Bruno Vivancos (1943) - La pausa del té





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La pausa del té de Bruno Vivancos, 1980–1990, óleo sobre lienzo, España, posimpresionismo, edición original, firma a mano por el artista y vendida con marco, dimensiones con marco 32×40×3 cm (sin marco 27×35 cm).
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Bruno Vivancos, que representa la serenidad y la belleza de la vida cotidiana a través de una escena doméstica sencilla, donde los objetos comunes transmiten calma, equilibrio y silencio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 32x40x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 27x35 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza silenciosa y equilibrada, donde varios objetos cotidianos se disponen sobre una superficie sencilla, creando una composición íntima y serena. La mirada se posa de inmediato en el conjunto sin sentir tensión ni urgencia, como si el tiempo se hubiera ralentizado para permitir una observación tranquila. Todo en la escena transmite orden, calma y una atmósfera doméstica que invita a la contemplación pausada y al recogimiento.
Este cuadro otorga un protagonismo especial a una tetera de formas suaves y voluminosas, situada con firmeza en el centro de la composición. Su presencia resulta sólida y estable, actuando como eje visual alrededor del cual se organizan los demás elementos. Las curvas delicadas y su silueta elegante generan una sensación de armonía, mientras que su posición sugiere quietud y permanencia, como un objeto habitual cargado de memoria y uso cotidiano.
Este cuadro se enriquece con la presencia de varias frutas dispuestas de manera natural sobre la mesa. Su colocación no parece forzada, sino espontánea, aportando ritmo y equilibrio al conjunto. Las frutas introducen un contraste suave de color y forma frente a los objetos de cerámica, añadiendo una nota de frescura y vida. Cada una ocupa su espacio con discreción, reforzando la sensación de orden sereno que domina la escena.
Este cuadro incorpora también una taza acompañada de su plato, situada con delicadeza a un lado de la composición. Este elemento sugiere una acción reciente o por venir, como una pausa en la rutina diaria. La taza aporta una dimensión humana implícita, evocando momentos de descanso, conversación o soledad tranquila. Junto a ella, el respaldo de una silla aparece parcialmente visible, añadiendo profundidad y reforzando la idea de un espacio habitado.
Este cuadro se apoya en un fondo sencillo que no compite con los objetos principales, sino que los envuelve con suavidad. Las tonalidades del entorno contribuyen a crear una atmósfera íntima y acogedora, sin distracciones innecesarias. El espacio parece cerrado y protegido, como un rincón doméstico donde cada elemento tiene su lugar y su función, reforzando la sensación de equilibrio y calma.
En conjunto. el cuadro transmite una profunda sensación de tranquilidad y cotidianeidad, mostrando la belleza silenciosa de los objetos simples cuando son observados con atención. La escena invita al espectador a detenerse, a disfrutar de la quietud y a conectar con la poesía de los pequeños momentos de la vida diaria.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Bruno Vivancos, que representa la serenidad y la belleza de la vida cotidiana a través de una escena doméstica sencilla, donde los objetos comunes transmiten calma, equilibrio y silencio. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 32x40x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 27x35 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena de naturaleza silenciosa y equilibrada, donde varios objetos cotidianos se disponen sobre una superficie sencilla, creando una composición íntima y serena. La mirada se posa de inmediato en el conjunto sin sentir tensión ni urgencia, como si el tiempo se hubiera ralentizado para permitir una observación tranquila. Todo en la escena transmite orden, calma y una atmósfera doméstica que invita a la contemplación pausada y al recogimiento.
Este cuadro otorga un protagonismo especial a una tetera de formas suaves y voluminosas, situada con firmeza en el centro de la composición. Su presencia resulta sólida y estable, actuando como eje visual alrededor del cual se organizan los demás elementos. Las curvas delicadas y su silueta elegante generan una sensación de armonía, mientras que su posición sugiere quietud y permanencia, como un objeto habitual cargado de memoria y uso cotidiano.
Este cuadro se enriquece con la presencia de varias frutas dispuestas de manera natural sobre la mesa. Su colocación no parece forzada, sino espontánea, aportando ritmo y equilibrio al conjunto. Las frutas introducen un contraste suave de color y forma frente a los objetos de cerámica, añadiendo una nota de frescura y vida. Cada una ocupa su espacio con discreción, reforzando la sensación de orden sereno que domina la escena.
Este cuadro incorpora también una taza acompañada de su plato, situada con delicadeza a un lado de la composición. Este elemento sugiere una acción reciente o por venir, como una pausa en la rutina diaria. La taza aporta una dimensión humana implícita, evocando momentos de descanso, conversación o soledad tranquila. Junto a ella, el respaldo de una silla aparece parcialmente visible, añadiendo profundidad y reforzando la idea de un espacio habitado.
Este cuadro se apoya en un fondo sencillo que no compite con los objetos principales, sino que los envuelve con suavidad. Las tonalidades del entorno contribuyen a crear una atmósfera íntima y acogedora, sin distracciones innecesarias. El espacio parece cerrado y protegido, como un rincón doméstico donde cada elemento tiene su lugar y su función, reforzando la sensación de equilibrio y calma.
En conjunto. el cuadro transmite una profunda sensación de tranquilidad y cotidianeidad, mostrando la belleza silenciosa de los objetos simples cuando son observados con atención. La escena invita al espectador a detenerse, a disfrutar de la quietud y a conectar con la poesía de los pequeños momentos de la vida diaria.

