Lluís Vila i Plana (1921-1992) - NO RESERVE - El paso del tiempo





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Óleo sobre lienzo de Lluís Vila i Plana (1921-1992), titulado NO RESERVE - El paso del tiempo, de 1970-1980, firmado a mano, edición original, España, vendido por Galería, en buen estado y con marco; dimensiones con marco 75,5 × 95 × 6 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila i Plana, que representa un paisaje silencioso y contemplativo que invita a la introspección y al disfrute pausado de la naturaleza en un momento de calma y transición. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 75,5x95x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 54x73 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje sereno y silencioso dominado por un camino amplio que se adentra suavemente en la escena, guiando la mirada del espectador hacia el fondo. El terreno aparece húmedo y terroso, con variaciones sutiles de color que sugieren el paso reciente del tiempo o de la estación. La superficie del camino no es uniforme, sino irregular, marcada por pequeñas manchas y matices que aportan realismo y profundidad. Desde el primer plano se percibe una atmósfera tranquila, casi introspectiva, que invita a recorrer el espacio con calma.
A ambos lados del camino se alzan árboles esbeltos, de troncos finos y ramas desnudas o apenas cubiertas de hojas. Estas formas verticales crean un ritmo visual que acompaña el recorrido del sendero y refuerza la sensación de perspectiva. Las ramas se entrecruzan delicadamente, formando una especie de entramado natural que deja pasar la luz de manera suave. Las hojas, escasas y dispersas, parecen suspendidas en el aire o a punto de caer, evocando un momento de transición en el ciclo natural.
El paisaje que se abre más allá de los árboles es amplio y luminoso, con campos que se extienden hacia el horizonte. Estos espacios abiertos contrastan con la cercanía del camino y los árboles del primer plano, aportando una sensación de amplitud y respiro visual. Los tonos suaves y ligeramente difuminados del fondo sugieren distancia y calma, como si el mundo se fuera disolviendo lentamente en la lejanía. Todo el conjunto transmite una sensación de quietud profunda, casi meditativa.
La luz juega un papel fundamental en la atmósfera del cuadro. No es una luz intensa ni directa, sino tamizada, suave, envolviendo el paisaje sin imponer contrastes bruscos. Esta iluminación contribuye a una sensación de día tranquilo, quizás nublado o de primeras horas, donde los colores se muestran contenidos y armoniosos. La relación entre luz y sombra es delicada, reforzando el carácter poético y contemplativo de la escena.
La ausencia de figuras humanas acentúa el silencio del lugar y refuerza la idea de un espacio pensado para la reflexión. El camino parece esperar al caminante, pero no lo impone, dejando abierta la posibilidad del recorrido sin necesidad de mostrarlo. El espectador se convierte así en el único habitante momentáneo del paisaje, invitado a recorrerlo mentalmente y a dejarse envolver por su calma y sencillez.
En conjunto, el cuadro transmite una sensación profunda de quietud, introspección y conexión con la naturaleza, mostrando un paisaje sencillo y honesto donde el paso del tiempo, el silencio y la luz se combinan para crear una atmósfera serena y evocadora.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Vila i Plana, que representa un paisaje silencioso y contemplativo que invita a la introspección y al disfrute pausado de la naturaleza en un momento de calma y transición. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 75,5x95x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 54x73 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje sereno y silencioso dominado por un camino amplio que se adentra suavemente en la escena, guiando la mirada del espectador hacia el fondo. El terreno aparece húmedo y terroso, con variaciones sutiles de color que sugieren el paso reciente del tiempo o de la estación. La superficie del camino no es uniforme, sino irregular, marcada por pequeñas manchas y matices que aportan realismo y profundidad. Desde el primer plano se percibe una atmósfera tranquila, casi introspectiva, que invita a recorrer el espacio con calma.
A ambos lados del camino se alzan árboles esbeltos, de troncos finos y ramas desnudas o apenas cubiertas de hojas. Estas formas verticales crean un ritmo visual que acompaña el recorrido del sendero y refuerza la sensación de perspectiva. Las ramas se entrecruzan delicadamente, formando una especie de entramado natural que deja pasar la luz de manera suave. Las hojas, escasas y dispersas, parecen suspendidas en el aire o a punto de caer, evocando un momento de transición en el ciclo natural.
El paisaje que se abre más allá de los árboles es amplio y luminoso, con campos que se extienden hacia el horizonte. Estos espacios abiertos contrastan con la cercanía del camino y los árboles del primer plano, aportando una sensación de amplitud y respiro visual. Los tonos suaves y ligeramente difuminados del fondo sugieren distancia y calma, como si el mundo se fuera disolviendo lentamente en la lejanía. Todo el conjunto transmite una sensación de quietud profunda, casi meditativa.
La luz juega un papel fundamental en la atmósfera del cuadro. No es una luz intensa ni directa, sino tamizada, suave, envolviendo el paisaje sin imponer contrastes bruscos. Esta iluminación contribuye a una sensación de día tranquilo, quizás nublado o de primeras horas, donde los colores se muestran contenidos y armoniosos. La relación entre luz y sombra es delicada, reforzando el carácter poético y contemplativo de la escena.
La ausencia de figuras humanas acentúa el silencio del lugar y refuerza la idea de un espacio pensado para la reflexión. El camino parece esperar al caminante, pero no lo impone, dejando abierta la posibilidad del recorrido sin necesidad de mostrarlo. El espectador se convierte así en el único habitante momentáneo del paisaje, invitado a recorrerlo mentalmente y a dejarse envolver por su calma y sencillez.
En conjunto, el cuadro transmite una sensación profunda de quietud, introspección y conexión con la naturaleza, mostrando un paisaje sencillo y honesto donde el paso del tiempo, el silencio y la luz se combinan para crear una atmósfera serena y evocadora.

