欧洲学校 (XX) - La joven de la ventana

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Caroline Bokobza
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法国拍卖师毕业,曾在苏富比巴黎估价部门工作。

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卖家的描述

Pictura Subastas presents esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa a una joven contemplando silenciosamente el exterior junto a un ramo de flores, en una escena íntima que evoca espera, nostalgia y reflexión. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 61x52x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 39x29 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una escena íntima y profundamente contemplativa protagonizada por una joven sentada junto a una ventana, absorta en la observación del mundo exterior. Su figura ocupa la mitad izquierda de la composición y aparece de perfil, con el rostro orientado hacia la luz que penetra desde fuera. A su lado, sobre una mesa cubierta por una tela clara, se alza un jarrón con flores rosadas que introduce una delicada presencia natural. La combinación de la figura femenina, la ventana, las cortinas y las flores crea una atmósfera serena y silenciosa, como si el tiempo se hubiera detenido durante un instante de reflexión personal.

La joven aparece representada desde la cintura y mantiene una postura relajada, ligeramente inclinada hacia delante. Sus brazos descansan sobre el regazo y su cuerpo permanece recogido, transmitiendo tranquilidad y una cierta distancia emocional respecto al espectador. No busca establecer contacto con quien contempla la obra, pues toda su atención se dirige hacia aquello que existe al otro lado del cristal. Esta disposición refuerza la sensación de estar presenciando un momento privado, sencillo y espontáneo.

El rostro de la protagonista se muestra de perfil y queda suavemente iluminado por la claridad exterior. La frente, la nariz, los labios y la barbilla forman un contorno delicado que destaca frente a las tonalidades azuladas de la cortina. Su expresión resulta tranquila, aunque también parece contener cierta melancolía o ensimismamiento. La dirección de su mirada despierta curiosidad, ya que no puede saberse con certeza qué observa ni cuáles son los pensamientos que ocupan su mente.

El cabello está recogido en un moño alto y voluminoso, dejando visibles el cuello y parte de la oreja. Los cabellos se organizan mediante mechones ondulados de tonos castaños, ocres y dorados, iluminados en algunos puntos por la luz procedente de la ventana. El peinado aporta elegancia y verticalidad a la figura, además de subrayar la delicadeza del perfil. Algunos mechones más sueltos suavizan el conjunto y evitan una apariencia excesivamente rígida.

La joven viste una prenda amplia de color rosa violáceo, con un cuello abierto que desciende hacia el pecho. Los pliegues de la tela se distribuyen sobre los hombros, el torso y los brazos, creando una rica variedad de luces y sombras. Las tonalidades oscilan entre el rosa apagado, el malva, el violeta y el granate, aportando calidez a una escena dominada por azules y grises. La amplitud de la ropa refuerza la comodidad de la postura y contribuye a la sensación de recogimiento.

Alrededor del cuello se distingue una fina gargantilla oscura que contrasta con la piel iluminada. Este pequeño detalle añade personalidad a la figura y dirige la atención hacia la línea elegante del cuello. Su sencillez encaja con la sobriedad general de la escena y evita competir con los elementos principales. Es un adorno discreto que acentúa el carácter delicado y refinado de la protagonista.

La ventana constituiye el segundo gran centro de atención de la obra. Situada en la parte superior derecha, aparece dividida por travesaños oscuros que organizan el espacio exterior en diferentes fragmentos. A través del cristal se percibe un paisaje difuso, compuesto por manchas verdes, azuladas, blancas y grisáceas. La falta de detalles precisos hace que el exterior parezca lejano, húmedo o cubierto por una ligera niebla.

La claridad que entra por la ventana envuelve suavemente el rostro de la joven y se extiende hacia las cortinas y la mesa. No se trata de una luz intensa, sino de una iluminación fría y filtrada que transmite la sensación de un día nublado. Esta luminosidad crea una atmósfera silenciosa y permite distinguir los delicados cambios de color en la piel, el cabello y la ropa. La ventana funciona así como una frontera entre la intimidad del interior y la amplitud del mundo exterior.

Las cortinas ocupan una parte considerable del fondo y rodean la ventana con numerosos pliegues verticales. Predominan en ellas los azules grisáceos, los violetas y los tonos oscuros, interrumpidos por reflejos más claros. Su caída aporta ritmo y profundidad, mientras que su aspecto pesado protege el espacio interior y aumenta la sensación de refugio. La joven parece situada en un rincón tranquilo, separada del exterior por la tela y el cristal.

