José Mendoza (1943) - NO RESERVE - Floración serena





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Pintura original al óleo sobre papel de José Mendoza (nacido en 1943), titulada NO RESERVE - Floración serena, fechada 1970-1980 en el estilo Posimpresionismo, 34 × 49 cm, firmada a mano, procedente de España y vendida por Galería, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a José Mendoza, que representa la serenidad y la belleza del paisaje en plena floración, evocando renovación, equilibrio y una conexión profunda y tranquila con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones sin marco: 34x49x1 cm.
· Óleo sobre papel firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra, J. Mendoza.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se presenta como una escena luminosa y delicada que celebra la llegada de un momento de plenitud en la naturaleza. Desde el primer plano, la mirada se sumerge en un extenso conjunto de árboles cubiertos de flores claras, creando una sensación envolvente y casi etérea. El paisaje transmite calma y renovación, como si el aire estuviera impregnado de suavidad y silencio. Todo parece detenido en un instante perfecto, donde la naturaleza se muestra generosa y serena.
En primer término, los árboles en flor se disponen de manera rítmica, formando una sucesión de troncos oscuros que contrastan con la ligereza de las copas claras. Las ramas se abren y se entrelazan, sosteniendo una abundancia de tonos blancos y rosados que dominan la escena. Esta masa floral no resulta pesada, sino ligera y casi vaporosa, sugiriendo el perfume y la fragilidad de las flores en su máximo esplendor. La repetición de los árboles genera profundidad y guía la mirada hacia el fondo del paisaje.
El terreno que sostiene los árboles aparece en suaves tonalidades verdes, aportando estabilidad visual y una sensación de frescura. No es un suelo rígido ni plano, sino ligeramente ondulado, lo que añade naturalidad y dinamismo al conjunto. Entre los troncos y las copas se perciben pequeños claros que permiten respirar al espacio, evitando la saturación y reforzando la sensación de amplitud. La relación entre suelo y vegetación es armónica y equilibrada.
En la zona media y posterior del cuadro, el paisaje se abre hacia colinas suaves y una edificación sencilla que se integra discretamente en el entorno. Esta presencia humana es sutil y respetuosa, casi silenciosa, como si formara parte natural del paisaje desde siempre. Al fondo, las montañas se insinúan con tonos azulados y grises, suavizadas por la distancia, mientras el cielo claro y tranquilo envuelve toda la escena con una luz serena y difusa.
En conjunto, el cuadro transmite una profunda sensación de paz, renovación y armonía con la naturaleza. Es una imagen que evoca la belleza efímera de la floración, el equilibrio entre el paisaje natural y la presencia humana, y la calma que se experimenta al contemplar un entorno donde todo parece estar en su justo lugar, invitando al espectador a detenerse y disfrutar del momento.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a José Mendoza, que representa la serenidad y la belleza del paisaje en plena floración, evocando renovación, equilibrio y una conexión profunda y tranquila con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones sin marco: 34x49x1 cm.
· Óleo sobre papel firmado a mano por el artista en la parte posterior de la obra, J. Mendoza.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se presenta como una escena luminosa y delicada que celebra la llegada de un momento de plenitud en la naturaleza. Desde el primer plano, la mirada se sumerge en un extenso conjunto de árboles cubiertos de flores claras, creando una sensación envolvente y casi etérea. El paisaje transmite calma y renovación, como si el aire estuviera impregnado de suavidad y silencio. Todo parece detenido en un instante perfecto, donde la naturaleza se muestra generosa y serena.
En primer término, los árboles en flor se disponen de manera rítmica, formando una sucesión de troncos oscuros que contrastan con la ligereza de las copas claras. Las ramas se abren y se entrelazan, sosteniendo una abundancia de tonos blancos y rosados que dominan la escena. Esta masa floral no resulta pesada, sino ligera y casi vaporosa, sugiriendo el perfume y la fragilidad de las flores en su máximo esplendor. La repetición de los árboles genera profundidad y guía la mirada hacia el fondo del paisaje.
El terreno que sostiene los árboles aparece en suaves tonalidades verdes, aportando estabilidad visual y una sensación de frescura. No es un suelo rígido ni plano, sino ligeramente ondulado, lo que añade naturalidad y dinamismo al conjunto. Entre los troncos y las copas se perciben pequeños claros que permiten respirar al espacio, evitando la saturación y reforzando la sensación de amplitud. La relación entre suelo y vegetación es armónica y equilibrada.
En la zona media y posterior del cuadro, el paisaje se abre hacia colinas suaves y una edificación sencilla que se integra discretamente en el entorno. Esta presencia humana es sutil y respetuosa, casi silenciosa, como si formara parte natural del paisaje desde siempre. Al fondo, las montañas se insinúan con tonos azulados y grises, suavizadas por la distancia, mientras el cielo claro y tranquilo envuelve toda la escena con una luz serena y difusa.
En conjunto, el cuadro transmite una profunda sensación de paz, renovación y armonía con la naturaleza. Es una imagen que evoca la belleza efímera de la floración, el equilibrio entre el paisaje natural y la presencia humana, y la calma que se experimenta al contemplar un entorno donde todo parece estar en su justo lugar, invitando al espectador a detenerse y disfrutar del momento.

