Palmira Teixidor (1928-2011) - Primavera fragmentada





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Opis od sprzedawcy
Pictura Galeria prezentuje to wspaniałe dzieło sztuki należące do Palmiry Teixidor, które jest poetycką i emocjonalną interpretacją zestawu florowego, symbolizującą kruchość, ruch i zmienność piękna natury i ludzkich emocji. Obraz wyróżnia się doskonałą techniką i wysoką jakością malarską, którą przekazuje.
· Wymiary z bordiurą białą: 45x30x1 cm.
· Wymiary dzieła: 30,5x16 cm.
· Olej na płótnie podpisany ręką artysty w prawym dolnym rogu dzieła, Teixidor.
· Praca znajduje się w dobrym stanie konserwatorskim.
Dzieło pochodzi z ekskluzywnej prywatnej kolekcji w Gironie.
Ważna uwaga: dołączone fotografie stanowią integralną część opisu partii. Reprezentacja cyfrowa w makiecie poglądowej; mogą występować różnice w stosunku do rzeczywistego artykułu koloru, skali i detali.
Dzieło zostanie profesjonalnie zapakowane przez eksperta IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), wykorzystując materiały wysokiej jakości, aby zapewnić ochronę. Cena wysyłki obejmuje zarówno koszt profesjonalnego zapakowania, jak i samego transportu.
Wysyłka zostanie zrealizowana przez Correos lub GLS z numerem śledzenia. Wysyłki dostępne na skalę międzynarodową.
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Este cuadro cautiva desde el primer instante por su extraordinaria libertad compositiva y por la delicadeza con la que transforma un motivo floral en una explosión de sensibilidad, movimiento y emoción. La obra parece surgir de manera espontánea, casi como una visión efímera de la naturaleza atrapada en un instante de máxima belleza. Sobre un fondo claro y sereno emerge una composición vertical llena de vida, donde flores rosadas, formas azuladas y gestos oscuros se entrelazan en un equilibrio vibrante y elegante. Lejos de buscar una representación estrictamente realista, el artista construye un universo poético donde cada trazo transmite energía, ligereza y profundidad emocional. La sensación general es la de estar frente a un jardín imaginario suspendido en el aire, delicado y salvaje al mismo tiempo.
Las flores rosadas ocupan el centro visual de la composición y aportan una enorme calidez a la escena. Sus pétalos parecen abiertos por la luz y el movimiento, creando formas orgánicas llenas de dinamismo y frescura. Los pequeños centros amarillos introducen puntos luminosos que atraen la mirada y generan contrastes vibrantes dentro del conjunto. Alrededor de estas flores principales aparecen manchas blancas, azules y verdes que sugieren hojas, brotes y fragmentos vegetales apenas definidos, aportando una sensación de crecimiento espontáneo y continuo. La obra transmite la impresión de que las flores no están quietas, sino que vibran y se expanden suavemente por el espacio, como movidas por una brisa invisible.
Uno de los aspectos más fascinantes del cuadro es el extraordinario juego entre control y libertad. Algunas líneas negras, rápidas y nerviosas, atraviesan la composición como ramas, raíces o gestos caligráficos, añadiendo tensión y ritmo visual. Estas líneas contrastan con la suavidad de las formas florales y crean una estructura interna muy dinámica. El fondo claro y texturado permite que todos los elementos respiren y floten libremente, generando una atmósfera ligera y elegante. El espacio vacío no actúa como ausencia, sino como un silencio visual que realza la intensidad de las flores y multiplica la sensación de profundidad poética. Cada rincón del cuadro parece contener pequeños descubrimientos visuales, detalles abstractos y fragmentos orgánicos que enriquecen continuamente la mirada.
La composición posee también un fuerte componente emocional y simbólico. Las flores aparecen casi descompuestas y reconstruidas al mismo tiempo, como si el artista quisiera representar la fragilidad de la belleza y su constante transformación. Existe una tensión muy atractiva entre delicadeza y fuerza, entre caos y armonía. La obra puede interpretarse como una celebración de la naturaleza en su estado más libre e imprevisible, donde nada permanece inmóvil i todo se encuentra en proceso de cambio. La energía gestual y la riqueza de texturas aportan una sensación profundamente humana, convirtiendo el ramo floral en una metáfora de la memoria, del paso del tiempo o incluso de las emociones más íntimas.
En conjunto, este cuadro es una obra de enorme sensibilidad visual y gran fuerza expresiva, donde el universo floral se transforma en una composición abstracta y poética llena de movimiento, textura y emoción. La combinación entre colores suaves, gestos espontáneos y delicados contrastes convierte la escena en una experiencia contemplativa intensa, elegante y profundamente evocadora.
