Noé Caron (1942) - NO RESERVE - Jardin caché






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Óleo sobre tela de Noé Caron (1942), periodo 1970‑1980, título NO RESERVE - Jardin caché, procedente de Francia, edición original, firmado, 40 x 50 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Noé Caron, que representa un refugio de paz y contemplación, donde la naturaleza y el silencio se funden para invitar a la introspección y al descanso del espíritu. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Noé Caron.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se presenta como una escena profundamente silenciosa y contemplativa, donde la naturaleza se manifiesta en toda su riqueza y misterio. En el centro, un pequeño puente de tonos verdes cruza suavemente un estanque tranquilo, convirtiéndose en el eje visual que organiza toda la composición. No es un puente imponente, sino discreto y acogedor, integrado de forma natural en el paisaje, como si siempre hubiera formado parte de él. Su reflejo en el agua duplica su presencia y refuerza la sensación de calma y equilibrio.
El entorno vegetal envuelve la escena con una densidad casi envolvente. Árboles y arbustos se alzan en distintas capas de verdes, amarillos y sombras profundas, creando una atmósfera íntima y algo enigmática. La vegetación no se define de manera rígida, sino que se sugiere, dejando espacio a la imaginación del espectador. Entre esa masa verde emerge un sutil toque de color rosado y violeta, como una floración escondida que aporta delicadeza y rompe suavemente la uniformidad cromática.
El agua ocupa la parte inferior de la composición como un espejo sereno. Su superficie recoge los colores del entorno y los transforma en reflejos suaves y ondulados, generando una sensación de profundidad y quietud. No hay movimiento brusco; todo parece detenido en un instante de absoluta paz. El estanque no solo refleja el paisaje, sino también el silencio y la introspección que transmite la escena completa.
La luz juega un papel esencial, filtrándose entre la vegetación y creando contrastes sutiles entre zonas iluminadas y áreas más oscuras. Esta alternancia aporta una sensación de misterio, como si el lugar guardara historias no contadas. El espectador tiene la impresión de encontrarse ante un rincón escondido, un espacio íntimo donde la naturaleza invita a detenerse, respirar y observar sin prisas.
La composición en su conjunto sugiere un equilibrio natural entre lo sólido y lo efímero: el puente como símbolo de paso y permanencia, el agua como reflejo cambiante, y la vegetación como expresión de vida constante. No hay presencia humana explícita, pero sí una huella implícita, como si alguien pudiera aparecer en cualquier momento para cruzar el puente y perderse entre los árboles.
En conjunto, el cuadro transmite una profunda sensación de calma, introspección y conexión con la naturaleza, invitando al espectador a cruzar mentalmente ese pequeño puente y adentrarse en un espacio de silencio, reflexión y belleza serena.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Noé Caron, que representa un refugio de paz y contemplación, donde la naturaleza y el silencio se funden para invitar a la introspección y al descanso del espíritu. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Noé Caron.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se presenta como una escena profundamente silenciosa y contemplativa, donde la naturaleza se manifiesta en toda su riqueza y misterio. En el centro, un pequeño puente de tonos verdes cruza suavemente un estanque tranquilo, convirtiéndose en el eje visual que organiza toda la composición. No es un puente imponente, sino discreto y acogedor, integrado de forma natural en el paisaje, como si siempre hubiera formado parte de él. Su reflejo en el agua duplica su presencia y refuerza la sensación de calma y equilibrio.
El entorno vegetal envuelve la escena con una densidad casi envolvente. Árboles y arbustos se alzan en distintas capas de verdes, amarillos y sombras profundas, creando una atmósfera íntima y algo enigmática. La vegetación no se define de manera rígida, sino que se sugiere, dejando espacio a la imaginación del espectador. Entre esa masa verde emerge un sutil toque de color rosado y violeta, como una floración escondida que aporta delicadeza y rompe suavemente la uniformidad cromática.
El agua ocupa la parte inferior de la composición como un espejo sereno. Su superficie recoge los colores del entorno y los transforma en reflejos suaves y ondulados, generando una sensación de profundidad y quietud. No hay movimiento brusco; todo parece detenido en un instante de absoluta paz. El estanque no solo refleja el paisaje, sino también el silencio y la introspección que transmite la escena completa.
La luz juega un papel esencial, filtrándose entre la vegetación y creando contrastes sutiles entre zonas iluminadas y áreas más oscuras. Esta alternancia aporta una sensación de misterio, como si el lugar guardara historias no contadas. El espectador tiene la impresión de encontrarse ante un rincón escondido, un espacio íntimo donde la naturaleza invita a detenerse, respirar y observar sin prisas.
La composición en su conjunto sugiere un equilibrio natural entre lo sólido y lo efímero: el puente como símbolo de paso y permanencia, el agua como reflejo cambiante, y la vegetación como expresión de vida constante. No hay presencia humana explícita, pero sí una huella implícita, como si alguien pudiera aparecer en cualquier momento para cruzar el puente y perderse entre los árboles.
En conjunto, el cuadro transmite una profunda sensación de calma, introspección y conexión con la naturaleza, invitando al espectador a cruzar mentalmente ese pequeño puente y adentrarse en un espacio de silencio, reflexión y belleza serena.
