Joan Torres de Torres (1953) - Cadaqués





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藝術家 Joan Torres de Torres(1953)創作 Cadaqués,油畫布上的油彩,原作,手工簽名,含框出售,框架尺寸為41×58 cm。
賣家描述
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Torres de Torres, que representa una plantación de alcachofas frente a una tranquila bahía, con un pueblo costero y sus montañas al fondo, evocando la unión entre la agricultura, el mar y el paisaje mediterráneo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 41x58x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 38x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Torres de Torres.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una extensa plantación de alcachofas situada frente a una bahía, con una población costera extendiéndose al pie de las montañas. La escena reúne en una misma mirada la fertilidad de la tierra, la serenidad del mar y la presencia lejana de la vida urbana. El predominio de los verdes y las tonalidades terrosas crea una atmósfera sobria y natural, mientras la franja luminosa del horizonte introduce profundidad y conduce la mirada hacia el paisaje distante.
En primer plano, las plantas ocupan casi toda la superficie y se convierten en las verdaderas protagonistas de la composición. Sus hojas grandes, abiertas y puntiagudas se despliegan en distintas direcciones, formando estructuras vegetales densas y vigorosas. Cada ejemplar presenta una silueta diferente, lo que aporta variedad y evita cualquier sensación de repetición mecánica a pesar del carácter cultivado del terreno.
Las alcachofas aparecen representadas mediante una amplia gama de verdes: salvia, oliva, grisáceos, verdes azulados y tones más profundos cercanos al negro. Esta variedad cromática permite distinguir las hojas iluminadas de aquellas que permanecen en sombra. Algunos pequeños matices amarillentos y ocres sugieren el efecto de una luz suave sobre la vegetación y conceden calidez al conjunto.
La planta situada a la izquierda posee una presencia especialmente poderosa. Sus hojas se expanden hacia los márgenes y crean una gran masa vegetal que parece avanzar hacia el espectador. En el centro, otro ejemplar destaca por su forma abierta y equilibrada, mientras que las plantas del lado derecho se vuelven progresivamente más pequeñas, ayudando a construir la sensación de distancia.
Entre las distintas hileras se distingue la tierra desnuda, representada mediante marrones, violetas apagados y tonalidades rojizas. Estas franjas de suelo organizan la plantación y generan caminos visuales que avanzan hacia el fondo. Las sombras de las plantas se extienden sobre el terreno, reforzando la sensación de volumen y evidenciando el espacio existente entre cada cultivo.
La composición transmite una profunda conexión con el mundo rural. La disposición ordenada de las plantas revela la intervención y el cuidado humanos, aunque no aparezca ninguna figura trabajando en el campo. Esa ausencia intensifica el silencio de la escena y permite contemplar el territorio como un espacio de esfuerzo contenido, fertilidad y espera, vinculado al ritmo de las estaciones y a los ciclos de la cosecha.
Más allá del cultivo aparece una franja de vegetación oscura que marca la transición hacia la costa. Esta zona de árboles y arbustos actúa como una barrera natural entre la plantación y el mar, al tiempo que refuerza la profundidad. Sus verdes más densos contrastan con las tonalidades claras de las hojas del primer plano y con el azul grisáceo del agua.
La bahía se extiende horizontalmente en la parte superior y aporta una agradable sensación de amplitud. El mar aparece tranquilo, mediante suaves tonos azules, grises y violetas, sin grandes movimientos ni reflejos intensos. Su presencia equilibra la densidad de la vegetación y ofrece un espacio de descanso visual antes de alcanzar la población situada en la orilla opuesta.
Al otro lado del agua se distingue un pueblo costero compuesto por numerosas construcciones claras. Las pequeñas casas se agrupan siguiendo la línea de la costa y ascienden ligeramente por las laderas. Sus blancos y grises luminosos destacan frente a la oscuridad de la montaña, creando una franja vibrante que sugiere actividad humana sin alterar la serenidad del paisaje.
Las montañas cierran la composición mediante perfiles amplios y ondulados. Sus tonos marrones, grises, verdes oscuros y violáceos transmiten solidez y sitúan la población dentro de un entorno protegido. La irregular distribución de las zonas claras sobre las laderas puede recordar casas dispersas, senderos o reflejos de luz, enriqueciendo la distancia y dando continuidad al territorio.
El cielo, reducido a una franja superior de tonos suaves y neutros, envuelve la escena en una luminosidad tenue. No se trata de una jornada de luz intensa, sino de un momento ligeramente nublado o brumoso que unifica los colores. Esta claridad contenida favorece la atmósfera tranquila del cuadro y permite que la vegetación conserve toda su presencia.
La estructura del paisaje se organiza mediante tres grandes planos: el cultivo en primer término, la bahía y la población en la distancia, y las montañas como fondo. Esta sucesión crea una perspectiva clara y permite recorrer visualmente la escena desde la tierra más próxima hasta el horizonte. El contraste entre las formas vigorosas de las hojas y las líneas horizontales del mar aporta equilibrio y dinamismo.
La obra celebra la coexistencia entre agricultura, naturaleza y vida costera. El campo fértil habla del trabajo y del arraigo a la tierra; el mar introduce una idea de apertura y libertad; y el pueblo lejano aporta la dimensión humana. Estos tres elementos se integran en un paisaje coherente que puede evocar las regiones mediterráneas, donde los cultivos se desarrollan muy cerca del litoral.
