálidos. Esta distribución del color guía la atención hacia las figuras sin restar protagonismo a los barcos.
La escena combina la monumentalidad de las embarcaciones con la escala cotidiana de las personas. Los mástiles se elevan muy por encima de la multitud, mientras los cascos ocupan una parte considerable del espacio. Los espectadores y trabajadores, aunque numerosos, parecen pequeños frente a las estructuras navales.
El contraste entre trabajo y contemplación constituye uno de los temas principales. Los marineros y operarios realizan sus tareas con concentración, mientras el público observa, conversa o espera. Esta convivencia de acciones proporciona a la obra una gran vitalidad y permite imaginar el ambiente sonoro del puerto: voces, cuerdas tensándose y herramientas golpeando.
La composición también puede interpretarse como la representación de los momentos previos a una partida. Los barcos parecen preparados para ser trasladados al agua o equipados para navegar, mientras las personas se reúnen alrededor. Esta posibilidad introduce expectativas de viaje, aventura y despedida.
La presencia de varias generaciones —adultos, jóvenes y niños— transforma la preparación de los veleros en un acontecimiento comunitario. El puerto no aparece únicamente como lugar de trabajo, sino como un espacio de encuentro donde la actividad marítima forma parte de la identidad colectiva.
En conjunto, este precioso cuadro presenta una animada jornada portuaria en la que trabajadores, marineros, mujeres elegantemente vestidas y niños se reúnen alrededor de varios grandes veleros en preparación. La monumental proa oscura, los elevados mástiles, el entramado de cabos y la multitud distribuida en pequeños grupos construyen una escena llena de movimiento y riqueza narrativa. La sobria atmósfera grisácea, animada por vestidos rojos y prendas luminosas, transmite la expectación de los instantes previos a una partida y celebra la estrecha relación entre la comunidad, el trabajo y la aventura del mar.
卖家故事
Pictura Subastas presents esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Rueda, que representa una concurrida escena portuaria en la que trabajadores y espectadores se reúnen alrededor de grandes veleros mientras se realizan los preparativos previos a la navegación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 68,5x79x8 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena portuaria en la que un numeroso grupo de personas se reúne alrededor de varias embarcaciones de vela varadas en tierra. En el centro y a la derecha se eleva un gran velero de casco oscuro, sobre el que varios trabajadores preparan cabos, velas y otros elementos necesarios para la navegación. En primer plano, mujeres elegantemente vestidas, hombres, niños y marineros observan la actividad, creando una composición llena de movimiento, contrastes sociales y pequeñas historias cotidianas.
La embarcación principal domina la escena gracias a su gran tamaño y a su posición elevada. Su proa se orienta hacia el espectador y ocupa buena parte de la zona central, produciendo una marcada sensación de profundidad. El casco oscuro, construido mediante negros, azules profundos, verdes y matices violáceos, contrasta con la amplia cubierta clara y con la luminosidad del cielo.
La forma puntiaguda de la proa divide visualmente la composición en dos áreas. A la izquierda se concentra la multitud que contempla los preparativos, mientras que a la derecha aparecen varios trabajadores y algunas figuras femeninas. Esta distribución permite que la embarcación actúe no solo como protagonista, sino también como elemento organizador de toda la escena.
La cubierta presenta una sucesión de blancos, cremas, grises y tonos rosados que sugieren la incidencia de una luz suave. Su superficie se extiende en perspectiva y conduce la mirada hacia los hombres situados en la parte superior. La claridad de esta zona destaca con intensidad sobre el casco oscuro y permite apreciar la altura a la que se encuentran los trabajadores.
Sobre la cubierta aparecen tres figuras masculinas ocupadas en diferentes tareas. Dos de ellas permanecen cerca del centro, sujetando cuerdas o atendiendo a los elementos de la embarcación. Sus cuerpos inclinados y la posición de sus brazos transmiten concentración y esfuerzo, mostrando que el barco se encuentra en plena preparación.
Uno de los hombres viste una prenda clara que destaca frente a la estructura vertical del mástil. Los otros trabajadores aparecen con vestimentas más oscuras, integrándose parcialmente en las sombras del aparejo. Aunque sus rostros no se representan con gran detalle, sus posturas permiten comprender la naturaleza práctica de su actividad.
