Escuela española (XIX) - NO RESERVE - Pescadores





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NO RESERVE - Pescadores, óleo sobre lienzo de la escuela española del siglo XIX, España, 69 × 91 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española del siglo XIX, que representa una escena costera donde pescadores y habitantes colaboran en sus tareas diarias, mostrando la armonía entre trabajo, comunidad y paisaje. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 69x91x2 cm.
· Óleo sobre tela, presenta restauraciones.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro despliega una escena costera rica en narrativa y matices, donde distintas figuras humanas se reúnen en una actividad colectiva vinculada a la pesca y a la vida cotidiana del litoral. El paisaje combina elementos naturales y arquitectónicos: a la derecha se extiende el mar en suaves ondulaciones verdosas, mientras que en la distancia se levanta una imponente fortificación, robusta y luminosa bajo un cielo en transición. Las nubes dispersas y la luz que se filtra desde el horizonte aportan un ambiente sereno, casi melancólico, indicando quizás las últimas horas de la tarde o un amanecer pausado. Esta atmósfera envuelve a los personajes y al entorno, creando una armonía sutil entre acción y calma.
En el primer plano, un grupo de figuras se dedica a distintas tareas relacionadas con la pesca. Uno de ellos, arrodillado, inspecciona las capturas que reposan sobre el suelo, mientras otra figura cercana, inclinada hacia él, parece dialogar o señalar algo con gesto animado. Una mujer sentada, con una expresión de implicación y autoridad, parece estar organizando los peces o distribuyendo el trabajo entre los presentes. Su postura, firme pero natural, contribuye a dotar a la escena de realismo y humanidad. El perro que corre hacia la orilla añade un toque de espontaneidad, como un recordatorio de la vida que continúa independientemente de la labor humana.
A la derecha de esta agrupación aparece otro grupo de pescadores, jóvenes o de mediana edad, que tiran con esfuerzo de una red extendida hacia el mar. Sus posturas tensas y su inclinación hacia atrás muestran la fuerza requerida para la tarea, y sus ropajes mojados revelan que llevan tiempo trabajando en el agua. Uno de ellos, ya dentro del mar, recoge la red con determinación, dejando entrever la energía y la coordinación necesarias para esta labor. La relación entre estas figuras crea una composición dinámica, guiando la mirada del espectador de un punto a otro en un movimiento fluido, casi coreográfico.
La línea del mar se abre a un espacio más amplio donde un pequeño velero navega suavemente, aportando serenidad y profundidad al horizonte. Este detalle sugiere que la vida marítima se extiende más allá de la escena inmediata, conectando a los pescadores con una tradición más vasta. A la izquierda del cuadro, una figura con sombrero y capa, acompañada de un caballo cargado, observa la escena o mantiene una conversación con otro personaje. Su presencia introduce un elemento narrativo adicional, quizá de comercio, supervisión o simple intercambio cotidiano. El contraste entre la sombra del acantilado y la luz del resto del paisaje añade dramatismo y equilibrio visual.
En conjunto, este cuadro ofrece una visión completa y humana de la vida costera, conjugando trabajo, convivencia y paisaje en una escena que respira autenticidad. Cada personaje, cada detalle arquitectónico y cada movimiento del agua forman una composición que invita a detenerse en los gestos, en las miradas y en la relación armoniosa entre el ser humano y su entorno. Es una obra que captura la esencia de la labor compartida y del ritmo natural de una comunidad vinculada al mar, evocando tanto la dureza como la belleza de la existencia junto a la costa.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela española del siglo XIX, que representa una escena costera donde pescadores y habitantes colaboran en sus tareas diarias, mostrando la armonía entre trabajo, comunidad y paisaje. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 69x91x2 cm.
· Óleo sobre tela, presenta restauraciones.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro despliega una escena costera rica en narrativa y matices, donde distintas figuras humanas se reúnen en una actividad colectiva vinculada a la pesca y a la vida cotidiana del litoral. El paisaje combina elementos naturales y arquitectónicos: a la derecha se extiende el mar en suaves ondulaciones verdosas, mientras que en la distancia se levanta una imponente fortificación, robusta y luminosa bajo un cielo en transición. Las nubes dispersas y la luz que se filtra desde el horizonte aportan un ambiente sereno, casi melancólico, indicando quizás las últimas horas de la tarde o un amanecer pausado. Esta atmósfera envuelve a los personajes y al entorno, creando una armonía sutil entre acción y calma.
En el primer plano, un grupo de figuras se dedica a distintas tareas relacionadas con la pesca. Uno de ellos, arrodillado, inspecciona las capturas que reposan sobre el suelo, mientras otra figura cercana, inclinada hacia él, parece dialogar o señalar algo con gesto animado. Una mujer sentada, con una expresión de implicación y autoridad, parece estar organizando los peces o distribuyendo el trabajo entre los presentes. Su postura, firme pero natural, contribuye a dotar a la escena de realismo y humanidad. El perro que corre hacia la orilla añade un toque de espontaneidad, como un recordatorio de la vida que continúa independientemente de la labor humana.
A la derecha de esta agrupación aparece otro grupo de pescadores, jóvenes o de mediana edad, que tiran con esfuerzo de una red extendida hacia el mar. Sus posturas tensas y su inclinación hacia atrás muestran la fuerza requerida para la tarea, y sus ropajes mojados revelan que llevan tiempo trabajando en el agua. Uno de ellos, ya dentro del mar, recoge la red con determinación, dejando entrever la energía y la coordinación necesarias para esta labor. La relación entre estas figuras crea una composición dinámica, guiando la mirada del espectador de un punto a otro en un movimiento fluido, casi coreográfico.
La línea del mar se abre a un espacio más amplio donde un pequeño velero navega suavemente, aportando serenidad y profundidad al horizonte. Este detalle sugiere que la vida marítima se extiende más allá de la escena inmediata, conectando a los pescadores con una tradición más vasta. A la izquierda del cuadro, una figura con sombrero y capa, acompañada de un caballo cargado, observa la escena o mantiene una conversación con otro personaje. Su presencia introduce un elemento narrativo adicional, quizá de comercio, supervisión o simple intercambio cotidiano. El contraste entre la sombra del acantilado y la luz del resto del paisaje añade dramatismo y equilibrio visual.
En conjunto, este cuadro ofrece una visión completa y humana de la vida costera, conjugando trabajo, convivencia y paisaje en una escena que respira autenticidad. Cada personaje, cada detalle arquitectónico y cada movimiento del agua forman una composición que invita a detenerse en los gestos, en las miradas y en la relación armoniosa entre el ser humano y su entorno. Es una obra que captura la esencia de la labor compartida y del ritmo natural de una comunidad vinculada al mar, evocando tanto la dureza como la belleza de la existencia junto a la costa.

