Raúl Martínez Ildeforn (1933-2006) - La cosechadora





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La cosechadora de Raúl Martínez Ildeforn (1933-2006), óleo sobre tela original de la década de 1960, España, firmado a mano, enmarcado, 60 × 52 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Raúl Martínez, que representa la dignidad y la serenidad del trabajo agrícola, mostrando la profunda unión entre la mujer campesina, la tierra y el ciclo natural de la cosecha. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 52x60x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 35x42 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Raul.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta a una mujer campesina en pleno trabajo agrícola, capturada en un instante de serenidad y concentración mientras sostiene un gran haz de espigas doradas. La figura aparece en primer plano, ocupando el centro de la composición, lo que refuerza su protagonismo y dignifica su labor. Su postura es firme y natural, con los brazos rodeando el trigo, transmitiendo esfuerzo contenido y una conexión directa con la tierra que trabaja.
El rostro de la mujer refleja calma y recogimiento. Su mirada se dirige hacia abajo, como si estuviera inmersa en la tarea o en pensamientos silenciosos ligados al ritmo repetitivo del trabajo del campo. Las facciones son suaves y humanas, alejadas de cualquier dramatismo, lo que aporta una sensación de honestidad y cotidianidad. El pañuelo que cubre su cabeza y el sombrero amplio no solo la protegen del sol, sino que también refuerzan su identidad rural y su integración con el entorno.
La vestimenta es sencilla y funcional, dominada por tonos claros que contrastan delicadamente con los colores cálidos del trigo. Las mangas amplias y el delantal sugieren una jornada larga y laboriosa, mientras que los pliegues de la ropa aportan movimiento y realismo a la figura. Las manos, robustas y expresivas, sujetan con firmeza las espigas, convirtiéndose en un símbolo claro del trabajo manual y del vínculo directo entre la persona y la cosecha.
El paisaje que rodea a la figura se abre en un campo extenso de tonos dorados y ocres, que se prolonga hacia el horizonte bajo un cielo amplio y luminoso. Este fondo refuerza la sensación de amplitud y de ciclo natural, donde la tierra y el cielo se encuentran en equilibrio. La ausencia de otros personajes acentúa la soledad serena de la escena y pone en valor la relación íntima entre la mujer y el campo.
La composición logra un equilibrio armónico entre figura y entorno, donde nada resulta excesivo ni superfluo. Cada elemento parece colocado con naturalidad, guiando la mirada del espectador desde el rostro de la campesina hacia el haz de trigo y, finalmente, hacia la inmensidad del paisaje agrícola. La escena transmite una sensación de respeto, quietud y continuidad, como si el tiempo se hubiera detenido en un momento esencial de la vida rural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión poética y humana del trabajo del campo, exaltando la dignidad, la serenidad y la profunda conexión entre la persona y la tierra que cultiva.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Raúl Martínez, que representa la dignidad y la serenidad del trabajo agrícola, mostrando la profunda unión entre la mujer campesina, la tierra y el ciclo natural de la cosecha. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 52x60x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 35x42 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Raul.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta a una mujer campesina en pleno trabajo agrícola, capturada en un instante de serenidad y concentración mientras sostiene un gran haz de espigas doradas. La figura aparece en primer plano, ocupando el centro de la composición, lo que refuerza su protagonismo y dignifica su labor. Su postura es firme y natural, con los brazos rodeando el trigo, transmitiendo esfuerzo contenido y una conexión directa con la tierra que trabaja.
El rostro de la mujer refleja calma y recogimiento. Su mirada se dirige hacia abajo, como si estuviera inmersa en la tarea o en pensamientos silenciosos ligados al ritmo repetitivo del trabajo del campo. Las facciones son suaves y humanas, alejadas de cualquier dramatismo, lo que aporta una sensación de honestidad y cotidianidad. El pañuelo que cubre su cabeza y el sombrero amplio no solo la protegen del sol, sino que también refuerzan su identidad rural y su integración con el entorno.
La vestimenta es sencilla y funcional, dominada por tonos claros que contrastan delicadamente con los colores cálidos del trigo. Las mangas amplias y el delantal sugieren una jornada larga y laboriosa, mientras que los pliegues de la ropa aportan movimiento y realismo a la figura. Las manos, robustas y expresivas, sujetan con firmeza las espigas, convirtiéndose en un símbolo claro del trabajo manual y del vínculo directo entre la persona y la cosecha.
El paisaje que rodea a la figura se abre en un campo extenso de tonos dorados y ocres, que se prolonga hacia el horizonte bajo un cielo amplio y luminoso. Este fondo refuerza la sensación de amplitud y de ciclo natural, donde la tierra y el cielo se encuentran en equilibrio. La ausencia de otros personajes acentúa la soledad serena de la escena y pone en valor la relación íntima entre la mujer y el campo.
La composición logra un equilibrio armónico entre figura y entorno, donde nada resulta excesivo ni superfluo. Cada elemento parece colocado con naturalidad, guiando la mirada del espectador desde el rostro de la campesina hacia el haz de trigo y, finalmente, hacia la inmensidad del paisaje agrícola. La escena transmite una sensación de respeto, quietud y continuidad, como si el tiempo se hubiera detenido en un momento esencial de la vida rural.
En conjunto, el cuadro ofrece una visión poética y humana del trabajo del campo, exaltando la dignidad, la serenidad y la profunda conexión entre la persona y la tierra que cultiva.

