José Luis Solá Ferrer (1945) - Daily balance





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Daily balance, óleo sobre tela de José Luis Solá Ferrer (1945), 1960–1970, España, edición original, enmarcado, 27×35 cm, firmado a mano, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española, que representa una naturaleza muerta reinterpretada de forma expresiva, donde los objetos cotidianos se transforman en una composición silenciosa y equilibrada. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza muerta reinterpretada desde una mirada profundamente personal y contemporánea, donde los objetos cotidianos se convierten en protagonistas absolutos del espacio pictórico. La composición se articula a partir de formas redondeadas y alargadas que se entrelazan entre sí, creando una sensación de acumulación y cercanía. Desde el primer momento, la obra transmite una atmósfera silenciosa e introspectiva, en la que cada elemento parece reposar con un peso propio, como si el tiempo se hubiera detenido alrededor de ellos.
En el centro de la escena, los utensilios se disponen de manera aparentemente informal, pero cuidadosamente equilibrada. Las curvas suaves y los contornos marcados generan un ritmo visual continuo que guía la mirada de un objeto a otro sin interrupciones bruscas. No se trata de una representación literal, sino de una interpretación que enfatiza la presencia física y el volumen, haciendo que los objetos adquieran una dimensión casi escultórica dentro del plano pictórico.
La gama cromática, dominada por tonos fríos y apagados, refuerza la sensación de calma y sobriedad. Los matices grises y azulados se combinan con ligeros toques cálidos que suavizan el conjunto y evitan la monotonía. Esta elección de color contribuye a crear una atmósfera íntima, donde la luz parece filtrarse de manera uniforme, sin contrastes dramáticos, envolviendo los objetos en una claridad contenida y reflexiva.
El fondo no actúa como un simple soporte, sino que dialoga con las formas principales, integrándose en la composición mediante trazos amplios y envolventes. Esta fusión entre figura y entorno hace que los límites entre los objetos y el espacio que los rodea se diluyan, reforzando la idea de unidad visual. La escena no busca profundidad tradicional, sino una organización del espacio basada en la superposición y el equilibrio de masas.
La ausencia de elementos narrativos explícitos invita al espectador a centrarse en las sensaciones que emanan de la obra. Los objetos, despojados de su función habitual, se transforman en formas puras cargadas de expresión. La pintura propone una reflexión silenciosa sobre lo cotidiano, elevando lo simple a una experiencia visual intensa y contemplativa.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión sobria y expresiva de la naturaleza muerta, donde la forma, el ritmo y el equilibrio compositivo convierten objetos comunes en una escena de profunda calma y densidad emocional.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española, que representa una naturaleza muerta reinterpretada de forma expresiva, donde los objetos cotidianos se transforman en una composición silenciosa y equilibrada. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza muerta reinterpretada desde una mirada profundamente personal y contemporánea, donde los objetos cotidianos se convierten en protagonistas absolutos del espacio pictórico. La composición se articula a partir de formas redondeadas y alargadas que se entrelazan entre sí, creando una sensación de acumulación y cercanía. Desde el primer momento, la obra transmite una atmósfera silenciosa e introspectiva, en la que cada elemento parece reposar con un peso propio, como si el tiempo se hubiera detenido alrededor de ellos.
En el centro de la escena, los utensilios se disponen de manera aparentemente informal, pero cuidadosamente equilibrada. Las curvas suaves y los contornos marcados generan un ritmo visual continuo que guía la mirada de un objeto a otro sin interrupciones bruscas. No se trata de una representación literal, sino de una interpretación que enfatiza la presencia física y el volumen, haciendo que los objetos adquieran una dimensión casi escultórica dentro del plano pictórico.
La gama cromática, dominada por tonos fríos y apagados, refuerza la sensación de calma y sobriedad. Los matices grises y azulados se combinan con ligeros toques cálidos que suavizan el conjunto y evitan la monotonía. Esta elección de color contribuye a crear una atmósfera íntima, donde la luz parece filtrarse de manera uniforme, sin contrastes dramáticos, envolviendo los objetos en una claridad contenida y reflexiva.
El fondo no actúa como un simple soporte, sino que dialoga con las formas principales, integrándose en la composición mediante trazos amplios y envolventes. Esta fusión entre figura y entorno hace que los límites entre los objetos y el espacio que los rodea se diluyan, reforzando la idea de unidad visual. La escena no busca profundidad tradicional, sino una organización del espacio basada en la superposición y el equilibrio de masas.
La ausencia de elementos narrativos explícitos invita al espectador a centrarse en las sensaciones que emanan de la obra. Los objetos, despojados de su función habitual, se transforman en formas puras cargadas de expresión. La pintura propone una reflexión silenciosa sobre lo cotidiano, elevando lo simple a una experiencia visual intensa y contemplativa.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión sobria y expresiva de la naturaleza muerta, donde la forma, el ritmo y el equilibrio compositivo convierten objetos comunes en una escena de profunda calma y densidad emocional.