La cortina situada detrás de la cabeza actúa como un fondo que realza el perfil de la protagonista. Sus tonos fríos contrastan con los matices cálidos del rostro y del cabello, permitiendo que la figura destaque con claridad. Al mismo tiempo, los pliegues descendentes acompañan la postura vertical de la joven y conducen la mirada hacia su cuerpo. Esta relación entre figura y fondo aporta equilibrio y cohesión a la composición.

En la parte derecha se encuentra un jarrón alto y estrecho colocado sobre una mesa. Su superficie refleja tonalidades grises, azuladas, verdosas y blanquecinas, integrándose con la luz de la ventana. La base ancha le proporciona estabilidad, mientras que el cuello sostiene un pequeño ramo de flores. Su presencia equilibra visualmente la figura femenina y establece un diálogo silencioso entre la joven y la naturaleza.

Las flores poseen pequeñas tonalidades rosadas, malvas y rojizas, acompañadas por tallos y hojas de colores verdes y oscuros. Algunas se elevan hacia la parte superior derecha, mientras que otras se inclinan o descienden hacia la mesa, mostrando diferentes etapas de apertura y conservación. Su apariencia algo frágil y dispersa aporta una nota de delicadeza. Parecen acompañar el estado emocional de la joven, compartiendo con ella una belleza serena y vulnerable.

El ramo no presenta una organización rígida, sino una disposición libre que permite distinguir espacios entre las flores. Esta irregularidad introduce movimiento dentro de una escena dominada por la quietud. Los tallos finos se cruzan y las pequeñas corolas aparecen orientadas en distintas direcciones, como si buscaran la luz procedente de la ventana. Las flores aportan vida al interior y funcionan como un eco de la naturaleza que se intuye al otro lado del cristal.

La mesa ocupa la esquina inferior derecha y está cubierta por una tela clara de tonos blancos, grises y azulados. Los pliegues de esta superficie crean curvas suaves que reflejan la luz y conectan visualmente el jarrón con la figura. Una de las manos de la joven parece descansar cerca del borde, estableciendo una transición entre ambos lados de la composición. La mesa actúa como una base tranquila sobre la que se sostiene el pequeño universo doméstico de la escena.

La organización de los elementos está cuidadosamente equilibrada. La figura femenina posee mayor tamaño y peso visual en el lado izquierdo, mientras que el jarrón y la ventana compensan la composición desde la derecha. Entre ambos existe un espacio que permite respirar a la imagen y dirigir la mirada hacia el exterior. Nada parece colocado al azar, pero el resultado conserva una naturalidad propia de un instante cotidiano.

Los colores contribuyen de manera decisiva al carácter emocional de la obra. Los azules, grises y violetas crean una atmósfera fresca, silenciosa y ligeramente nostálgica, mientras que los rosas de la ropa y las flores introducen calidez y sensibilidad. Los marrones del cabello y los tonos suaves de la piel completan esta armonía. La relación entre colores cálidos y fríos refleja el contraste entre la vida interior de la joven y la distancia del paisaje exterior.

La escena parece desarrollarse durante una mañana tranquila o una tarde cubierta, cuando la luz exterior pierde intensidad y las habitaciones adquieren una apariencia más íntima. La ausencia de otros personajes, objetos llamativos o acciones concretas permite que el silencio se convierta en una parte esencial de la imagen. Puede imaginarse el leve movimiento de las cortinas, el sonido apagado del exterior o la respiración pausada de la protagonista. Todo contribuye a generar una sensación de calma suspendida.

La ventana posee también una importante dimensión simbólica. Representa una apertura hacia el mundo, pero al mismo tiempo establece una separación entre la joven y aquello que contempla. El cristal permite mirar, aunque mantiene la distancia; ofrece luz, pero también recuerda la existencia de un límite. De este modo, la escena puede interpretarse como una reflexión sobre el deseo, la espera, la nostalgia o la contemplación de una realidad que parece cercana y, a la vez, inaccesible.

La mirada de la joven permite imaginar numerosas historias. Podría estar esperando la llegada de alguien, recordando un momento del pasado, observando la lluvia o simplemente disfrutando de unos minutos de tranquilidad. Su expresión no revela una emoción única, lo que concede profundidad al personaje. Cada espectador puede reconocer en ella un sentimiento diferente y completar la escena a partir de sus propias experiencias.

