École française (XX) - Terre et montagne





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 123641 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Terre et montagne, original óleo sobre tela de la escuela francesa (XX) de 1970–1980, estilo Posimpresionismo, Francia, firmado a mano, se vende con marco, dimensiones 46 cm de alto por 55 cm de ancho (con marco; sin marco 31x38 cm).
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un paisaje rural amplio y silencioso donde la tierra, las construcciones y las montañas se integran en una atmósfera de calma, sobriedad y equilibrio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 46x55x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 31x38 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos sitúa ante un paisaje amplio y silencioso, donde la horizontalidad domina la escena y transmite una sensación de espacio abierto y respirable. El primer impacto visual lo genera el cielo, extenso y cargado de matices, que ocupa una parte fundamental de la composición. Sus tonos apagados y cambiantes sugieren un momento de transición atmosférica, como si el día avanzara lentamente bajo una luz difusa. No hay dramatismo en el firmamento, sino una presencia constante y envolvente que marca el carácter sereno del conjunto.
En el plano medio aparece una franja de edificaciones bajas y dispersas, integradas de manera natural en el paisaje. Las construcciones no buscan protagonismo, sino que se presentan como parte orgánica del entorno, casi fundidas con la tierra que las rodea. Sus volúmenes sencillos y sus colores sobrios refuerzan la idea de un asentamiento rural o periférico, donde la vida transcurre sin estridencias. Estas formas arquitectónicas actúan como punto de referencia visual y humano dentro de la amplitud del entorno natural.
Detrás de las edificaciones se eleva una cadena de montañas que define el horizonte y aporta profundidad a la composición. Las montañas aparecen suavizadas, sin perfiles abruptos, lo que contribuye a una sensación de estabilidad y calma. Su presencia es constante pero discreta, como un telón de fondo que sostiene la escena y equilibra la relación entre cielo y tierra. Esta lejanía montañosa sugiere permanencia y continuidad, una naturaleza que permanece inalterable frente al paso del tiempo.
El primer plano está ocupado por terrenos abiertos, marcados por líneas verticales y diagonales que evocan cercas, estacas o divisiones del suelo. Estas señales aportan ritmo visual y rompen la horizontalidad dominante, creando un diálogo entre orden humano y paisaje natural. Los tonos terrosos y verdosos del suelo sugieren campos en reposo o en distintas fases de cultivo, transmitiendo una sensación de vida latente, contenida y silenciosa.
La escena carece de figuras humanas visibles, pero su presencia se intuye en cada elemento: en las construcciones, en las divisiones del terreno, en la organización del espacio. Esta ausencia refuerza la atmósfera de quietud y contemplación, invitando al espectador a recorrer el paisaje con la mirada y a detenerse en sus detalles sutiles. Todo parece suspendido en un instante cotidiano, sin acontecimientos extraordinarios, pero cargado de verdad y autenticidad.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión sobria y poética del paisaje rural, donde cielo, tierra y arquitectura conviven en equilibrio, transmitiendo una profunda sensación de calma, amplitud y conexión con lo esencial.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un paisaje rural amplio y silencioso donde la tierra, las construcciones y las montañas se integran en una atmósfera de calma, sobriedad y equilibrio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 46x55x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 31x38 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos sitúa ante un paisaje amplio y silencioso, donde la horizontalidad domina la escena y transmite una sensación de espacio abierto y respirable. El primer impacto visual lo genera el cielo, extenso y cargado de matices, que ocupa una parte fundamental de la composición. Sus tonos apagados y cambiantes sugieren un momento de transición atmosférica, como si el día avanzara lentamente bajo una luz difusa. No hay dramatismo en el firmamento, sino una presencia constante y envolvente que marca el carácter sereno del conjunto.
En el plano medio aparece una franja de edificaciones bajas y dispersas, integradas de manera natural en el paisaje. Las construcciones no buscan protagonismo, sino que se presentan como parte orgánica del entorno, casi fundidas con la tierra que las rodea. Sus volúmenes sencillos y sus colores sobrios refuerzan la idea de un asentamiento rural o periférico, donde la vida transcurre sin estridencias. Estas formas arquitectónicas actúan como punto de referencia visual y humano dentro de la amplitud del entorno natural.
Detrás de las edificaciones se eleva una cadena de montañas que define el horizonte y aporta profundidad a la composición. Las montañas aparecen suavizadas, sin perfiles abruptos, lo que contribuye a una sensación de estabilidad y calma. Su presencia es constante pero discreta, como un telón de fondo que sostiene la escena y equilibra la relación entre cielo y tierra. Esta lejanía montañosa sugiere permanencia y continuidad, una naturaleza que permanece inalterable frente al paso del tiempo.
El primer plano está ocupado por terrenos abiertos, marcados por líneas verticales y diagonales que evocan cercas, estacas o divisiones del suelo. Estas señales aportan ritmo visual y rompen la horizontalidad dominante, creando un diálogo entre orden humano y paisaje natural. Los tonos terrosos y verdosos del suelo sugieren campos en reposo o en distintas fases de cultivo, transmitiendo una sensación de vida latente, contenida y silenciosa.
La escena carece de figuras humanas visibles, pero su presencia se intuye en cada elemento: en las construcciones, en las divisiones del terreno, en la organización del espacio. Esta ausencia refuerza la atmósfera de quietud y contemplación, invitando al espectador a recorrer el paisaje con la mirada y a detenerse en sus detalles sutiles. Todo parece suspendido en un instante cotidiano, sin acontecimientos extraordinarios, pero cargado de verdad y autenticidad.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión sobria y poética del paisaje rural, donde cielo, tierra y arquitectura conviven en equilibrio, transmitiendo una profunda sensación de calma, amplitud y conexión con lo esencial.

