Joan Raimon Palaujuncà (1968) - Entre los árboles





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Entre los árboles, óleo sobre lienzo de Joan Raimon Palaujuncà (1968), España, periodo 1970-1980, edición original, firmado a mano y vendido con marco en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan i Raimon de Palau que pintan el cuadro conjuntamente, que representa un bosque sereno y envolvente donde la luz y la vegetación crean una atmósfera de calma, introspección y conexión profunda con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 55x46x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 41x33 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Palaujuncà.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos introduce en un espacio natural íntimo y silencioso, donde un bosque se convierte en el verdadero protagonista de la escena. Desde el primer momento se percibe una atmósfera envolvente, casi húmeda, en la que la luz se filtra con suavidad entre los troncos. La composición invita a una contemplación cercana, como si el espectador se encontrara caminando lentamente entre los árboles, percibiendo el murmullo del entorno y el ritmo pausado de la naturaleza.
En el primer plano, el suelo aparece cubierto de hierba y claros terrosos que sugieren un sendero apenas marcado. Las tonalidades verdes y ocres se mezclan con naturalidad, creando una superficie viva y cambiante que transmite la sensación de un terreno blando y orgánico. No se trata de un espacio domesticado, sino de un lugar donde la naturaleza se expresa libremente, con pequeñas irregularidades que aportan profundidad y realismo emocional al paisaje.
Los troncos de los árboles se alzan verticalmente, formando una sucesión rítmica que estructura toda la escena. Cada uno presenta matices distintos, con colores que van del gris azulado al marrón cálido, lo que refuerza la sensación de diversidad y vida. Las cortezas parecen vibrar con la luz, y las hojas dispersas aportan toques cálidos que rompen la sobriedad cromática del conjunto, evocando el paso de una estación templada y tranquila.
En el plano medio, el bosque se densifica y adquiere mayor profundidad. La superposición de árboles crea una sensación de misterio y recogimiento, como si el espacio se volviera más silencioso a medida que se avanza. La luz se atenúa ligeramente en esta zona, generando contrastes suaves que invitan a la introspección. El espectador no ve el final del bosque, lo que refuerza la idea de continuidad y de un mundo natural que se extiende más allá de lo visible.
El fondo se diluye entre tonos fríos y apagados, donde las formas se vuelven más sugeridas que definidas. Esta pérdida progresiva de detalle aporta una gran sensación de profundidad y envuelve toda la escena en una atmósfera poética. No hay presencia humana explícita, pero sí una huella emocional que sugiere calma, contemplación y una conexión íntima con la naturaleza, como si el bosque guardara un silencio antiguo y protector.
En conjunto, el cuadro transmite una experiencia sensorial y emocional del bosque, donde la luz, la vegetación y el espacio se funden en una visión serena y envolvente que invita al recogimiento y a la contemplación pausada de la naturaleza.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan i Raimon de Palau que pintan el cuadro conjuntamente, que representa un bosque sereno y envolvente donde la luz y la vegetación crean una atmósfera de calma, introspección y conexión profunda con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 55x46x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 41x33 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Palaujuncà.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos introduce en un espacio natural íntimo y silencioso, donde un bosque se convierte en el verdadero protagonista de la escena. Desde el primer momento se percibe una atmósfera envolvente, casi húmeda, en la que la luz se filtra con suavidad entre los troncos. La composición invita a una contemplación cercana, como si el espectador se encontrara caminando lentamente entre los árboles, percibiendo el murmullo del entorno y el ritmo pausado de la naturaleza.
En el primer plano, el suelo aparece cubierto de hierba y claros terrosos que sugieren un sendero apenas marcado. Las tonalidades verdes y ocres se mezclan con naturalidad, creando una superficie viva y cambiante que transmite la sensación de un terreno blando y orgánico. No se trata de un espacio domesticado, sino de un lugar donde la naturaleza se expresa libremente, con pequeñas irregularidades que aportan profundidad y realismo emocional al paisaje.
Los troncos de los árboles se alzan verticalmente, formando una sucesión rítmica que estructura toda la escena. Cada uno presenta matices distintos, con colores que van del gris azulado al marrón cálido, lo que refuerza la sensación de diversidad y vida. Las cortezas parecen vibrar con la luz, y las hojas dispersas aportan toques cálidos que rompen la sobriedad cromática del conjunto, evocando el paso de una estación templada y tranquila.
En el plano medio, el bosque se densifica y adquiere mayor profundidad. La superposición de árboles crea una sensación de misterio y recogimiento, como si el espacio se volviera más silencioso a medida que se avanza. La luz se atenúa ligeramente en esta zona, generando contrastes suaves que invitan a la introspección. El espectador no ve el final del bosque, lo que refuerza la idea de continuidad y de un mundo natural que se extiende más allá de lo visible.
El fondo se diluye entre tonos fríos y apagados, donde las formas se vuelven más sugeridas que definidas. Esta pérdida progresiva de detalle aporta una gran sensación de profundidad y envuelve toda la escena en una atmósfera poética. No hay presencia humana explícita, pero sí una huella emocional que sugiere calma, contemplación y una conexión íntima con la naturaleza, como si el bosque guardara un silencio antiguo y protector.
En conjunto, el cuadro transmite una experiencia sensorial y emocional del bosque, donde la luz, la vegetación y el espacio se funden en una visión serena y envolvente que invita al recogimiento y a la contemplación pausada de la naturaleza.