Las flores pueden entenderse como un símbolo de belleza efímera y del paso del tiempo. Su fragilidad contrasta con la quietud de la habitación, y su proximidad a la ventana parece situarlas entre el interior doméstico y el mundo natural. Algunas se mantienen erguidas, mientras que otras comienzan a inclinarse, recordando que todo instante hermoso posee una duración limitada. Esta lectura refuerza la melancolía delicada que envuelve a la protagonista.

La obra también establece un diálogo entre presencia y ausencia. La joven está físicamente dentro de la habitación, pero su atención parece encontrarse lejos, proyectada hacia el exterior. El espacio que observa permanece borroso y no ofrece respuestas, convirtiéndose en una representación de lo desconocido o lo deseado. Esta tensión hace que la escena vaya más allá de un retrato cotidiano y adquiera una dimensión emocional y poética.

La composición invita a una contemplación pausada. La mirada puede comenzar en el perfil de la joven, recorrer los pliegues de su ropa, continuar hacia la claridad de la ventana y descender finalmente hasta las flores y el jarrón. Cada elemento conduce suavemente hacia el siguiente, sin rupturas ni contrastes violentos. Este recorrido transmite armonía y permite descubrir gradualmente la riqueza de una escena aparentemente sencilla.

En conjunto, este cuadro representa un instante de profunda intimidad en el que una joven, sentada junto a una ventana y acompañada por un delicado ramo de flores, contempla silenciosamente el mundo exterior. La luz fría, las cortinas azuladas, la indumentaria rosada y el paisaje difuso construyen una atmósfera serena, elegante y ligeramente melancólica. La ventana simboliza la distancia entre el espacio interior y aquello que se desea o recuerda, mientras que las flores evocan la belleza frágil y el paso del tiempo. La obra convierte un momento cotidiano en una reflexión poética sobre la espera, la memoria, la soledad y la riqueza del mundo interior.

卖家故事

我们是 Pictura Auctions,我们的使命是提供一个在线空间,让艺术爱好者、收藏家和爱好者可以沉浸在各种杰作中,从最具革命性的前卫艺术到经受时间考验的经典珠宝。我们的专家策展团队精心挑选了来自不同时代和文化的最重要、最感人的作品,精心组建了多样化且令人兴奋的藏品。
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Pictura Subastas presents esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea, que representa a una joven contemplando silenciosamente el exterior junto a un ramo de flores, en una escena íntima que evoca espera, nostalgia y reflexión. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones con marco: 61x52x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 39x29 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta una escena íntima y profundamente contemplativa protagonizada por una joven sentada junto a una ventana, absorta en la observación del mundo exterior. Su figura ocupa la mitad izquierda de la composición y aparece de perfil, con el rostro orientado hacia la luz que penetra desde fuera. A su lado, sobre una mesa cubierta por una tela clara, se alza un jarrón con flores rosadas que introduce una delicada presencia natural. La combinación de la figura femenina, la ventana, las cortinas y las flores crea una atmósfera serena y silenciosa, como si el tiempo se hubiera detenido durante un instante de reflexión personal.

La joven aparece representada desde la cintura y mantiene una postura relajada, ligeramente inclinada hacia delante. Sus brazos descansan sobre el regazo y su cuerpo permanece recogido, transmitiendo tranquilidad y una cierta distancia emocional respecto al espectador. No busca establecer contacto con quien contempla la obra, pues toda su atención se dirige hacia aquello que existe al otro lado del cristal. Esta disposición refuerza la sensación de estar presenciando un momento privado, sencillo y espontáneo.

El rostro de la protagonista se muestra de perfil y queda suavemente iluminado por la claridad exterior. La frente, la nariz, los labios y la barbilla forman un contorno delicado que destaca frente a las tonalidades azuladas de la cortina. Su expresión resulta tranquila, aunque también parece contener cierta melancolía o ensimismamiento. La dirección de su mirada despierta curiosidad, ya que no puede saberse con certeza qué observa ni cuáles son los pensamientos que ocupan su mente.

El cabello está recogido en un moño alto y voluminoso, dejando visibles el cuello y parte de la oreja. Los cabellos se organizan mediante mechones ondulados de tonos castaños, ocres y dorados, iluminados en algunos puntos por la luz procedente de la ventana. El peinado aporta elegancia y verticalidad a la figura, además de subrayar la delicadeza del perfil. Algunos mechones más sueltos suavizan el conjunto y evitan una apariencia excesivamente rígida.