En conjunto, la obra ofrece una visión serena y profundamente arraigada de una plantación de alcachofas frente al mar, con una población costera y sus montañas cerrando el horizonte. La riqueza de los verdes, la presencia firme de las plantas y la amplitud de la bahía construyen un paisaje lleno de autenticidad y equilibrio. Es una imagen que transmite fertilidad, calma y pertenencia, capaz de aportar a cualquier estancia una elegante conexión con la naturaleza y la esencia del Mediterráneo.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Torres de Torres, que representa una plantación de alcachofas frente a una tranquila bahía, con un pueblo costero y sus montañas al fondo, evocando la unión entre la agricultura, el mar y el paisaje mediterráneo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 41x58x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 38x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra, Torres de Torres.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una extensa plantación de alcachofas situada frente a una bahía, con una población costera extendiéndose al pie de las montañas. La escena reúne en una misma mirada la fertilidad de la tierra, la serenidad del mar y la presencia lejana de la vida urbana. El predominio de los verdes y las tonalidades terrosas crea una atmósfera sobria y natural, mientras la franja luminosa del horizonte introduce profundidad y conduce la mirada hacia el paisaje distante.
En primer plano, las plantas ocupan casi toda la superficie y se convierten en las verdaderas protagonistas de la composición. Sus hojas grandes, abiertas y puntiagudas se despliegan en distintas direcciones, formando estructuras vegetales densas y vigorosas. Cada ejemplar presenta una silueta diferente, lo que aporta variedad y evita cualquier sensación de repetición mecánica a pesar del carácter cultivado del terreno.
Las alcachofas aparecen representadas mediante una amplia gama de verdes: salvia, oliva, grisáceos, verdes azulados y tones más profundos cercanos al negro. Esta variedad cromática permite distinguir las hojas iluminadas de aquellas que permanecen en sombra. Algunos pequeños matices amarillentos y ocres sugieren el efecto de una luz suave sobre la vegetación y conceden calidez al conjunto.
La planta situada a la izquierda posee una presencia especialmente poderosa. Sus hojas se expanden hacia los márgenes y crean una gran masa vegetal que parece avanzar hacia el espectador. En el centro, otro ejemplar destaca por su forma abierta y equilibrada, mientras que las plantas del lado derecho se vuelven progresivamente más pequeñas, ayudando a construir la sensación de distancia.
Entre las distintas hileras se distingue la tierra desnuda, representada mediante marrones, violetas apagados y tonalidades rojizas. Estas franjas de suelo organizan la plantación y generan caminos visuales que avanzan hacia el fondo. Las sombras de las plantas se extienden sobre el terreno, reforzando la sensación de volumen y evidenciando el espacio existente entre cada cultivo.
La composición transmite una profunda conexión con el mundo rural. La disposición ordenada de las plantas revela la intervención y el cuidado humanos, aunque no aparezca ninguna figura trabajando en el campo. Esa ausencia intensifica el silencio de la escena y permite contemplar el territorio como un espacio de esfuerzo contenido, fertilidad y espera, vinculado al ritmo de las estaciones y a los ciclos de la cosecha.
Más allá del cultivo aparece una franja de vegetación oscura que marca la transición hacia la costa. Esta zona de árboles y arbustos actúa como una barrera natural entre la plantación y el mar, al tiempo que refuerza la profundidad. Sus verdes más densos contrastan con las tonalidades claras de las hojas del primer plano y con el azul grisáceo del agua.
La bahía se extiende horizontalmente en la parte superior y aporta una agradable sensación de amplitud. El mar aparece tranquilo, mediante suaves tonos azules, grises y violetas, sin grandes movimientos ni reflejos intensos. Su presencia equilibra la densidad de la vegetación y ofrece un espacio de descanso visual antes de alcanzar la población situada en la orilla opuesta.
Al otro lado del agua se distingue un pueblo costero compuesto por numerosas construcciones claras. Las pequeñas casas se agrupan siguiendo la línea de la costa y ascienden ligeramente por las laderas. Sus blancos y grises luminosos destacan frente a la oscuridad de la montaña, creando una franja vibrante que sugiere actividad humana sin alterar la serenidad del paisaje.
Las montañas cierran la composición mediante perfiles amplios y ondulados. Sus tonos marrones, grises, verdes oscuros y violáceos transmiten solidez y sitúan la población dentro de un entorno protegido. La irregular distribución de las zonas claras sobre las laderas puede recordar casas dispersas, senderos o reflejos de luz, enriqueciendo la distancia y dando continuidad al territorio.
El cielo, reducido a una franja superior de tonos suaves y neutros, envuelve la escena en una luminosidad tenue. No se trata de una jornada de luz intensa, sino de un momento ligeramente nublado o brumoso que unifica los colores. Esta claridad contenida favorece la atmósfera tranquila del cuadro y permite que la vegetación conserve toda su presencia.
La estructura del paisaje se organiza mediante tres grandes planos: el cultivo en primer término, la bahía y la población en la distancia, y las montañas como fondo. Esta sucesión crea una perspectiva clara y permite recorrer visualmente la escena desde la tierra más próxima hasta el horizonte. El contraste entre las formas vigorosas de las hojas y las líneas horizontales del mar aporta equilibrio y dinamismo.
La obra celebra la coexistencia entre agricultura, naturaleza y vida costera. El campo fértil habla del trabajo y del arraigo a la tierra; el mar introduce una idea de apertura y libertad; y el pueblo lejano aporta la dimensión humana. Estos tres elementos se integran en un paisaje coherente que puede evocar las regiones mediterráneas, donde los cultivos se desarrollan muy cerca del litoral.
En conjunto, la obra ofrece una visión serena y profundamente arraigada de una plantación de alcachofas frente al mar, con una población costera y sus montañas cerrando el horizonte. La riqueza de los verdes, la presencia firme de las plantas y la amplitud de la bahía construyen un paisaje lleno de autenticidad y equilibrio. Es una imagen que transmite fertilidad, calma y pertenencia, capaz de aportar a cualquier estancia una elegante conexión con la naturaleza y la esencia del Mediterráneo.

