Canvas Fit - Alberto Ricardo - Ecos de una Rivalidad Inmortal: Messi, Cristiano Ronaldo,






Cuenta con 25 años coleccionando camisetas de fútbol y siete años con cartas exclusivas.
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Ecos de una Rivalidad Inmortal: Messi, Cristiano Ronaldo, es una obra de Canvas Fit - Alberto Ricardo, técnica Giclée sobre lienzo, 100 × 65 cm, edición limitada 2/5, firmada a mano, creada en España en 2023 y vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
Artwork created on professional canvas using the giclée printing technique on canvas. Digital art using contemporary media and AI.
Obra de arte del artista Canvas Fit-Alberto Ricardo realizada en la técnica Impresión Giclée, sobre lienzo profesional de alta calidad, 100% algodón, máxima resistente a manipulación y agentes exteriores de la marca Eco Canvas Roma Glossy, satinado.
Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Dimensión de 60 x 100 cm de pintura con 5 cm de profundidad.
Edición limitada 1/5.
En el dorso de la pieza podrá encontrar los datos sobre la obra.
El envío se realizará a través de la Cia. United Parcel Service (UPS), para España y Europa, y a través de la Cia. Fedex para el resto del mundo.
La obra irá enrollada y estará protegida mediante varias capas de embalaje, nailón burbuja y colocada en un tubo resistente.
Una vez pagada la obra, se requieren tres días para el proceso de embalaje y entrega a la compañía de envió.
La pieza le llegará al termino de diez días, según el país de destino
En el vasto escenario del fútbol mundial, pocos duelos han alcanzado la intensidad y la poesía de la rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La imagen frente a nosotros no es solo una pintura vibrante y dinámica: es un testimonio visual de una era irrepetible, un choque de titanes que rebasó los límites del deporte para convertirse en símbolo de dos formas de entender la grandeza.
A la izquierda, Messi, con la camiseta del FC Barcelona, encarna la suavidad letal del genio. Su mirada baja y su cuerpo inclinado sugieren un control absoluto del balón, una danza silenciosa que hipnotiza al rival antes de golpear con precisión quirúrgica. Representa la intuición, el juego colectivo, la capacidad de desaparecer entre líneas para volver a surgir con una genialidad inesperada. Messi es el artista que pinta goles como si fuesen óleos, con pinceladas cortas, sutiles, impredecibles.
A la derecha, Cristiano Ronaldo, con una mezcla imposible entre la camiseta del Real Madrid y los colores de la selección argentina —como si el tiempo y los símbolos se fusionaran—, proyecta fuerza, potencia, hambre. Su mirada desafiante y el gesto corporal explosivo revelan la intensidad de un competidor nato, forjado por el sacrificio, por la disciplina, por la ambición insaciable. Cristiano no juega: impone. Su estilo es el del guerrero que no acepta otra opción que la victoria.
La pintura no busca definir quién es mejor, sino reflejar la tensión eterna entre dos formas de alcanzar la cima. La técnica del óleo acentúa la energía contenida en el instante: los trazos gruesos, los colores vivos y contrastados, la textura dinámica, todo contribuye a capturar un momento suspendido entre el pasado y la leyenda.
Este duelo ha dividido al mundo futbolero por más de una década, pero también lo ha unido en la admiración. Mientras uno parecía flotar sobre el césped con el balón pegado al pie, el otro volaba por encima de todos, cabeceando como si desafiara la ley de la gravedad. Cada clásico entre Barcelona y Real Madrid fue más que un partido: fue una cita con la historia.
Y aunque los años pasen, los estadios cambien y las camisetas se transformen, esta rivalidad seguirá viva. No porque uno tenga más Balones de Oro o el otro más goles, sino porque juntos elevaron el nivel del juego, empujándose mutuamente a la excelencia. Son espejos opuestos, necesarios, complementarios.
En este cuadro no hay vencedores ni vencidos. Solo queda la huella de dos seres extraordinarios que, con cada toque al balón, nos recordaron por qué el fútbol es el lenguaje más universal de todos: porque en él se puede escribir, como aquí, una epopeya sin palabras.
Artwork created on professional canvas using the giclée printing technique on canvas. Digital art using contemporary media and AI.
Obra de arte del artista Canvas Fit-Alberto Ricardo realizada en la técnica Impresión Giclée, sobre lienzo profesional de alta calidad, 100% algodón, máxima resistente a manipulación y agentes exteriores de la marca Eco Canvas Roma Glossy, satinado.
Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Dimensión de 60 x 100 cm de pintura con 5 cm de profundidad.
Edición limitada 1/5.
En el dorso de la pieza podrá encontrar los datos sobre la obra.
El envío se realizará a través de la Cia. United Parcel Service (UPS), para España y Europa, y a través de la Cia. Fedex para el resto del mundo.
La obra irá enrollada y estará protegida mediante varias capas de embalaje, nailón burbuja y colocada en un tubo resistente.
Una vez pagada la obra, se requieren tres días para el proceso de embalaje y entrega a la compañía de envió.
La pieza le llegará al termino de diez días, según el país de destino
En el vasto escenario del fútbol mundial, pocos duelos han alcanzado la intensidad y la poesía de la rivalidad entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La imagen frente a nosotros no es solo una pintura vibrante y dinámica: es un testimonio visual de una era irrepetible, un choque de titanes que rebasó los límites del deporte para convertirse en símbolo de dos formas de entender la grandeza.
A la izquierda, Messi, con la camiseta del FC Barcelona, encarna la suavidad letal del genio. Su mirada baja y su cuerpo inclinado sugieren un control absoluto del balón, una danza silenciosa que hipnotiza al rival antes de golpear con precisión quirúrgica. Representa la intuición, el juego colectivo, la capacidad de desaparecer entre líneas para volver a surgir con una genialidad inesperada. Messi es el artista que pinta goles como si fuesen óleos, con pinceladas cortas, sutiles, impredecibles.
A la derecha, Cristiano Ronaldo, con una mezcla imposible entre la camiseta del Real Madrid y los colores de la selección argentina —como si el tiempo y los símbolos se fusionaran—, proyecta fuerza, potencia, hambre. Su mirada desafiante y el gesto corporal explosivo revelan la intensidad de un competidor nato, forjado por el sacrificio, por la disciplina, por la ambición insaciable. Cristiano no juega: impone. Su estilo es el del guerrero que no acepta otra opción que la victoria.
La pintura no busca definir quién es mejor, sino reflejar la tensión eterna entre dos formas de alcanzar la cima. La técnica del óleo acentúa la energía contenida en el instante: los trazos gruesos, los colores vivos y contrastados, la textura dinámica, todo contribuye a capturar un momento suspendido entre el pasado y la leyenda.
Este duelo ha dividido al mundo futbolero por más de una década, pero también lo ha unido en la admiración. Mientras uno parecía flotar sobre el césped con el balón pegado al pie, el otro volaba por encima de todos, cabeceando como si desafiara la ley de la gravedad. Cada clásico entre Barcelona y Real Madrid fue más que un partido: fue una cita con la historia.
Y aunque los años pasen, los estadios cambien y las camisetas se transformen, esta rivalidad seguirá viva. No porque uno tenga más Balones de Oro o el otro más goles, sino porque juntos elevaron el nivel del juego, empujándose mutuamente a la excelencia. Son espejos opuestos, necesarios, complementarios.
En este cuadro no hay vencedores ni vencidos. Solo queda la huella de dos seres extraordinarios que, con cada toque al balón, nos recordaron por qué el fútbol es el lenguaje más universal de todos: porque en él se puede escribir, como aquí, una epopeya sin palabras.
