Antonio Navarro (1957) - Entre algodones





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Entre algodones, óleo sobre tela de Antonio Navarro (1957), periodo 1980-1990, España, original, firmado a mano, vendido con marco, marco 75 × 87 × 7 cm, obra 54 × 61 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Navarro, que representa la dignidad del trabajo colectivo en el campo, donde el esfuerzo humano y la tierra se unen en un gesto continuo y esencial. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 75x87x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 54x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una escena de trabajo colectivo en un amplio campo que se extiende hasta el horizonte, donde varias figuras humanas se inclinan sobre la tierra en una labor paciente y repetitiva. La composición sitúa a los trabajadores en primer plano, integrados plenamente en el paisaje, como si formaran parte natural del campo que cultivan. La escena transmite una sensación de esfuerzo compartido, de ritmo constante y de dedicación silenciosa, en la que cada gesto tiene un propósito claro y necesario.
Las figuras aparecen concentradas en su tarea, con posturas inclinadas que reflejan el peso físico del trabajo y, al mismo tiempo, una profunda conexión con la tierra. Sus ropas claras y sombreros los protegen del entorno abierto, sugiriendo largas horas al aire libre bajo el cielo cambiante. No hay gestos exagerados ni dramatismo; todo se desarrolla con naturalidad, como una rutina asumida y aceptada. La cercanía entre los trabajadores refuerza la idea de comunidad y colaboración, donde el esfuerzo individual se suma al del grupo.
El campo está cubierto de plantas que se repiten hasta perderse en la distancia, creando una textura viva y envolvente. Las formas vegetales aportan dinamismo y profundidad, guiando la mirada a través de la escena. Este entorno agrícola no se presenta como un simple fondo, sino como un elemento activo que condiciona y define la acción humana. La tierra parece fértil y generosa, pero también exige constancia y dedicación, estableciendo un equilibrio entre lo que ofrece y lo que demanda.
En el fondo, otras figuras continúan la misma labor, reducidas por la distancia, lo que amplía la escena y refuerza la sensación de un trabajo extendido y continuo. El horizonte abierto y el cielo luminoso aportan amplitud y respiro visual, contrastando con la concentración del primer plano. Esta apertura sugiere que la escena no es un instante aislado, sino parte de un ciclo mayor, repetido día tras día, estación tras estación.
La luz envuelve toda la composición de manera uniforme, sin contrastes bruscos, aportando una atmósfera serena y equilibrada. Todo parece desarrollarse en un momento de calma activa, donde el esfuerzo no es conflictivo, sino parte natural de la vida. El cuadro transmite respeto por el trabajo manual y por quienes lo realizan, mostrando la dignidad inherente a las tareas sencillas y esenciales.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión humana y serena del trabajo en el campo, resaltando la unión entre las personas, la tierra y el esfuerzo compartido. Es una escena que invita a valorar la constancia, la cooperación y la belleza silenciosa de los gestos cotidianos que sostienen la vida.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Navarro, que representa la dignidad del trabajo colectivo en el campo, donde el esfuerzo humano y la tierra se unen en un gesto continuo y esencial. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 75x87x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 54x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una escena de trabajo colectivo en un amplio campo que se extiende hasta el horizonte, donde varias figuras humanas se inclinan sobre la tierra en una labor paciente y repetitiva. La composición sitúa a los trabajadores en primer plano, integrados plenamente en el paisaje, como si formaran parte natural del campo que cultivan. La escena transmite una sensación de esfuerzo compartido, de ritmo constante y de dedicación silenciosa, en la que cada gesto tiene un propósito claro y necesario.
Las figuras aparecen concentradas en su tarea, con posturas inclinadas que reflejan el peso físico del trabajo y, al mismo tiempo, una profunda conexión con la tierra. Sus ropas claras y sombreros los protegen del entorno abierto, sugiriendo largas horas al aire libre bajo el cielo cambiante. No hay gestos exagerados ni dramatismo; todo se desarrolla con naturalidad, como una rutina asumida y aceptada. La cercanía entre los trabajadores refuerza la idea de comunidad y colaboración, donde el esfuerzo individual se suma al del grupo.
El campo está cubierto de plantas que se repiten hasta perderse en la distancia, creando una textura viva y envolvente. Las formas vegetales aportan dinamismo y profundidad, guiando la mirada a través de la escena. Este entorno agrícola no se presenta como un simple fondo, sino como un elemento activo que condiciona y define la acción humana. La tierra parece fértil y generosa, pero también exige constancia y dedicación, estableciendo un equilibrio entre lo que ofrece y lo que demanda.
En el fondo, otras figuras continúan la misma labor, reducidas por la distancia, lo que amplía la escena y refuerza la sensación de un trabajo extendido y continuo. El horizonte abierto y el cielo luminoso aportan amplitud y respiro visual, contrastando con la concentración del primer plano. Esta apertura sugiere que la escena no es un instante aislado, sino parte de un ciclo mayor, repetido día tras día, estación tras estación.
La luz envuelve toda la composición de manera uniforme, sin contrastes bruscos, aportando una atmósfera serena y equilibrada. Todo parece desarrollarse en un momento de calma activa, donde el esfuerzo no es conflictivo, sino parte natural de la vida. El cuadro transmite respeto por el trabajo manual y por quienes lo realizan, mostrando la dignidad inherente a las tareas sencillas y esenciales.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión humana y serena del trabajo en el campo, resaltando la unión entre las personas, la tierra y el esfuerzo compartido. Es una escena que invita a valorar la constancia, la cooperación y la belleza silenciosa de los gestos cotidianos que sostienen la vida.

