Rosa Serra (1944) - NO RESERVE - Cosecha sobre la mesa





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Pintura al óleo sobre lienzo de Rosa Serra (1944), titulada NO RESERVE - Cosecha sobre la mesa, realizada en 1990-2000 en el estilo posimpresionismo, firmada a mano, origen España, edición original, 73 × 60 cm, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Rosa Serra, que representa una escena de naturaleza muerta que celebra la abundancia y la belleza sencilla de los frutos de la cosecha. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 73x60x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Rosa Serra.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro propone una escena de naturaleza muerta que desprende calidez, equilibrio y un aire de tradición campesina. La composición se abre con un cesto volcado que deja escapar un conjunto variado de frutas, principalmente manzanas en tonos rojos, verdes y amarillos. El cesto, tejido con fibras oscuras, conserva una forma robusta pero flexible que sugiere años de uso, y se presenta inclinado sobre un paño claro que se extiende suavemente por la superficie. Este paño, con pliegues y sombras sutiles, aporta una sensación de movimiento contenido que contrasta con la quietud de los objetos, dotando a la escena de una armonía natural y doméstica.
Las manzanas, con sus colores intensos y superficies lustrosas, parecen capturar la esencia misma de la cosecha. Algunas reposan dentro del cesto, otras han rodado hacia el paño, y una más descansa apartada en el lado derecho, como si el artista hubiera querido sugerir el paso del tiempo y el gesto espontáneo de una mano que dejó caer la fruta. La variedad cromática —del rojo profundo al verde amarillento— ofrece un diálogo visual que evoca frescura, abundancia y sencillez. Cada fruta presenta irregularidades que la hacen más real: manchas, variaciones de tono, sombras que insinúan volumen y naturalidad.
A la derecha, dos pimientos rojos añaden un acento cromático vibrante que rompe la monotonía cálida del conjunto. Su forma alargada y brillante crea un contraste marcado con las manzanas redondeadas, aportando variedad formal dentro del equilibrio general. Más allá de ellos, sobre la superficie, se extienden las mazorcas de maíz en tonos dorados, suspendidas como si estuvieran recién colgadas para secarse. Sus granos, dispuestos con precisión natural, transmiten la sensación de una vida agrícola rica en texturas y colores. La combinación de maíz, frutas y pimientos narra la historia de una cosecha completa y diversa.
El fondo del cuadro se compone de pinceladas suaves en tonos azules, lilas y grises, que generan una atmósfera apacible y ligeramente difusa. Este tratamiento del espacio posterior permite que los elementos del primer plano destaquen sin agresividad, creando una escena donde lo cotidiano se convierte en motivo de contemplación estética. La luz parece penetrar de manera uniforme en la composición, iluminando el cesto, el paño y las mazorcas con una delicadeza que subraya sus relieves, texturas y colores. La superficie de la mesa, con su tono neutro y su trazo visible, refuerza la idea de rusticidad y simplicidad hogareña.
En conjunto, el cuadro transmite la belleza de la vida rural y el encanto de los objetos cotidianos, convirtiendo una escena doméstica en un poema visual lleno de calma y abundancia. La disposición cuidadosa de cada elemento, el equilibrio entre luces y sombras y la combinación armoniosa de colores evocan la esencia de la naturaleza en su estado más sencillo y generoso. Es una obra que invita a detenerse, a contemplar la quietud del instante y a valorar la riqueza que se esconde en los gestos más simples de la vida.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Rosa Serra, que representa una escena de naturaleza muerta que celebra la abundancia y la belleza sencilla de los frutos de la cosecha. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 73x60x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Rosa Serra.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro propone una escena de naturaleza muerta que desprende calidez, equilibrio y un aire de tradición campesina. La composición se abre con un cesto volcado que deja escapar un conjunto variado de frutas, principalmente manzanas en tonos rojos, verdes y amarillos. El cesto, tejido con fibras oscuras, conserva una forma robusta pero flexible que sugiere años de uso, y se presenta inclinado sobre un paño claro que se extiende suavemente por la superficie. Este paño, con pliegues y sombras sutiles, aporta una sensación de movimiento contenido que contrasta con la quietud de los objetos, dotando a la escena de una armonía natural y doméstica.
Las manzanas, con sus colores intensos y superficies lustrosas, parecen capturar la esencia misma de la cosecha. Algunas reposan dentro del cesto, otras han rodado hacia el paño, y una más descansa apartada en el lado derecho, como si el artista hubiera querido sugerir el paso del tiempo y el gesto espontáneo de una mano que dejó caer la fruta. La variedad cromática —del rojo profundo al verde amarillento— ofrece un diálogo visual que evoca frescura, abundancia y sencillez. Cada fruta presenta irregularidades que la hacen más real: manchas, variaciones de tono, sombras que insinúan volumen y naturalidad.
A la derecha, dos pimientos rojos añaden un acento cromático vibrante que rompe la monotonía cálida del conjunto. Su forma alargada y brillante crea un contraste marcado con las manzanas redondeadas, aportando variedad formal dentro del equilibrio general. Más allá de ellos, sobre la superficie, se extienden las mazorcas de maíz en tonos dorados, suspendidas como si estuvieran recién colgadas para secarse. Sus granos, dispuestos con precisión natural, transmiten la sensación de una vida agrícola rica en texturas y colores. La combinación de maíz, frutas y pimientos narra la historia de una cosecha completa y diversa.
El fondo del cuadro se compone de pinceladas suaves en tonos azules, lilas y grises, que generan una atmósfera apacible y ligeramente difusa. Este tratamiento del espacio posterior permite que los elementos del primer plano destaquen sin agresividad, creando una escena donde lo cotidiano se convierte en motivo de contemplación estética. La luz parece penetrar de manera uniforme en la composición, iluminando el cesto, el paño y las mazorcas con una delicadeza que subraya sus relieves, texturas y colores. La superficie de la mesa, con su tono neutro y su trazo visible, refuerza la idea de rusticidad y simplicidad hogareña.
En conjunto, el cuadro transmite la belleza de la vida rural y el encanto de los objetos cotidianos, convirtiendo una escena doméstica en un poema visual lleno de calma y abundancia. La disposición cuidadosa de cada elemento, el equilibrio entre luces y sombras y la combinación armoniosa de colores evocan la esencia de la naturaleza en su estado más sencillo y generoso. Es una obra que invita a detenerse, a contemplar la quietud del instante y a valorar la riqueza que se esconde en los gestos más simples de la vida.