La joven viste una prenda amplia de color rosa violáceo, con un cuello abierto que desciende hacia el pecho. Los pliegues de la tela se distribuyen sobre los hombros, el torso y los brazos, creando una rica variedad de luces y sombras. Las tonalidades oscilan entre el rosa apagado, el malva, el violeta y el granate, aportando calidez a una escena dominada por azules y grises. La amplitud de la ropa refuerza la comodidad de la postura y contribuye a la sensación de recogimiento.

Alrededor del cuello se distingue una fina gargantilla oscura que contrasta con la piel iluminada. Este pequeño detalle añade personalidad a la figura y dirige la atención hacia la línea elegante del cuello. Su sencillez encaja con la sobriedad general de la escena y evita competir con los elementos principales. Es un adorno discreto que acentúa el carácter delicado y refinado de la protagonista.

La ventana constituiye el segundo gran centro de atención de la obra. Situada en la parte superior derecha, aparece dividida por travesaños oscuros que organizan el espacio exterior en diferentes fragmentos. A través del cristal se percibe un paisaje difuso, compuesto por manchas verdes, azuladas, blancas y grisáceas. La falta de detalles precisos hace que el exterior parezca lejano, húmedo o cubierto por una ligera niebla.

La claridad que entra por la ventana envuelve suavemente el rostro de la joven y se extiende hacia las cortinas y la mesa. No se trata de una luz intensa, sino de una iluminación fría y filtrada que transmite la sensación de un día nublado. Esta luminosidad crea una atmósfera silenciosa y permite distinguir los delicados cambios de color en la piel, el cabello y la ropa. La ventana funciona así como una frontera entre la intimidad del interior y la amplitud del mundo exterior.

Las cortinas ocupan una parte considerable del fondo y rodean la ventana con numerosos pliegues verticales. Predominan en ellas los azules grisáceos, los violetas y los tonos oscuros, interrumpidos por reflejos más claros. Su caída aporta ritmo y profundidad, mientras que su aspecto pesado protege el espacio interior y aumenta la sensación de refugio. La joven parece situada en un rincón tranquilo, separada del exterior por la tela y el cristal.

La cortina situada detrás de la cabeza actúa como un fondo que realza el perfil de la protagonista. Sus tonos fríos contrastan con los matices cálidos del rostro y del cabello, permitiendo que la figura destaque con claridad. Al mismo tiempo, los pliegues descendentes acompañan la postura vertical de la joven y conducen la mirada hacia su cuerpo. Esta relación entre figura y fondo aporta equilibrio y cohesión a la composición.

En la parte derecha se encuentra un jarrón alto y estrecho colocado sobre una mesa. Su superficie refleja tonalidades grises, azuladas, verdosas y blanquecinas, integrándose con la luz de la ventana. La base ancha le proporciona estabilidad, mientras que el cuello sostiene un pequeño ramo de flores. Su presencia equilibra visualmente la figura femenina y establece un diálogo silencioso entre la joven y la naturaleza.

Las flores poseen pequeñas tonalidades rosadas, malvas y rojizas, acompañadas por tallos y hojas de colores verdes y oscuros. Algunas se elevan hacia la parte superior derecha, mientras que otras se inclinan o descienden hacia la mesa, mostrando diferentes etapas de apertura y conservación. Su apariencia algo frágil y dispersa aporta una nota de delicadeza. Parecen acompañar el estado emocional de la joven, compartiendo con ella una belleza serena y vulnerable.

El ramo no presenta una organización rígida, sino una disposición libre que permite distinguir espacios entre las flores. Esta irregularidad introduce movimiento dentro de una escena dominada por la quietud. Los tallos finos se cruzan y las pequeñas corolas aparecen orientadas en distintas direcciones, como si buscaran la luz procedente de la ventana. Las flores aportan vida al interior y funcionan como un eco de la naturaleza que se intuye al otro lado del cristal.

La mesa ocupa la esquina inferior derecha y está cubierta por una tela clara de tonos blancos, grises y azulados. Los pliegues de esta superficie crean curvas suaves que reflejan la luz y conectan visualmente el jarrón con la figura. Una de las manos de la joven parece descansar cerca del borde, estableciendo una transición entre ambos lados de la composición. La mesa actúa como una base tranquila sobre la que se sostiene el pequeño universo doméstico de la escena.

La organización de los elementos está cuidadosamente equilibrada. La figura femenina posee mayor tamaño y peso visual en el lado izquierdo, mientras que el jarrón y la ventana compensan la composición desde la derecha. Entre ambos existe un espacio que permite respirar a la imagen y dirigir la mirada hacia el exterior. Nada parece colocado al azar, pero el resultado conserva una naturalidad propia de un instante cotidiano.