En el extremo derecho de la cubierta, otro hombre se inclina hacia el exterior. Su cuerpo parece participar en la colocación o ajuste de una gran tela oscura que desciende hasta el suelo. Esta figura aporta movimiento a ese lado de la composición y establece una conexión directa entre los trabajadores situados arriba y aquellos que permanecen junto al casco.
El alto mástil de la embarcación se eleva hasta la parte superior de la obra. Su estructura estrecha y vertical, acompañada por cabos y travesaños, introduce un fuerte impulso ascendente. Las líneas del aparejo contrastan con la horizontalidad general de la multitud y acentúan la sensación de altura y monumentalidad del velero.
La ausencia de las velas desplegadas permite contemplar con claridad la estructura del mástil. Las cuerdas descienden en diferentes direcciones, creando un delicado entramado lineal sobre el cielo. Estas diagonales aportan dinamismo y sugieren el complejo trabajo necesario para preparar una embarcación antes de su salida al mar.
En la zona izquierda aparece otro velero, parcialmente oculto por la multitud y por la embarcación principal. Su casco combina verdes oscuros, blancos y tonos azulados, mientras que su mástil se eleva hacia el centro superior. La presencia de este segundo barco amplía el escenario y permite interpretar el lugar como un puerto, un astillero o una zona de preparación para una regata.
Sobre esta embarcación secundaria se observa una figura masculina que parece trabajar cerca del borde. Su silueta oscura destaca frente a las zonas claras del casco y del cielo. La escala reducida de la figura ayuda a comprender el tamaño de los barcos y la distancia que separa los distintos planos.
La multitud situada en el primer plano izquierdo constituye uno de los aspectos más interesantes de la obra. Las figuras se agrupan estrechamente y parecen observar, conversar o esperar mientras los marineros completan sus tareas. La variedad de posturas y vestimentas crea una escena de gran riqueza narrativa.
Entre las figuras destacan varias mujeres ataviadas con vestidos claros. Una de ellas aparece de espaldas, cerca del centro, con una prenda blanca que desciende hasta las piernas. Su posición dirige la mirada hacia el velero y sugiere que contempla atentamente el trabajo realizado en la cubierta.
Otra mujer, situada algo más a la izquierda, viste un intenso traje rojizo que sobresale entre los blancos, grises y tonos oscuros de la multitud. Su color introduce un acento cálido de gran fuerza visual y equilibra el vestido rojo de la figura ubicada en el extremo derecho. Ambas mujeres actúan como puntos cromáticos que enmarcan la escena.
Los sombreros, vestidos y prendas ligeras de las mujeres sugieren una jornada cálida. Algunas figuras parecen pertenecer a un público acomodado que se ha acercado al puerto para contemplar las embarcaciones, mientras otras pueden formar parte de las familias de los trabajadores. Esta convivencia aporta una interesante dimensión social.
También aparecen varios hombres entre el grupo, algunos con camisas claras y otros vestidos con tonos marrones, negros o grisáceos. Sus cuerpos se orientan en distintas direcciones y producen la impresión de conversaciones simultáneas. Ninguno domina por completo la escena, lo que refuerza el carácter colectivo del acontecimiento.
Las figuras infantiles aportan espontaneidad y cercanía. Algunos niños permanecen junto a los adultos, mientras que otros se encuentran sentados o agachados cerca del casco. Su presencia sugiere que la preparación de los barcos constituye un acontecimiento atractivo para toda la comunidad.
En la zona inferior central se distingue un pequeño grupo sentado en el suelo. Las figuras aparecen de espaldas y observan la parte baja de la embarcación, quizá atendiendo a alguna tarea o simplemente descansando. Su posición cercana al gran casco permite percibir con claridad la diferencia de escala entre las personas y el velero.
El suelo presenta una combinación irregular de grises, marrones, verdes apagados y zonas blanquecinas. No se trata de una superficie pulida, sino de un terreno portuario marcado por sombras, objetos y rastros de actividad. Esta variedad aporta naturalidad y sitúa convincentemente a las figuras dentro del espacio.
