Juan Soler (1951) - Flores en la avenida





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华花在大道上,朱安·索莱尔(1951)1950年代末至1980年间在西班牙创作的油画,印象派风格,原作,手工签名,带框出售。
卖家的描述
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Juan Soler, que representa un elegante mercado de flores de época, animado por damas, caballeros, vendedores y un carruaje bajo la sombra de los árboles. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 43,5x43,5x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 30x30 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena urbana ambientada en un mercado de flores de otra época, donde comerciantes, clientes y transeúntes comparten el espacio bajo la sombra de grandes árboles. La composición combina elegancia, movimiento y abundancia cromática, ofreciendo una visión idealizada de la vida cotidiana en una ciudad europea. Las figuras vestidas según la moda del momento, los puestos repletos de flores y el carruaje del fondo crean una atmósfera refinada y llena de pequeños relatos.
En el primer plano destaca una gran exposición de flores dispuestas en cestas, macetas y recipientes. Los tonos blancos, rosas, amarillos, naranjas, violetas y rojos se reúnen en grupos densos que aportan luminosidad y alegría. La variedad de colores convierte esta zona en uno de los principales focos visuales de la obra y crea la sensación de un mercado abundante, perfumado y lleno de vida.
Frente al puesto aparece una elegante mujer vestida de blanco, acompañada por una gran sombrilla amarilla. Su figura ocupa una posición central y atrae la mirada por la claridad de su vestido y la intensidad luminosa de su sombrilla. El sombrero decorado, la postura erguida y la delicadeza de sus prendas sugieren una dama distinguida que se ha detenido durante su paseo para conversar o escoger un ramo.
A su lado se encuentra la vendedora, vestida con una blusa oscura y una larga falda en tonos claros. La posición de ambas mujeres sugiere una conversación cordial relacionada con las flores expuestas. La comerciante parece atender a su clienta con cercanía, mientras sostiene o señala alguno de los ramos. Este encuentro sencillo se convierte en el núcleo narrativo de la escena.
Detrás de la dama vestida de blanco aparece otra mujer con ropa azul oscuro, parcialmente oculta entre las dos figuras principales. Su presencia añade profundidad al grupo y sugiere que también participa en la conversación o espera su turno para ser atendida. Las diferentes tonalidades de los vestidos crean un equilibrio visual entre la claridad del blanco, la intensidad del azul y la calidez de los colores terrosos.
En el lado izquierdo se reúnen varios personajes alrededor de otro puesto. Una mujer con falda rosada contempla las flores, mientras dos caballeros vestidos con trajes oscuros y sombreros avanzan o conversan cerca de ella. Estas figuras secundarias amplían la escena y transmiten la actividad propia de un mercado concurrido, en el que cada persona parece seguir su propio recorrido.
La vestimenta de los personajes desempeña un papel fundamental en la ambientación. Los vestidos largos, los sombreros decorados, las sombrillas y los trajes masculinos evocan una época de especial elegancia urbana. Los colores claros y pastel de las prendas femeninas aportan delicadeza, mientras que los tonos oscuros de los caballeros introducen contraste y estabilidad.
En la zona derecha aparece un carruaje oscuro de ruedas grandes, detenido o avanzando lentamente por la calle. Su presencia refuerza el carácter histórico de la escena y aporta un nuevo elemento narrativo. Cerca del vehículo se distinguen varios personajes vestidos con tonalidades oscuras, quizá pasajeros, trabajadores o transeúntes que circulan alrededor del mercado.
Los puestos están protegidos por grandes toldos y sombrillas en tonos rosados, marrones y grisáceos. Estas cubiertas generan pequeñas zonas de sombra y crean un ritmo de formas triangulares y curvas a lo largo de la composición. Además de proteger las flores y a los vendedores, los toldos contribuyen a crear un ambiente acogedor y ordenado dentro del bullicio de la calle.
En el fondo se levantan varios edificios de fachadas claras, tejados azulados y ventanas alineadas. En el centro sobresale una elegante estructura de aspecto monumental coronada por una cúpula oscura. Este elemento arquitectónico aporta solemnidad y profundidad, convirtiéndose en un punto de referencia que organiza visualmente el entorno urbano.
Los grandes árboles se extienden por la parte superior de la obra y forman una bóveda verde sobre el mercado. Sus ramas y hojas filtran la luz, creando una atmósfera fresca y agradable. Los destellos luminosos atraviesan la vegetación y se reparten sobre los vestidos, las flores, los toldos y el pavimento, reforzando la sensación de una mañana tranquila y luminosa.
En conjunto, este cuadro representa una elegante jornada en un mercado de flores urbano, donde damas, caballeros, comerciantes y carruajes se reúnen en un ambiente lleno de color y vida. La abundancia floral, la delicadeza de la moda y la arquitectura histórica crean una escena refinada y nostálgica. La obra celebra la belleza de la vida cotidiana, el encanto de los paseos urbanos y el sencillo placer de detenerse a escoger flores.
