María Luisa Sarria (1936) - Momento de descanso





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María Luisa Sarria (1936) presenta Momento de descanso, óleo sobre lienzo de escena interior, firmado, edición original, 1980–1990, 45 × 36 cm, España, vendida con marco, en estado aceptable.
Descripción del vendedor
María Luisa Sarria (1936)
Figura en interior, óleo sobre lienzo
Delicada obra de la pintora María Luisa Sarria, en la que se representa una escena íntima de interior protagonizada por una figura femenina sentada en una mecedora. La composición transmite una atmósfera de serenidad y recogimiento, resuelta con una pincelada suelta y envolvente que prioriza la sensación y el clima emocional frente al detalle descriptivo.
La artista emplea una paleta suave y armoniosa, dominada por tonos empolvados, ocres, verdes y rosados, que se funden entre sí creando transiciones sutiles y una luz tamizada. La figura, tratada con sensibilidad y economía de medios, se integra de manera natural en el espacio, reforzando el carácter íntimo y cotidiano de la escena.
El tratamiento pictórico revela una clara afinidad con la figuración lírica y el impresionismo intimista, con especial atención al gesto, la atmósfera y la expresión contenida. La composición destaca por su equilibrio, su elegancia cromática y su capacidad para evocar una escena silenciosa y atemporal.
Una obra de notable encanto y calidad pictórica, muy representativa del lenguaje personal de la autora y especialmente atractiva para coleccionistas de pintura figurativa contemporánea y escenas de interior.
El vendedor y su historia
María Luisa Sarria (1936)
Figura en interior, óleo sobre lienzo
Delicada obra de la pintora María Luisa Sarria, en la que se representa una escena íntima de interior protagonizada por una figura femenina sentada en una mecedora. La composición transmite una atmósfera de serenidad y recogimiento, resuelta con una pincelada suelta y envolvente que prioriza la sensación y el clima emocional frente al detalle descriptivo.
La artista emplea una paleta suave y armoniosa, dominada por tonos empolvados, ocres, verdes y rosados, que se funden entre sí creando transiciones sutiles y una luz tamizada. La figura, tratada con sensibilidad y economía de medios, se integra de manera natural en el espacio, reforzando el carácter íntimo y cotidiano de la escena.
El tratamiento pictórico revela una clara afinidad con la figuración lírica y el impresionismo intimista, con especial atención al gesto, la atmósfera y la expresión contenida. La composición destaca por su equilibrio, su elegancia cromática y su capacidad para evocar una escena silenciosa y atemporal.
Una obra de notable encanto y calidad pictórica, muy representativa del lenguaje personal de la autora y especialmente atractiva para coleccionistas de pintura figurativa contemporánea y escenas de interior.