Alrededor del casco se observan cuerdas, telas, herramientas y otros elementos vinculados a la preparación del barco. Aunque algunos permanecen apenas sugeridos, su acumulación transmite una intensa sensación de trabajo. El puerto aparece como un lugar activo en el que cada objeto desempeña una función concreta.
Una gran tela verde oscura desciende por el lado derecho de la embarcación. Su forma vertical rompe la continuidad del casco y crea una conexión entre la cubierta y el suelo. Puede tratarse de una vela recogida, una lona protectora o algún elemento utilizado durante las labores de mantenimiento.
Junto a esta tela aparece un trabajador inclinado sobre una mesa o superficie cubierta de objetos claros. Su postura indica que está manipulando o clasificando distintos materiales. La presencia de estos elementos refuerza la impresión de que el barco todavía no está listo para navegar y se encuentra en una fase de preparación.
A su lado se encuentra una joven vestida con una blusa blanca y una falda roja. Su figura erguida contrasta con la postura encorvada del trabajador. Parece observar la actividad o esperar, creando una pequeña escena independiente en el extremo derecho.
La joven dirige el rostro ligeramente hacia el espectador, aunque su expresión permanece contenida. La claridad de su blusa y la intensidad de su falda la convierten en uno de los puntos más llamativos del primer plano. Su presencia aporta elegancia y equilibra cromáticamente a la mujer del vestido rojo situada al lado opuesto.
Las figuras se distribuyen mediante una sucesión de grupos que permiten recorrer visualmente toda la escena. La mirada comienza entre la multitud de la izquierda, avanza hacia las personas situadas bajo la proa y asciende después hasta los trabajadores de la cubierta. Finalmente, desciende por el lado derecho hacia el trabajador y la joven.
El cielo ocupa buena parte de la zona superior y se presenta mediante una extensa gama de grises, cremas, verdes apagados y blancos. Su apariencia ligeramente cubierta crea una iluminación difusa, sin sombras excesivamente duras. Esta atmósfera permite que los mástiles y los cabos se recorten con claridad.
Entre las masas grises aparecen algunas nubes claras con delicados matices rosados. Estas formas aportan luminosidad y suavizan el carácter industrial del espacio portuario. La luz parece filtrarse a través de las nubes y extenderse de manera uniforme sobre embarcaciones y figuras.
La gama cromática general está dominada por tonos sobrios: grises, verdes oscuros, negros, blancos y marrones. Sobre esta base destacan los rojos de los vestidos, los tonos rosados de la piel y algunos reflejos cálidos. Esta distribución del color guía la atención hacia las figuras sin restar protagonismo a los barcos.
La escena combina la monumentalidad de las embarcaciones con la escala cotidiana de las personas. Los mástiles se elevan muy por encima de la multitud, mientras los cascos ocupan una parte considerable del espacio. Los espectadores y trabajadores, aunque numerosos, parecen pequeños frente a las estructuras navales.
El contraste entre trabajo y contemplación constituye uno de los temas principales. Los marineros y operarios realizan sus tareas con concentración, mientras el público observa, conversa o espera. Esta convivencia de acciones proporciona a la obra una gran vitalidad y permite imaginar el ambiente sonoro del puerto: voces, cuerdas tensándose y herramientas golpeando.
La composición también puede interpretarse como la representación de los momentos previos a una partida. Los barcos parecen preparados para ser trasladados al agua o equipados para navegar, mientras las personas se reúnen alrededor. Esta posibilidad introduce expectativas de viaje, aventura y despedida.
La presencia de varias generaciones —adultos, jóvenes y niños— transforma la preparación de los veleros en un acontecimiento comunitario. El puerto no aparece únicamente como lugar de trabajo, sino como un espacio de encuentro donde la actividad marítima forma parte de la identidad colectiva.
En conjunto, este precioso cuadro presenta una animada jornada portuaria en la que trabajadores, marineros, mujeres elegantemente vestidas y niños se reúnen alrededor de varios grandes veleros en preparación. La monumental proa oscura, los elevados mástiles, el entramado de cabos y la multitud distribuida en pequeños grupos construyen una escena llena de movimiento y riqueza narrativa. La sobria atmósfera grisácea, animada por vestidos rojos y prendas luminosas, transmite la expectación de los instantes previos a una partida y celebra la estrecha relación entre la comunidad, el trabajo y la aventura del mar.

