Nro. 100164969

Biombo Byôbu 'Villit hevoset', Kano-oppilaitos, Edo-kausi, 1800-luku – Japani - Paperi, Silkki, Pehmeä puu - Kano - Japani - Myöhäinen Edo-kausi
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Biombo Byôbu 'Villit hevoset', Kano-oppilaitos, Edo-kausi, 1800-luku – Japani - Paperi, Silkki, Pehmeä puu - Kano - Japani - Myöhäinen Edo-kausi
Extraordinario y Único biombo o byôbu japonés de seis paneles desplegables en el que se representa una delicada y elegante escena con caballos salvajes en un entorno natural. Pintado magistralmente con tinta y acuarela sobre papel de morera. Fino marco de madera lacada con herrajes metálicos que protege y da soporte a la obra, además de un marco en brocado de seda beige con pequeñas flores doradas y perfil superior e inferior en oro, que otorga presencia y luminosidad a la pieza. Datado en el siglo XIX, a finales del periodo Edo (1603-1868).
El motivo principal de este hermoso byôbu es una serena pintura al estilo de la Escuela Kano. El estilo de las pinceladas, el uso del color suave y la atmósfera tranquila, combinada con la influencia de elementos de la naturaleza, es característico de escuelas tradicionales como la Kano, conocida por su refinada representación de la naturaleza. Diez caballos salvajes se presentan en un paisaje invernal, con árboles sin hojas, pequeños arbustos y grandes rocas. Algunos animales pastan, otros galopan y otros se agrupan para descansar.
En la cultura japonesa los caballos son una figura popular en el arte, especialmente en el contexto de la pintura de paisajes o del retrato animal. Guardan un profundo simbolismo que se extiende a lo largo de la historia y las distintas tradiciones artísticas. Su representación no solo evoca belleza y elegancia, sino que también está ligada a significados espirituales, culturales y sociales.
Estos animales son tradicionalmente considerados símbolos de poder, nobleza y estatus. En el contexto samurái, especialmente durante el período feudal, los caballos eran fundamentales para los guerreros, ya que representaban no solo la movilidad y la agilidad en el campo de batalla, sino también el prestigio de un samurái que poseía un caballo de alta calidad. A menudo se representaban en pinturas y biombos relacionados con la nobleza o la élite samurái, y la habilidad de montar a caballo era un signo de destreza y honor.
También se asocian con la rapidez, la energía y la agilidad. A menudo se representa en medio de un movimiento dinámico, transmitiendo la idea de rapidez e impulso.
En la mitología japonesa, los caballos tienen una conexión especial con lo divino. Se cree que son vehículos de los dioses y mensajeros espirituales. También tienen un simbolismo de protección. Se cree que los caballos tienen el poder de proteger a las personas de los malos espíritus. En el sintoísmo, es un animal sagrado, utilizado como montura por los kami (dioses) y asociado con la buena fortuna y los negocios.
En la pintura de paisajes, los caballos a menudo se presentan como parte de un entorno natural, simbolizando la relación entre los seres humanos, los animales y la naturaleza. Esta conexión refleja la sensibilidad estética japonesa hacia la naturaleza y la armonía entre todas las formas de vida. En este contexto, que es el que nos ocupa, simbolizan también la libertad y la belleza natural, destacando la serena coexistencia entre la naturaleza y los seres vivos.
Se muestra como un excelente ejemplo del arte de la escuela Kano (加納派, Kano-ha), debido a la delicadeza en la representación de los caballos y el uso de un esquema de color sobrio con una atmósfera serena. La escuela Kano fue una de las más influyentes y longevas tradiciones artísticas en Japón, activa principalmente desde el período Muromachi (1336-1573) hasta principios del período Edo (1603-1868). Fue fundada por Kano Masanobu (1434-1530) y se mantuvo como una de las principales escuelas de pintura del Japón hasta el siglo XIX. Su estilo y técnica dominaron gran parte de la pintura de la corte imperial y de la clase samurái.
La pintura de dicha escuela está fuertemente influenciada por la tradición de la pintura china, especialmente en lo que respecta al uso de la tinta, conocida como suiboku-ga en japonés. Esta técnica utiliza solo tinta y agua, con una paleta muy restringida que resalta la textura y las sombras, creando un estilo sobrio y majestuoso. Sus temas principales eran la pintura de paisajes, escenas históricas, motivos florales y animales.
Durante el período Edo, los miembros de la escuela Kano fueron muy apreciados por los shōguns Tokugawa y la corte imperial. Los artistas de la escuela recibieron encargos para crear obras de gran escala, incluidos biombos, paneles de puertas y pinturas en las paredes de palacios y templos. Esto consolidó su estatus como pintores oficiales de la corte. Aunque la escuela se asocia con la pintura en tinta monocromática, también es habitual el uso del oro, especialmente en biombos, pantallas y otras obras decorativas donde se utilizan fondos dorados y detalles en color.
En cuanto a las composiciones, enfatizaban el equilibrio y la simetría. Sin embargo, a lo largo del tiempo, algunos miembros de la escuela empezaron a experimentar con un enfoque más libre, pero siempre respetando las reglas de la estética tradicional japonesa.
Técnica sobre soporte: Acuarela y tinta sobre papel de morera
Título de la obra: “Caballos Salvajes”
Periodo: Hacia 1850, finales del periodo Edo (1615-1868)
Estilo / Escuela: Escuela Kano
País de origen: Japón
Procedencia: Importante colección privada francesa
Buen estado de acuerdo a su antigüedad y uso
Dimensiones totales: 176 x 365 x 10 cm.
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