Xavier Carbonell (1942-2015) - Netherlands





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Netherlands, pintura al óleo de Xavier Carbonell (1942–2015) de 1980–1990, firmado a mano, 40,5 × 52 cm (con marco: 40,5 × 52 × 4 cm), en excelente estado, edición original, vendida con marco por Galería, España.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Xavier Carbonell, que representa la calma de un paisaje rural y la presencia silenciosa del ser humano a través de un objeto cotidiano, evocando pausa, reflexión y tranquilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 40,5x52x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 24,5x35,5 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje abierto y silencioso que transmite una sensación inmediata de calma y amplitud. La escena se desarrolla en un entorno rural amplio, donde el espacio parece extenderse sin prisas bajo un cielo suave y contenido. La composición está marcada por una gran superficie de terreno que ocupa la mayor parte del primer plano, creando una atmósfera de quietud y recogimiento. No hay movimiento evidente, sino una pausa visual que invita al espectador a detenerse y observar con atención.
Este cuadro sitúa en primer plano una bicicleta apoyada de forma sencilla, casi casual, como si hubiera sido dejada allí momentáneamente. Su presencia introduce un elemento humano sin necesidad de mostrar figuras, sugiriendo una historia silenciosa y abierta a la interpretación. La bicicleta se integra con naturalidad en el entorno, sin imponerse, convirtiéndose en un símbolo de tránsito, espera o descanso. Su ubicación aporta equilibrio visual y dirige la mirada hacia el horizonte.
Este cuadro se apoya en una extensa superficie verde que domina la escena y refuerza la sensación de espacio y tranquilidad. El terreno aparece uniforme, pero lleno de matices sutiles que aportan profundidad y textura. Esta gran área abierta funciona como un espacio de transición entre el espectador y las construcciones del fondo, creando una sensación de distancia serena y ordenada, donde todo parece estar en su lugar.
Este cuadro incorpora en la parte superior una serie de edificaciones rurales alineadas en la lejanía. Estas construcciones, de formas simples y volúmenes sólidos, evocan la vida cotidiana del campo y la estabilidad del entorno humano frente a la inmensidad del paisaje. Las casas no dominan la escena, sino que se presentan como un telón discreto, reforzando la idea de un entorno habitado pero tranquilo, donde el ritmo de vida parece pausado.
Este cuadro transmite una atmósfera silenciosa y ligeramente melancólica, donde la ausencia de figuras humanas directas refuerza la sensación de espera y contemplación. El entorno parece suspendido en un instante concreto, como si el tiempo se hubiera detenido justo después de una acción sencilla. Todo invita a la reflexión, al recuerdo o a la imaginación de lo que ocurrió antes o sucederá después.
Este cuadro destaca por su equilibrio compositivo y por la relación armoniosa entre los elementos: el objeto cotidiano, el espacio abierto y la arquitectura lejana. No hay dramatismo ni exceso narrativo, sino una belleza discreta que surge de la simplicidad y del orden visual. La escena resulta cercana y universal, capaz de evocar recuerdos personales y sensaciones compartidas.
En conjunto. el cuadro transmite una profunda sensación de calma, silencio y contemplación, mostrando la belleza de un instante cotidiano detenido en un paisaje rural donde el espacio, el objeto y el entorno conviven en perfecta armonía.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Xavier Carbonell, que representa la calma de un paisaje rural y la presencia silenciosa del ser humano a través de un objeto cotidiano, evocando pausa, reflexión y tranquilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 40,5x52x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 24,5x35,5 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje abierto y silencioso que transmite una sensación inmediata de calma y amplitud. La escena se desarrolla en un entorno rural amplio, donde el espacio parece extenderse sin prisas bajo un cielo suave y contenido. La composición está marcada por una gran superficie de terreno que ocupa la mayor parte del primer plano, creando una atmósfera de quietud y recogimiento. No hay movimiento evidente, sino una pausa visual que invita al espectador a detenerse y observar con atención.
Este cuadro sitúa en primer plano una bicicleta apoyada de forma sencilla, casi casual, como si hubiera sido dejada allí momentáneamente. Su presencia introduce un elemento humano sin necesidad de mostrar figuras, sugiriendo una historia silenciosa y abierta a la interpretación. La bicicleta se integra con naturalidad en el entorno, sin imponerse, convirtiéndose en un símbolo de tránsito, espera o descanso. Su ubicación aporta equilibrio visual y dirige la mirada hacia el horizonte.
Este cuadro se apoya en una extensa superficie verde que domina la escena y refuerza la sensación de espacio y tranquilidad. El terreno aparece uniforme, pero lleno de matices sutiles que aportan profundidad y textura. Esta gran área abierta funciona como un espacio de transición entre el espectador y las construcciones del fondo, creando una sensación de distancia serena y ordenada, donde todo parece estar en su lugar.
Este cuadro incorpora en la parte superior una serie de edificaciones rurales alineadas en la lejanía. Estas construcciones, de formas simples y volúmenes sólidos, evocan la vida cotidiana del campo y la estabilidad del entorno humano frente a la inmensidad del paisaje. Las casas no dominan la escena, sino que se presentan como un telón discreto, reforzando la idea de un entorno habitado pero tranquilo, donde el ritmo de vida parece pausado.
Este cuadro transmite una atmósfera silenciosa y ligeramente melancólica, donde la ausencia de figuras humanas directas refuerza la sensación de espera y contemplación. El entorno parece suspendido en un instante concreto, como si el tiempo se hubiera detenido justo después de una acción sencilla. Todo invita a la reflexión, al recuerdo o a la imaginación de lo que ocurrió antes o sucederá después.
Este cuadro destaca por su equilibrio compositivo y por la relación armoniosa entre los elementos: el objeto cotidiano, el espacio abierto y la arquitectura lejana. No hay dramatismo ni exceso narrativo, sino una belleza discreta que surge de la simplicidad y del orden visual. La escena resulta cercana y universal, capaz de evocar recuerdos personales y sensaciones compartidas.
En conjunto. el cuadro transmite una profunda sensación de calma, silencio y contemplación, mostrando la belleza de un instante cotidiano detenido en un paisaje rural donde el espacio, el objeto y el entorno conviven en perfecta armonía.

