Perezzafra (XX) - Costa Brava





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Costa Brava, óleo sobre tela de Perezzafra (XX) de 1970–1980, firmado a mano, España, vendido con marco; dimensiones con marco 70 × 78 × 6 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Perezzafra, que representa la serenidad y la armonía de un puerto al atardecer, donde la luz, el agua y las embarcaciones se unen para transmitir calma y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 70x78x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha de la obra, Perezzafra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro abre ante el espectador un paisaje portuario bañado por una luz cálida y envolvente, donde el cielo y el agua parecen fundirse en una misma atmósfera serena. La escena se desarrolla al atardecer, cuando el día comienza a apagarse lentamente y el entorno adquiere una tonalidad dorada que impregna todo el espacio. El horizonte se extiende con suavidad, permitiendo que la mirada viaje desde las embarcaciones cercanas hasta la ciudad que se insinúa a lo lejos, creando una sensación de amplitud y profundidad calmada.
La superficie del agua ocupa un papel fundamental en la composición, reflejando los colores del cielo con delicadeza y movimiento sutil. Las ondas suaves sugieren un ritmo tranquilo, casi hipnótico, que transmite paz y estabilidad. El reflejo de las embarcaciones añade dinamismo visual, multiplicando las formas y generando un juego de luces que parece vibrar con cada pequeño movimiento del agua. Todo invita a una contemplación lenta, sin urgencias.
Las embarcaciones alineadas a la derecha aportan estructura y equilibrio a la escena. Sus siluetas, dispuestas de manera ordenada, sugieren un puerto en reposo tras la actividad del día. Al fondo, otras naves descansan ancladas, mientras una pequeña barca con figuras humanas se desliza suavemente sobre el agua, aportando un punto de vida y narrativa a la composición. Esta presencia humana no domina la escena, sino que se integra de forma natural en el paisaje, reforzando la armonía general.
La ciudad que se extiende en la distancia aparece envuelta en una ligera neblina, como un recuerdo o una promesa lejana. Los edificios se recortan suavemente contra el cielo, sin imponerse, dejando que el protagonismo recaiga en el diálogo entre el agua, la luz y las embarcaciones. Este fondo urbano aporta contexto y profundidad, evocando la cercanía entre la vida marítima y la vida cotidiana de la ciudad.
En conjunto. el cuadro transmite una sensación de calma profunda y contemplativa, donde el tiempo parece detenerse en un instante de equilibrio perfecto. La escena invita al silencio, a la reflexión y a la conexión con la serenidad del entorno, mostrando la belleza tranquila de un puerto al final del día y la armonía entre el ser humano, la ciudad y el paisaje natural.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Perezzafra, que representa la serenidad y la armonía de un puerto al atardecer, donde la luz, el agua y las embarcaciones se unen para transmitir calma y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 70x78x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha de la obra, Perezzafra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro abre ante el espectador un paisaje portuario bañado por una luz cálida y envolvente, donde el cielo y el agua parecen fundirse en una misma atmósfera serena. La escena se desarrolla al atardecer, cuando el día comienza a apagarse lentamente y el entorno adquiere una tonalidad dorada que impregna todo el espacio. El horizonte se extiende con suavidad, permitiendo que la mirada viaje desde las embarcaciones cercanas hasta la ciudad que se insinúa a lo lejos, creando una sensación de amplitud y profundidad calmada.
La superficie del agua ocupa un papel fundamental en la composición, reflejando los colores del cielo con delicadeza y movimiento sutil. Las ondas suaves sugieren un ritmo tranquilo, casi hipnótico, que transmite paz y estabilidad. El reflejo de las embarcaciones añade dinamismo visual, multiplicando las formas y generando un juego de luces que parece vibrar con cada pequeño movimiento del agua. Todo invita a una contemplación lenta, sin urgencias.
Las embarcaciones alineadas a la derecha aportan estructura y equilibrio a la escena. Sus siluetas, dispuestas de manera ordenada, sugieren un puerto en reposo tras la actividad del día. Al fondo, otras naves descansan ancladas, mientras una pequeña barca con figuras humanas se desliza suavemente sobre el agua, aportando un punto de vida y narrativa a la composición. Esta presencia humana no domina la escena, sino que se integra de forma natural en el paisaje, reforzando la armonía general.
La ciudad que se extiende en la distancia aparece envuelta en una ligera neblina, como un recuerdo o una promesa lejana. Los edificios se recortan suavemente contra el cielo, sin imponerse, dejando que el protagonismo recaiga en el diálogo entre el agua, la luz y las embarcaciones. Este fondo urbano aporta contexto y profundidad, evocando la cercanía entre la vida marítima y la vida cotidiana de la ciudad.
En conjunto. el cuadro transmite una sensación de calma profunda y contemplativa, donde el tiempo parece detenerse en un instante de equilibrio perfecto. La escena invita al silencio, a la reflexión y a la conexión con la serenidad del entorno, mostrando la belleza tranquila de un puerto al final del día y la armonía entre el ser humano, la ciudad y el paisaje natural.