Los colores contribuyen de manera decisiva al carácter emocional de la obra. Los azules, grises y violetas crean una atmósfera fresca, silenciosa y ligeramente nostálgica, mientras que los rosas de la ropa y las flores introducen calidez y sensibilidad. Los marrones del cabello y los tonos suaves de la piel completan esta armonía. La relación entre colores cálidos y fríos refleja el contraste entre la vida interior de la joven y la distancia del paisaje exterior.

La escena parece desarrollarse durante una mañana tranquila o una tarde cubierta, cuando la luz exterior pierde intensidad y las habitaciones adquieren una apariencia más íntima. La ausencia de otros personajes, objetos llamativos o acciones concretas permite que el silencio se convierta en una parte esencial de la imagen. Puede imaginarse el leve movimiento de las cortinas, el sonido apagado del exterior o la respiración pausada de la protagonista. Todo contribuye a generar una sensación de calma suspendida.

La ventana posee también una importante dimensión simbólica. Representa una apertura hacia el mundo, pero al mismo tiempo establece una separación entre la joven y aquello que contempla. El cristal permite mirar, aunque mantiene la distancia; ofrece luz, pero también recuerda la existencia de un límite. De este modo, la escena puede interpretarse como una reflexión sobre el deseo, la espera, la nostalgia o la contemplación de una realidad que parece cercana y, a la vez, inaccesible.

La mirada de la joven permite imaginar numerosas historias. Podría estar esperando la llegada de alguien, recordando un momento del pasado, observando la lluvia o simplemente disfrutando de unos minutos de tranquilidad. Su expresión no revela una emoción única, lo que concede profundidad al personaje. Cada espectador puede reconocer en ella un sentimiento diferente y completar la escena a partir de sus propias experiencias.

Las flores pueden entenderse como un símbolo de belleza efímera y del paso del tiempo. Su fragilidad contrasta con la quietud de la habitación, y su proximidad a la ventana parece situarlas entre el interior doméstico y el mundo natural. Algunas se mantienen erguidas, mientras que otras comienzan a inclinarse, recordando que todo instante hermoso posee una duración limitada. Esta lectura refuerza la melancolía delicada que envuelve a la protagonista.

La obra también establece un diálogo entre presencia y ausencia. La joven está físicamente dentro de la habitación, pero su atención parece encontrarse lejos, proyectada hacia el exterior. El espacio que observa permanece borroso y no ofrece respuestas, convirtiéndose en una representación de lo desconocido o lo deseado. Esta tensión hace que la escena vaya más allá de un retrato cotidiano y adquiera una dimensión emocional y poética.

La composición invita a una contemplación pausada. La mirada puede comenzar en el perfil de la joven, recorrer los pliegues de su ropa, continuar hacia la claridad de la ventana y descender finalmente hasta las flores y el jarrón. Cada elemento conduce suavemente hacia el siguiente, sin rupturas ni contrastes violentos. Este recorrido transmite armonía y permite descubrir gradualmente la riqueza de una escena aparentemente sencilla.

En conjunto, este cuadro representa un instante de profunda intimidad en el que una joven, sentada junto a una ventana y acompañada por un delicado ramo de flores, contempla silenciosamente el mundo exterior. La luz fría, las cortinas azuladas, la indumentaria rosada y el paisaje difuso construyen una atmósfera serena, elegante y ligeramente melancólica. La ventana simboliza la distancia entre el espacio interior y aquello que se desea o recuerda, mientras que las flores evocan la belleza frágil y el paso del tiempo. La obra convierte un momento cotidiano en una reflexión poética sobre la espera, la memoria, la soledad y la riqueza del mundo interior.

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我们是 Pictura Auctions,我们的使命是提供一个在线空间,让艺术爱好者、收藏家和爱好者可以沉浸在各种杰作中,从最具革命性的前卫艺术到经受时间考验的经典珠宝。我们的专家策展团队精心挑选了来自不同时代和文化的最重要、最感人的作品,精心组建了多样化且令人兴奋的藏品。
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艺术家
欧洲学校 (XX)
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出售者
画廊
版本
原创作品
作品名称
La joven de la ventana
技术
彩色粉笔画
签名
Hand signed
国家
西班牙
状态
良好状态
高度
61 cm
宽度
52 cm
风格
现实主义
时间段
1980-1990
西班牙经验证
2647
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