English school (XIX) - Rural harmony





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Rural harmony, una pintura al óleo del siglo XIX de la escuela inglesa en Reino Unido, firmada a mano y vendida con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela inglesa del siglo XIX, que representa un paisaje rural sereno donde naturaleza, animales y presencia humana conviven en perfecta armonía, transmitiendo calma, equilibrio y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 35,5x43x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 23x31 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, irreconocible.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos introduce en un paisaje sereno y profundamente evocador, donde la naturaleza se despliega con una calma que invita a la contemplación pausada. La escena parece detenida en un momento preciso del día, cuando la luz es suave y el ambiente se encuentra en equilibrio. El cielo ocupa una parte esencial de la composición, extendiéndose amplio y mutable, con tonalidades que sugieren nubes en lenta transformación. No hay dramatismo, sino una atmósfera contenida, casi silenciosa, que envuelve al espectador y lo transporta a un entorno rural idealizado, lejos del bullicio y del paso acelerado del tiempo.
En el plano medio se abre un valle verde y apacible, atravesado por un camino claro que guía la mirada hacia el fondo del paisaje. A ambos lados del sendero se perciben construcciones humildes, integradas de forma natural en el entorno, como si siempre hubieran formado parte de él. Estas edificaciones no dominan la escena, sino que se subordinan a la amplitud del campo y a la presencia constante de la vegetación. Los árboles, altos y estilizados, se alzan como guardianes silenciosos, creando un ritmo vertical que contrasta con la horizontalidad del terreno.
La vegetación aparece rica y variada, representada con matices que sugieren profundidad y distancia. Los verdes no son uniformes: se alternan zonas más claras y otras más oscuras, lo que aporta una sensación de volumen y continuidad espacial. En el fondo, suaves colinas se difuminan con el cielo, generando una transición delicada entre tierra y atmósfera. Esta fusión refuerza la idea de lejanía y de vastedad, como si el paisaje se prolongara más allá de lo visible, invitando a imaginar lo que hay detrás de esas elevaciones suaves.
En el primer plano, la escena adquiere un carácter más íntimo gracias a la presencia de figuras y animales que aportan vida y narrativa. Un animal pastando introduce una sensación de cotidianidad y armonía con el entorno, mientras que una figura humana, situada discretamente en un extremo, añade un matiz humano sin romper el equilibrio general. Estas presencias no reclaman protagonismo, sino que refuerzan la idea de convivencia tranquila entre el ser humano y la naturaleza, mostrando un mundo en el que ambos coexisten sin conflicto.
En conjunto, el cuadro transmite una sensación profunda de calma, estabilidad y conexión con lo esencial. Todo en la escena parece ordenado de manera natural, sin excesos ni tensiones, como si el paisaje representado fuera un refugio emocional. La composición invita a detenerse, a recorrerla con la mirada lentamente y a dejarse llevar por la atmósfera de paz que emana, convirtiendo la imagen en una evocación poética de la vida rural y del paso sereno del tiempo.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela inglesa del siglo XIX, que representa un paisaje rural sereno donde naturaleza, animales y presencia humana conviven en perfecta armonía, transmitiendo calma, equilibrio y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 35,5x43x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 23x31 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, irreconocible.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos introduce en un paisaje sereno y profundamente evocador, donde la naturaleza se despliega con una calma que invita a la contemplación pausada. La escena parece detenida en un momento preciso del día, cuando la luz es suave y el ambiente se encuentra en equilibrio. El cielo ocupa una parte esencial de la composición, extendiéndose amplio y mutable, con tonalidades que sugieren nubes en lenta transformación. No hay dramatismo, sino una atmósfera contenida, casi silenciosa, que envuelve al espectador y lo transporta a un entorno rural idealizado, lejos del bullicio y del paso acelerado del tiempo.
En el plano medio se abre un valle verde y apacible, atravesado por un camino claro que guía la mirada hacia el fondo del paisaje. A ambos lados del sendero se perciben construcciones humildes, integradas de forma natural en el entorno, como si siempre hubieran formado parte de él. Estas edificaciones no dominan la escena, sino que se subordinan a la amplitud del campo y a la presencia constante de la vegetación. Los árboles, altos y estilizados, se alzan como guardianes silenciosos, creando un ritmo vertical que contrasta con la horizontalidad del terreno.
La vegetación aparece rica y variada, representada con matices que sugieren profundidad y distancia. Los verdes no son uniformes: se alternan zonas más claras y otras más oscuras, lo que aporta una sensación de volumen y continuidad espacial. En el fondo, suaves colinas se difuminan con el cielo, generando una transición delicada entre tierra y atmósfera. Esta fusión refuerza la idea de lejanía y de vastedad, como si el paisaje se prolongara más allá de lo visible, invitando a imaginar lo que hay detrás de esas elevaciones suaves.
En el primer plano, la escena adquiere un carácter más íntimo gracias a la presencia de figuras y animales que aportan vida y narrativa. Un animal pastando introduce una sensación de cotidianidad y armonía con el entorno, mientras que una figura humana, situada discretamente en un extremo, añade un matiz humano sin romper el equilibrio general. Estas presencias no reclaman protagonismo, sino que refuerzan la idea de convivencia tranquila entre el ser humano y la naturaleza, mostrando un mundo en el que ambos coexisten sin conflicto.
En conjunto, el cuadro transmite una sensación profunda de calma, estabilidad y conexión con lo esencial. Todo en la escena parece ordenado de manera natural, sin excesos ni tensiones, como si el paisaje representado fuera un refugio emocional. La composición invita a detenerse, a recorrerla con la mirada lentamente y a dejarse llevar por la atmósfera de paz que emana, convirtiendo la imagen en una evocación poética de la vida rural y del paso sereno del tiempo.

