École française (XX) - Rythme de la forêt





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 126446 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Rythme de la forêt, pintura al óleo de estilo impresionista procedente de Francia, fechada entre 1980 y 1990, firmada a mano y vendida con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un bosque sereno como símbolo de calma, introspección y conexión profunda con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 48x61x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 33x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos introduce en un espacio natural dominado por un bosque sereno y envolvente, donde los árboles se alzan de forma vertical y rítmica, creando una sensación de profundidad y continuidad. La escena invita a adentrarse en ella, como si el espectador estuviera a punto de iniciar un paseo silencioso entre los troncos. No hay un punto de fuga abrupto ni una acción concreta; todo se construye desde la calma y la contemplación, transmitiendo la idea de un lugar donde el tiempo parece avanzar con lentitud.
Los árboles aparecen dispuestos de manera ordenada pero natural, formando una especie de corredor vegetal que guía la mirada hacia el fondo del paisaje. Sus troncos, esbeltos y firmes, se alternan con zonas de sombra y luz, creando un ritmo visual constante. Las copas se entrelazan suavemente, dejando pasar destellos de claridad que iluminan el suelo de forma irregular. Esta disposición genera una atmósfera acogedora, casi protectora, donde el bosque se presenta como un refugio tranquilo.
El suelo del bosque se muestra cubierto por tonos cálidos y terrosos que contrastan con los verdes suaves de la vegetación. Las pinceladas del terreno sugieren un camino apenas marcado, más insinuado que definido, lo que refuerza la sensación de libertad y naturalidad del entorno. No es un sendero impuesto, sino uno que parece surgir de manera espontánea, como si hubiera sido creado por el paso lento del tiempo y no por la intervención directa del ser humano.
La vegetación que rodea los troncos aporta riqueza visual y profundidad emocional a la escena. Las hojas, representadas con variedad de tonos verdes y amarillentos, transmiten la sensación de un momento concreto del ciclo natural, quizás un instante de transición entre estaciones. Esta diversidad cromática evita la monotonía y aporta vida al conjunto, haciendo que el bosque parezca respirar y moverse suavemente, incluso en su quietud.
La luz juega un papel fundamental en la atmósfera del cuadro, filtrándose entre las copas y creando una sensación de claridad serena. No hay contrastes violentos ni sombras duras, sino una iluminación equilibrada que envuelve todo el paisaje. Esta luz refuerza la sensación de armonía y de equilibrio, invitando al espectador a detenerse, observar y dejarse llevar por la calma que emana del entorno natural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión profundamente serena y contemplativa del bosque, transformándolo en un espacio de silencio, equilibrio y conexión interior. Es una obra que invita a la introspección y al disfrute pausado de la naturaleza, recordando la belleza sencilla y reconfortante de los lugares donde todo parece estar en armonía.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela francesa, que representa un bosque sereno como símbolo de calma, introspección y conexión profunda con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 48x61x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 33x46 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro nos introduce en un espacio natural dominado por un bosque sereno y envolvente, donde los árboles se alzan de forma vertical y rítmica, creando una sensación de profundidad y continuidad. La escena invita a adentrarse en ella, como si el espectador estuviera a punto de iniciar un paseo silencioso entre los troncos. No hay un punto de fuga abrupto ni una acción concreta; todo se construye desde la calma y la contemplación, transmitiendo la idea de un lugar donde el tiempo parece avanzar con lentitud.
Los árboles aparecen dispuestos de manera ordenada pero natural, formando una especie de corredor vegetal que guía la mirada hacia el fondo del paisaje. Sus troncos, esbeltos y firmes, se alternan con zonas de sombra y luz, creando un ritmo visual constante. Las copas se entrelazan suavemente, dejando pasar destellos de claridad que iluminan el suelo de forma irregular. Esta disposición genera una atmósfera acogedora, casi protectora, donde el bosque se presenta como un refugio tranquilo.
El suelo del bosque se muestra cubierto por tonos cálidos y terrosos que contrastan con los verdes suaves de la vegetación. Las pinceladas del terreno sugieren un camino apenas marcado, más insinuado que definido, lo que refuerza la sensación de libertad y naturalidad del entorno. No es un sendero impuesto, sino uno que parece surgir de manera espontánea, como si hubiera sido creado por el paso lento del tiempo y no por la intervención directa del ser humano.
La vegetación que rodea los troncos aporta riqueza visual y profundidad emocional a la escena. Las hojas, representadas con variedad de tonos verdes y amarillentos, transmiten la sensación de un momento concreto del ciclo natural, quizás un instante de transición entre estaciones. Esta diversidad cromática evita la monotonía y aporta vida al conjunto, haciendo que el bosque parezca respirar y moverse suavemente, incluso en su quietud.
La luz juega un papel fundamental en la atmósfera del cuadro, filtrándose entre las copas y creando una sensación de claridad serena. No hay contrastes violentos ni sombras duras, sino una iluminación equilibrada que envuelve todo el paisaje. Esta luz refuerza la sensación de armonía y de equilibrio, invitando al espectador a detenerse, observar y dejarse llevar por la calma que emana del entorno natural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión profundamente serena y contemplativa del bosque, transformándolo en un espacio de silencio, equilibrio y conexión interior. Es una obra que invita a la introspección y al disfrute pausado de la naturaleza, recordando la belleza sencilla y reconfortante de los lugares donde todo parece estar en armonía.

