Kim Vilalta (1943) - Quietud





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Quietud es una obra original en técnica mixta de Kim Vilalta (1943), originaria de España, fechada 1980–1990, firmada a mano, con marco incluido, de 53 x 43 cm y en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Kim Vilalta, que representa la introspección y el misterio del ser humano, expresados a través de una figura silenciosa que parece habitar un espacio interior y atemporal. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 53x43x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 33x24 cm.
· Técnica mixta firmado a mano por el artista en la parte superior izquierda, Kim Vilalta.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro muestra una figura enigmática que ocupa el centro de la composición, envuelta en amplios pliegues de telas azules y oscuras que parecen rodearla y protegerla. El rostro, de rasgos suaves y casi inexpresivos, destaca por su tono claro y uniforme, creando un fuerte contraste con el entorno que lo rodea. Los ojos, profundos y oscuros, carecen de brillo visible, lo que aporta una sensación de misterio y distancia, como si la figura mirara hacia un mundo interior inaccesible para el espectador.
La composición enfatiza la frontalidad del personaje, reforzando su presencia silenciosa y solemne. La ausencia de gestos exagerados o emociones explícitas convierte el rostro en una superficie casi simbólica, más cercana a una máscara que a un retrato convencional. Esta ambigüedad invita a la contemplación prolongada, permitiendo múltiples lecturas emocionales: serenidad, introspección, melancolía o incluso recogimiento espiritual.
Los amplios volúmenes de las telas dominan gran parte del espacio visual y envuelven la figura con un ritmo fluido y envolvente. Los tonos azules, que varían entre matices claros y profundos, generan una sensación de movimiento lento y continuo, como si la figura estuviera inmersa en un entorno atemporal. Las sombras suaves y las transiciones cromáticas contribuyen a crear profundidad sin romper la armonía general de la escena.
El contraste entre la textura del rostro y la riqueza visual de los pliegues refuerza la idea de dualidad: lo humano frente a lo simbólico, lo tangible frente a lo intangible. El fondo, apenas definido, no distrae la atención y actúa como un espacio neutro que acentúa el carácter introspectivo del personaje. Todo parece suspendido en un instante silencioso, donde el tiempo pierde relevancia y solo queda la presencia contemplativa.
La obra transmite una sensación de calma solemne, casi ritual. No hay acción ni narrativa explícita, sino una invitación a detenerse y observar. La figura parece existir fuera del mundo cotidiano, convertida en un símbolo de introspección, silencio y recogimiento interior, donde el espectador es llamado a proyectar sus propias emociones y pensamientos.
En conjunto, el cuadro ofrece una imagen poderosa y poética que combina misterio, quietud y profundidad emocional, convirtiendo la figura central en un símbolo de introspección y silencio interior.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Kim Vilalta, que representa la introspección y el misterio del ser humano, expresados a través de una figura silenciosa que parece habitar un espacio interior y atemporal. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 53x43x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 33x24 cm.
· Técnica mixta firmado a mano por el artista en la parte superior izquierda, Kim Vilalta.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro muestra una figura enigmática que ocupa el centro de la composición, envuelta en amplios pliegues de telas azules y oscuras que parecen rodearla y protegerla. El rostro, de rasgos suaves y casi inexpresivos, destaca por su tono claro y uniforme, creando un fuerte contraste con el entorno que lo rodea. Los ojos, profundos y oscuros, carecen de brillo visible, lo que aporta una sensación de misterio y distancia, como si la figura mirara hacia un mundo interior inaccesible para el espectador.
La composición enfatiza la frontalidad del personaje, reforzando su presencia silenciosa y solemne. La ausencia de gestos exagerados o emociones explícitas convierte el rostro en una superficie casi simbólica, más cercana a una máscara que a un retrato convencional. Esta ambigüedad invita a la contemplación prolongada, permitiendo múltiples lecturas emocionales: serenidad, introspección, melancolía o incluso recogimiento espiritual.
Los amplios volúmenes de las telas dominan gran parte del espacio visual y envuelven la figura con un ritmo fluido y envolvente. Los tonos azules, que varían entre matices claros y profundos, generan una sensación de movimiento lento y continuo, como si la figura estuviera inmersa en un entorno atemporal. Las sombras suaves y las transiciones cromáticas contribuyen a crear profundidad sin romper la armonía general de la escena.
El contraste entre la textura del rostro y la riqueza visual de los pliegues refuerza la idea de dualidad: lo humano frente a lo simbólico, lo tangible frente a lo intangible. El fondo, apenas definido, no distrae la atención y actúa como un espacio neutro que acentúa el carácter introspectivo del personaje. Todo parece suspendido en un instante silencioso, donde el tiempo pierde relevancia y solo queda la presencia contemplativa.
La obra transmite una sensación de calma solemne, casi ritual. No hay acción ni narrativa explícita, sino una invitación a detenerse y observar. La figura parece existir fuera del mundo cotidiano, convertida en un símbolo de introspección, silencio y recogimiento interior, donde el espectador es llamado a proyectar sus propias emociones y pensamientos.
En conjunto, el cuadro ofrece una imagen poderosa y poética que combina misterio, quietud y profundidad emocional, convirtiendo la figura central en un símbolo de introspección y silencio interior.

