École majorquine (XX) - Matin à la plage






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Matin à la plage, óleo sobre lienzo de 1970-1980, de la escuela mallorquina, España, original, firmado a mano, se vende con marco, dimensiones 59 x 67 cm con marco (46 x 55 cm sin marco), en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela mallorquina, que representa la vida sencilla y alegre junto al mar, mostrando una escena de convivencia, descanso y armonía entre las personas, las barcas y el paisaje costero. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 59x67x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sumerge en una escena costera llena de vida, luz y movimiento, donde el mar y la actividad humana se entrelazan en una composición vibrante y cercana. Desde el primer plano, varias embarcaciones descansan sobre la arena, con sus mástiles inclinados y sus cascos de colores suaves que contrastan con los tonos dorados de la playa. Estas barcas, sencillas y funcionales, parecen formar parte natural del paisaje, como si llevaran años siendo testigos silenciosos de la rutina diaria junto al mar. Su disposición crea una sensación de profundidad y guía la mirada hacia el centro de la escena.
En torno a las embarcaciones se observan varias figuras humanas, captadas en momentos cotidianos de descanso, juego o conversación. Algunas personas se encuentran dentro del agua, otras permanecen sentadas en la orilla, mientras que algunas se desplazan por la arena. Estas figuras no están representadas con detalle minucioso, sino de manera sugerida, lo que refuerza la sensación de movimiento y espontaneidad. Su presencia aporta calidez y humanidad a la escena, convirtiendo el paisaje marino en un espacio vivido y compartido.
El mar ocupa una parte central del cuadro, extendiéndose en tonos azules y verdes que transmiten frescura y serenidad. Sus aguas tranquilas reflejan suavemente la luz del cielo, creando una superficie casi cristalina. Cerca de la orilla, los colores se aclaran, sugiriendo poca profundidad y seguridad para el baño. Más allá, el mar se vuelve más intenso, marcando una transición hacia el horizonte. Esta gradación cromática refuerza la sensación de amplitud y equilibrio en la composición.
En el fondo se distinguen formaciones rocosas que delimitan el espacio y protegen la pequeña bahía. Estas rocas aportan estabilidad visual y contrastan con la fluidez del agua. Junto a ellas, una embarcación flota suavemente, añadiendo dinamismo y continuidad al tema marítimo. El cielo, amplio y luminoso, aparece decorado con nubes suaves que se desplazan lentamente, reforzando la sensación de una jornada tranquila y soleada.
La luz se distribuye de manera uniforme por toda la escena, bañando arena, mar, barcos y figuras humanas con una claridad cálida y acogedora. No existen sombras duras ni contrastes violentos, lo que contribuye a una atmósfera relajada y agradable. Esta iluminación crea un ambiente casi festivo, propio de un día de verano, donde el tiempo parece transcurrir sin prisas y la vida se disfruta en su forma más sencilla.
En conjunto, la obra transmite una sensación de alegría serena, convivencia y armonía con el entorno natural, mostrando una escena costera donde el trabajo, el descanso y el ocio se integran de manera natural. El equilibrio entre mar, tierra y figuras humanas crea una imagen llena de vitalidad, nostalgia y belleza cotidiana, invitando al espectador a revivir recuerdos de verano y momentos compartidos junto al agua.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela mallorquina, que representa la vida sencilla y alegre junto al mar, mostrando una escena de convivencia, descanso y armonía entre las personas, las barcas y el paisaje costero. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 59x67x4 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos sumerge en una escena costera llena de vida, luz y movimiento, donde el mar y la actividad humana se entrelazan en una composición vibrante y cercana. Desde el primer plano, varias embarcaciones descansan sobre la arena, con sus mástiles inclinados y sus cascos de colores suaves que contrastan con los tonos dorados de la playa. Estas barcas, sencillas y funcionales, parecen formar parte natural del paisaje, como si llevaran años siendo testigos silenciosos de la rutina diaria junto al mar. Su disposición crea una sensación de profundidad y guía la mirada hacia el centro de la escena.
En torno a las embarcaciones se observan varias figuras humanas, captadas en momentos cotidianos de descanso, juego o conversación. Algunas personas se encuentran dentro del agua, otras permanecen sentadas en la orilla, mientras que algunas se desplazan por la arena. Estas figuras no están representadas con detalle minucioso, sino de manera sugerida, lo que refuerza la sensación de movimiento y espontaneidad. Su presencia aporta calidez y humanidad a la escena, convirtiendo el paisaje marino en un espacio vivido y compartido.
El mar ocupa una parte central del cuadro, extendiéndose en tonos azules y verdes que transmiten frescura y serenidad. Sus aguas tranquilas reflejan suavemente la luz del cielo, creando una superficie casi cristalina. Cerca de la orilla, los colores se aclaran, sugiriendo poca profundidad y seguridad para el baño. Más allá, el mar se vuelve más intenso, marcando una transición hacia el horizonte. Esta gradación cromática refuerza la sensación de amplitud y equilibrio en la composición.
En el fondo se distinguen formaciones rocosas que delimitan el espacio y protegen la pequeña bahía. Estas rocas aportan estabilidad visual y contrastan con la fluidez del agua. Junto a ellas, una embarcación flota suavemente, añadiendo dinamismo y continuidad al tema marítimo. El cielo, amplio y luminoso, aparece decorado con nubes suaves que se desplazan lentamente, reforzando la sensación de una jornada tranquila y soleada.
La luz se distribuye de manera uniforme por toda la escena, bañando arena, mar, barcos y figuras humanas con una claridad cálida y acogedora. No existen sombras duras ni contrastes violentos, lo que contribuye a una atmósfera relajada y agradable. Esta iluminación crea un ambiente casi festivo, propio de un día de verano, donde el tiempo parece transcurrir sin prisas y la vida se disfruta en su forma más sencilla.
En conjunto, la obra transmite una sensación de alegría serena, convivencia y armonía con el entorno natural, mostrando una escena costera donde el trabajo, el descanso y el ocio se integran de manera natural. El equilibrio entre mar, tierra y figuras humanas crea una imagen llena de vitalidad, nostalgia y belleza cotidiana, invitando al espectador a revivir recuerdos de verano y momentos compartidos junto al agua.
