Jean Claude (XX) - Crique cachée





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Crique cachée es una pintura al óleo original sobre tela de Jean Claude (XX), realizada en Francia en la década de 1960, firmada a mano, de 40 x 50 cm y enmarcada, en buen estado y vendida por Galería.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jean Claude, que representa la contemplación serena de un paisaje natural donde el agua, la roca y la vegetación conviven en perfecta armonía, invitando al silencio y a la introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Jean Claude.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sitúa ante un paisaje natural de gran fuerza visual, donde la mirada se asoma desde lo alto hacia una cala o curso de agua encajado entre rocas y vegetación. La composición transmite una sensación de altura y profundidad, como si el espectador estuviera contemplando el lugar desde un mirador natural, protegido por los árboles que enmarcan la escena. Desde el primer instante, el cuadro invita a detenerse y a recorrer lentamente cada rincón del paisaje.
El agua ocupa un papel central y actúa como eje visual de la obra. Sus tonos azules, intensos y variados, sugieren movimiento, frescura y profundidad. No es una superficie estática, sino viva, con matices que van desde azules profundos hasta reflejos más claros que insinúan la luz del cielo. Las rocas que emergen del agua rompen su continuidad y aportan ritmo, creando pequeños remansos y zonas de calma que contrastan con otras más dinámicas.
Las formaciones rocosas que rodean el agua aparecen representadas con una gran riqueza cromática. Ocres, tierras, verdes y grises se combinan para dar sensación de solidez y antigüedad. Estas rocas parecen moldeadas por el paso del tiempo y por la acción constante del agua, lo que refuerza la idea de un paisaje natural y auténtico. Su disposición diagonal conduce la mirada hacia el fondo del cuadro, reforzando la sensación de profundidad espacial.
La vegetación, abundante y envolvente, actúa como marco natural de la escena. Los verdes se presentan en múltiples tonalidades, desde los más oscuros y densos hasta otros más claros y luminosos. Los árboles, situados en los laterales, crean un efecto de ventana natural que dirige la atención hacia el centro del paisaje. Sus troncos verticales aportan equilibrio a la composición y contrastan con las líneas más irregulares de las rocas y del agua.
La atmósfera general del cuadro transmite serenidad y conexión con la naturaleza. No hay presencia humana visible, lo que refuerza la idea de un lugar intacto, casi secreto. El paisaje parece existir por sí mismo, ajeno al paso del tiempo cotidiano. Todo en la escena invita al silencio, a la contemplación y a una experiencia íntima con el entorno natural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión profunda y envolvente de un paisaje acuático rodeado de vegetación y roca, donde la armonía entre agua, tierra y luz crea una escena de calma y contemplación.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jean Claude, que representa la contemplación serena de un paisaje natural donde el agua, la roca y la vegetación conviven en perfecta armonía, invitando al silencio y a la introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 40x50x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Jean Claude.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sitúa ante un paisaje natural de gran fuerza visual, donde la mirada se asoma desde lo alto hacia una cala o curso de agua encajado entre rocas y vegetación. La composición transmite una sensación de altura y profundidad, como si el espectador estuviera contemplando el lugar desde un mirador natural, protegido por los árboles que enmarcan la escena. Desde el primer instante, el cuadro invita a detenerse y a recorrer lentamente cada rincón del paisaje.
El agua ocupa un papel central y actúa como eje visual de la obra. Sus tonos azules, intensos y variados, sugieren movimiento, frescura y profundidad. No es una superficie estática, sino viva, con matices que van desde azules profundos hasta reflejos más claros que insinúan la luz del cielo. Las rocas que emergen del agua rompen su continuidad y aportan ritmo, creando pequeños remansos y zonas de calma que contrastan con otras más dinámicas.
Las formaciones rocosas que rodean el agua aparecen representadas con una gran riqueza cromática. Ocres, tierras, verdes y grises se combinan para dar sensación de solidez y antigüedad. Estas rocas parecen moldeadas por el paso del tiempo y por la acción constante del agua, lo que refuerza la idea de un paisaje natural y auténtico. Su disposición diagonal conduce la mirada hacia el fondo del cuadro, reforzando la sensación de profundidad espacial.
La vegetación, abundante y envolvente, actúa como marco natural de la escena. Los verdes se presentan en múltiples tonalidades, desde los más oscuros y densos hasta otros más claros y luminosos. Los árboles, situados en los laterales, crean un efecto de ventana natural que dirige la atención hacia el centro del paisaje. Sus troncos verticales aportan equilibrio a la composición y contrastan con las líneas más irregulares de las rocas y del agua.
La atmósfera general del cuadro transmite serenidad y conexión con la naturaleza. No hay presencia humana visible, lo que refuerza la idea de un lugar intacto, casi secreto. El paisaje parece existir por sí mismo, ajeno al paso del tiempo cotidiano. Todo en la escena invita al silencio, a la contemplación y a una experiencia íntima con el entorno natural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión profunda y envolvente de un paisaje acuático rodeado de vegetación y roca, donde la armonía entre agua, tierra y luz crea una escena de calma y contemplación.

