DAVIZ PLAZA
Przedmioty
Artista multidisciplinar con estudios de Grado en Artes en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Mis obras se encuentran en colecciones privadas tanto nacionales como internacionales. Desarrollo una práctica pictórica de carácter expresionista y procesual, donde el gesto, la materia y el símbolo funcionan como herramientas de pensamiento. Mi trabajo parte de la intuición y del error como motores creativos, entendiendo la pintura como un espacio de negociación constante entre control y deriva. Trabajo por capas, permitiendo que lo nuevo oculte lo anterior sin borrarlo del todo, de modo que cada obra conserve rastros, huellas y memorias que hacen visible el paso del tiempo. Concibo la pintura como un acto primario y corporal, vinculado a una forma de conocimiento no racional. Pinto desde un estado de atención flotante, aceptando lo que emerge en el proceso y dejando que la obra se construya a sí misma. La serendipia actúa como método: un hacer abierto y experimental donde el error, el hallazgo inesperado y la intuición guían las decisiones. El trabajo avanza en diálogo constante con la materia, permitiendo que el propio proceso revele caminos no previstos. Mi imaginario se nutre de mi paso por el mundo de la ópera, donde la creación se entiende como una experiencia total y cercana al rito, en la que cuerpo, tiempo y emoción se articulan de forma inseparable. A esta influencia se suma el legado del movimiento Arts & Crafts, presente en la atención al proceso, al hacer manual y a la relación directa con los materiales. Estas referencias dialogan con una búsqueda de lo ancestral y lo simbólico que, lejos de la nostalgia, se activa desde una sensibilidad contemporánea, generando un territorio híbrido donde lo arcaico y lo actual conviven. La figura aparece de forma fragmentada o simbólica, nunca como representación cerrada, sino como presencia en transformación. Me interesa la ambigüedad entre abstracción y figuración, ese espacio intermedio donde la imagen no se impone, sino que sugiere. La pintura se entiende también como una experiencia performativa, atravesada por el ritmo, el sonido y el tiempo del estudio. Mi trabajo no propone respuestas cerradas, sino espacios de resonancia que invitan al espectador a proyectar sus propias lecturas y a activar relatos abiertos entre memoria, intuición y experiencia.