Toni Vidal (1942) - Memoria del campo





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Memoria del campo es una pintura al óleo de Toni Vidal (1942) de 1970–1980, realizada en España, firmada a mano, edición original, vendida con marco, marco 65x73x8 cm y la obra 46x55 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Toni Vidal, que representa la serenidad y amplitud del paisaje rural, mostrando la armonía entre la tierra, el cielo y la presencia humana en un entorno lleno de calma y sensibilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 65x73x8 cm.
· Dimensiones de la obra: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Vidal.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sitúa frente a un paisaje abierto y luminoso, donde la quietud del entorno y la amplitud del horizonte se combinan para crear una escena profundamente evocadora. En primer plano se extiende un terreno irregular, cubierto de tonalidades suaves que oscilan entre ocres, violetas y verdes apagados, sugiriendo un suelo trabajado por el tiempo y las estaciones. Estas superficies, modeladas con sensibilidad, conducen la mirada hacia el interior de la composición, invitando al espectador a recorrer lentamente cada rincón del paisaje.
A la izquierda se alza una pequeña construcción rural, de apariencia sencilla y acogedora, que parece integrarse de manera natural en el terreno. Sus muros claros contrastan delicadamente con los tonos más intensos del entorno, convirtiéndola en un punto de referencia visual sin romper la armonía general. Junto a ella, varios árboles esbeltos se elevan hacia el cielo, aportando verticalidad y equilibrio. Sus copas, ligeras y vibrantes, sugieren movimiento y vida, como si respondieran a una brisa suave que atraviesa el paisaje.
El plano medio está dominado por una transición gradual entre la tierra y una amplia extensión de agua o espacio luminoso que se abre hacia el horizonte. Esta franja clara aporta profundidad y sensación de distancia, reforzando la idea de un paisaje sin límites. La presencia de pequeñas siluetas vegetales dispersas añade ritmo y continuidad, evitando que el espacio resulte vacío. Cada elemento parece colocado con naturalidad, como si formara parte de un equilibrio espontáneo.
El fondo del cuadro está protagonizado por un cielo amplio y cambiante, compuesto por nubes suaves que se funden con tonalidades azuladas, violetas y blancas. Estas nubes no solo decoran la escena, sino que aportan dinamismo y una sensación de atmósfera viva. El cielo parece reflejar estados de ánimo, pasando de la serenidad a una ligera melancolía, lo que añade una dimensión emocional al paisaje. Su presencia envuelve toda la composición, unificando los distintos planos.
La luz se distribuye de manera delicada por todo el cuadro, sin contrastes bruscos, creando una atmósfera suave y envolvente. Esta iluminación realza las variaciones cromáticas del terreno, los árboles y el cielo, generando una sensación de armonía visual. Gracias a ella, el paisaje adquiere un carácter casi meditativo, invitando al silencio y a la contemplación. La escena parece suspendida en un instante eterno, donde el tiempo avanza lentamente.
En conjunto, la obra transmite una profunda sensación de calma, amplitud y conexión con la naturaleza, mostrando un paisaje rural lleno de equilibrio, luz y sensibilidad. La integración entre arquitectura, vegetación, cielo y horizonte crea una composición poética que invita a la reflexión, al descanso interior y al disfrute sereno del entorno.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Toni Vidal, que representa la serenidad y amplitud del paisaje rural, mostrando la armonía entre la tierra, el cielo y la presencia humana en un entorno lleno de calma y sensibilidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 65x73x8 cm.
· Dimensiones de la obra: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Vidal.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sitúa frente a un paisaje abierto y luminoso, donde la quietud del entorno y la amplitud del horizonte se combinan para crear una escena profundamente evocadora. En primer plano se extiende un terreno irregular, cubierto de tonalidades suaves que oscilan entre ocres, violetas y verdes apagados, sugiriendo un suelo trabajado por el tiempo y las estaciones. Estas superficies, modeladas con sensibilidad, conducen la mirada hacia el interior de la composición, invitando al espectador a recorrer lentamente cada rincón del paisaje.
A la izquierda se alza una pequeña construcción rural, de apariencia sencilla y acogedora, que parece integrarse de manera natural en el terreno. Sus muros claros contrastan delicadamente con los tonos más intensos del entorno, convirtiéndola en un punto de referencia visual sin romper la armonía general. Junto a ella, varios árboles esbeltos se elevan hacia el cielo, aportando verticalidad y equilibrio. Sus copas, ligeras y vibrantes, sugieren movimiento y vida, como si respondieran a una brisa suave que atraviesa el paisaje.
El plano medio está dominado por una transición gradual entre la tierra y una amplia extensión de agua o espacio luminoso que se abre hacia el horizonte. Esta franja clara aporta profundidad y sensación de distancia, reforzando la idea de un paisaje sin límites. La presencia de pequeñas siluetas vegetales dispersas añade ritmo y continuidad, evitando que el espacio resulte vacío. Cada elemento parece colocado con naturalidad, como si formara parte de un equilibrio espontáneo.
El fondo del cuadro está protagonizado por un cielo amplio y cambiante, compuesto por nubes suaves que se funden con tonalidades azuladas, violetas y blancas. Estas nubes no solo decoran la escena, sino que aportan dinamismo y una sensación de atmósfera viva. El cielo parece reflejar estados de ánimo, pasando de la serenidad a una ligera melancolía, lo que añade una dimensión emocional al paisaje. Su presencia envuelve toda la composición, unificando los distintos planos.
La luz se distribuye de manera delicada por todo el cuadro, sin contrastes bruscos, creando una atmósfera suave y envolvente. Esta iluminación realza las variaciones cromáticas del terreno, los árboles y el cielo, generando una sensación de armonía visual. Gracias a ella, el paisaje adquiere un carácter casi meditativo, invitando al silencio y a la contemplación. La escena parece suspendida en un instante eterno, donde el tiempo avanza lentamente.
En conjunto, la obra transmite una profunda sensación de calma, amplitud y conexión con la naturaleza, mostrando un paisaje rural lleno de equilibrio, luz y sensibilidad. La integración entre arquitectura, vegetación, cielo y horizonte crea una composición poética que invita a la reflexión, al descanso interior y al disfrute sereno del entorno.