Pictura Galeria prezentuje to wspaniałe dzieło sztuki należące do Palmiry Teixidor, które jest poetycką i emocjonalną interpretacją zestawu florowego, symbolizującą kruchość, ruch i zmienność piękna natury i ludzkich emocji. Obraz wyróżnia się doskonałą techniką i wysoką jakością malarską, którą przekazuje.
· Wymiary z bordiurą białą: 45x30x1 cm.
· Wymiary dzieła: 30,5x16 cm.
· Olej na płótnie podpisany ręką artysty w prawym dolnym rogu dzieła, Teixidor.
· Praca znajduje się w dobrym stanie konserwatorskim.
Dzieło pochodzi z ekskluzywnej prywatnej kolekcji w Gironie.
Ważna uwaga: dołączone fotografie stanowią integralną część opisu partii. Reprezentacja cyfrowa w makiecie poglądowej; mogą występować różnice w stosunku do rzeczywistego artykułu koloru, skali i detali.
Dzieło zostanie profesjonalnie zapakowane przez eksperta IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), wykorzystując materiały wysokiej jakości, aby zapewnić ochronę. Cena wysyłki obejmuje zarówno koszt profesjonalnego zapakowania, jak i samego transportu.
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Este cuadro cautiva desde el primer instante por su extraordinaria libertad compositiva y por la delicadeza con la que transforma un motivo floral en una explosión de sensibilidad, movimiento y emoción. La obra parece surgir de manera espontánea, casi como una visión efímera de la naturaleza atrapada en un instante de máxima belleza. Sobre un fondo claro y sereno emerge una composición vertical llena de vida, donde flores rosadas, formas azuladas y gestos oscuros se entrelazan en un equilibrio vibrante y elegante. Lejos de buscar una representación estrictamente realista, el artista construye un universo poético donde cada trazo transmite energía, ligereza y profundidad emocional. La sensación general es la de estar frente a un jardín imaginario suspendido en el aire, delicado y salvaje al mismo tiempo.
Las flores rosadas ocupan el centro visual de la composición y aportan una enorme calidez a la escena. Sus pétalos parecen abiertos por la luz y el movimiento, creando formas orgánicas llenas de dinamismo y frescura. Los pequeños centros amarillos introducen puntos luminosos que atraen la mirada y generan contrastes vibrantes dentro del conjunto. Alrededor de estas flores principales aparecen manchas blancas, azules y verdes que sugieren hojas, brotes y fragmentos vegetales apenas definidos, aportando una sensación de crecimiento espontáneo y continuo. La obra transmite la impresión de que las flores no están quietas, sino que vibran y se expanden suavemente por el espacio, como movidas por una brisa invisible.
Uno de los aspectos más fascinantes del cuadro es el extraordinario juego entre control y libertad. Algunas líneas negras, rápidas y nerviosas, atraviesan la composición como ramas, raíces o gestos caligráficos, añadiendo tensión y ritmo visual. Estas líneas contrastan con la suavidad de las formas florales y crean una estructura interna muy dinámica. El fondo claro y texturado permite que todos los elementos respiren y floten libremente, generando una atmósfera ligera y elegante. El espacio vacío no actúa como ausencia, sino como un silencio visual que realza la intensidad de las flores y multiplica la sensación de profundidad poética. Cada rincón del cuadro parece contener pequeños descubrimientos visuales, detalles abstractos y fragmentos orgánicos que enriquecen continuamente la mirada.
La composición posee también un fuerte componente emocional y simbólico. Las flores aparecen casi descompuestas y reconstruidas al mismo tiempo, como si el artista quisiera representar la fragilidad de la belleza y su constante transformación. Existe una tensión muy atractiva entre delicadeza y fuerza, entre caos y armonía. La obra puede interpretarse como una celebración de la naturaleza en su estado más libre e imprevisible, donde nada permanece inmóvil i todo se encuentra en proceso de cambio. La energía gestual y la riqueza de texturas aportan una sensación profundamente humana, convirtiendo el ramo floral en una metáfora de la memoria, del paso del tiempo o incluso de las emociones más íntimas.
En conjunto, este cuadro es una obra de enorme sensibilidad visual y gran fuerza expresiva, donde el universo floral se transforma en una composición abstracta y poética llena de movimiento, textura y emoción. La combinación entre colores suaves, gestos espontáneos y delicados contrastes convierte la escena en una experiencia contemplativa intensa, elegante y profundamente evocadora.