卖家故事
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Juan Soler, que representa un elegante mercado de flores de época, animado por damas, caballeros, vendedores y un carruaje bajo la sombra de los árboles. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 43,5x43,5x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 30x30 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una animada escena urbana ambientada en un mercado de flores de otra época, donde comerciantes, clientes y transeúntes comparten el espacio bajo la sombra de grandes árboles. La composición combina elegancia, movimiento y abundancia cromática, ofreciendo una visión idealizada de la vida cotidiana en una ciudad europea. Las figuras vestidas según la moda del momento, los puestos repletos de flores y el carruaje del fondo crean una atmósfera refinada y llena de pequeños relatos.
En el primer plano destaca una gran exposición de flores dispuestas en cestas, macetas y recipientes. Los tonos blancos, rosas, amarillos, naranjas, violetas y rojos se reúnen en grupos densos que aportan luminosidad y alegría. La variedad de colores convierte esta zona en uno de los principales focos visuales de la obra y crea la sensación de un mercado abundante, perfumado y lleno de vida.
Frente al puesto aparece una elegante mujer vestida de blanco, acompañada por una gran sombrilla amarilla. Su figura ocupa una posición central y atrae la mirada por la claridad de su vestido y la intensidad luminosa de su sombrilla. El sombrero decorado, la postura erguida y la delicadeza de sus prendas sugieren una dama distinguida que se ha detenido durante su paseo para conversar o escoger un ramo.
A su lado se encuentra la vendedora, vestida con una blusa oscura y una larga falda en tonos claros. La posición de ambas mujeres sugiere una conversación cordial relacionada con las flores expuestas. La comerciante parece atender a su clienta con cercanía, mientras sostiene o señala alguno de los ramos. Este encuentro sencillo se convierte en el núcleo narrativo de la escena.
Detrás de la dama vestida de blanco aparece otra mujer con ropa azul oscuro, parcialmente oculta entre las dos figuras principales. Su presencia añade profundidad al grupo y sugiere que también participa en la conversación o espera su turno para ser atendida. Las diferentes tonalidades de los vestidos crean un equilibrio visual entre la claridad del blanco, la intensidad del azul y la calidez de los colores terrosos.
En el lado izquierdo se reúnen varios personajes alrededor de otro puesto. Una mujer con falda rosada contempla las flores, mientras dos caballeros vestidos con trajes oscuros y sombreros avanzan o conversan cerca de ella. Estas figuras secundarias amplían la escena y transmiten la actividad propia de un mercado concurrido, en el que cada persona parece seguir su propio recorrido.
La vestimenta de los personajes desempeña un papel fundamental en la ambientación. Los vestidos largos, los sombreros decorados, las sombrillas y los trajes masculinos evocan una época de especial elegancia urbana. Los colores claros y pastel de las prendas femeninas aportan delicadeza, mientras que los tonos oscuros de los caballeros introducen contraste y estabilidad.
En la zona derecha aparece un carruaje oscuro de ruedas grandes, detenido o avanzando lentamente por la calle. Su presencia refuerza el carácter histórico de la escena y aporta un nuevo elemento narrativo. Cerca del vehículo se distinguen varios personajes vestidos con tonalidades oscuras, quizá pasajeros, trabajadores o transeúntes que circulan alrededor del mercado.
Los puestos están protegidos por grandes toldos y sombrillas en tonos rosados, marrones y grisáceos. Estas cubiertas generan pequeñas zonas de sombra y crean un ritmo de formas triangulares y curvas a lo largo de la composición. Además de proteger las flores y a los vendedores, los toldos contribuyen a crear un ambiente acogedor y ordenado dentro del bullicio de la calle.
En el fondo se levantan varios edificios de fachadas claras, tejados azulados y ventanas alineadas. En el centro sobresale una elegante estructura de aspecto monumental coronada por una cúpula oscura. Este elemento arquitectónico aporta solemnidad y profundidad, convirtiéndose en un punto de referencia que organiza visualmente el entorno urbano.
Los grandes árboles se extienden por la parte superior de la obra y forman una bóveda verde sobre el mercado. Sus ramas y hojas filtran la luz, creando una atmósfera fresca y agradable. Los destellos luminosos atraviesan la vegetación y se reparten sobre los vestidos, las flores, los toldos y el pavimento, reforzando la sensación de una mañana tranquila y luminosa.
En conjunto, este cuadro representa una elegante jornada en un mercado de flores urbano, donde damas, caballeros, comerciantes y carruajes se reúnen en un ambiente lleno de color y vida. La abundancia floral, la delicadeza de la moda y la arquitectura histórica crean una escena refinada y nostálgica. La obra celebra la belleza de la vida cotidiana, el encanto de los paseos urbanos y el sencillo placer de detenerse a escoger flores.

