Sacapuntas Industrial





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Valoración Excelente en Trustpilot.
Afilador de escritorio Hema de los años 50, en buen estado con ligeros signos de envejecimiento, hecho en Alemania con hierro, aluminio y cromo, dimensiones 13 × 10 × 7 cm.
Descripción del vendedor
Afilador de lápiz de escritorio vintage, de mediados del siglo XX
Este encantador afilador de escritorio de mediados de siglo es un excelente ejemplo del diseño industrial, funcional pero lúdico, que definió los objetos de papelería europeos de la posguerra. Modelo marcado, la pieza combina ingeniería práctica con una presencia escultórica compacta que la hace tan decorativa como utilizable.
El cuerpo está elaborado en plástico turquesa translúcido, lo que permite un sutil vistazo al mecanismo interno, una elección de diseño que refleja la fascinación de la época por los materiales modernos y la transparencia. El color ha envejecido de forma atractiva, conservando un tono rico que contrasta elegantemente con la carcasa de metal de acabado plateado texturizado. La tapa y la base de metal con acabado craquelado confieren un carácter táctil, casi arquitectónico, mientras que la carcasa redondeada suaviza la silueta y mantiene el objeto visualmente accesible.
Mecánicamente, el sacapuntas cuenta con una manivela montada en el lateral, con una manija de metal y un sistema de cuchilla giratoria interna típico de sacapuntas de escritorio de calidad de la época. La construcción se siente sólidamente contundente, diseñada para uso diario repetido en oficinas y escuelas. La abertura guía del lápiz y la cámara de la cuchilla están integradas de forma limpia en la silueta, demostrando un equilibrio cuidadoso entre ergonomía y compactidad.
La marca es discreta pero elegante: el relieve de la escritura de Hema y el número de modelo en el panel frontal actúan tanto como identificación como adorno. La tipografía y su colocación refuerzan la autenticidad vintage del objeto y aumentan su atractivo coleccionable. Piezas como ésta ilustran cómo las herramientas cotidianas solían diseñarse con una clara ambición estética, y no meramente con un propósito utilitario.
El estado muestra signos reales de edad y uso acordes con un accesorio de escritorio funcional de su época. Las superficies presentan un desgaste ligero y una pátina que realzan el carácter vintage sin restarle valor a la exhibición. El mecanismo sigue siendo un testimonio de una fabricación duradera de mediados de siglo.
Hoy, este tipo de sacapuntas se alza como un vestigio nostálgico de la cultura de oficina analógica. Atrae por igual a coleccionistas de papelería vintage, a los entusiastas del diseño de mediados del siglo y a quienes aprecian objetos mecánicos bien hechos. Ya sea exhibido en un escritorio, en un estudio o dentro de una colección de diseño curada, sirve como un recordatorio pequeño pero expresivo de una época en la que incluso las herramientas más simples se fabricaban con personalidad y esmero.
Afilador de lápiz de escritorio vintage, de mediados del siglo XX
Este encantador afilador de escritorio de mediados de siglo es un excelente ejemplo del diseño industrial, funcional pero lúdico, que definió los objetos de papelería europeos de la posguerra. Modelo marcado, la pieza combina ingeniería práctica con una presencia escultórica compacta que la hace tan decorativa como utilizable.
El cuerpo está elaborado en plástico turquesa translúcido, lo que permite un sutil vistazo al mecanismo interno, una elección de diseño que refleja la fascinación de la época por los materiales modernos y la transparencia. El color ha envejecido de forma atractiva, conservando un tono rico que contrasta elegantemente con la carcasa de metal de acabado plateado texturizado. La tapa y la base de metal con acabado craquelado confieren un carácter táctil, casi arquitectónico, mientras que la carcasa redondeada suaviza la silueta y mantiene el objeto visualmente accesible.
Mecánicamente, el sacapuntas cuenta con una manivela montada en el lateral, con una manija de metal y un sistema de cuchilla giratoria interna típico de sacapuntas de escritorio de calidad de la época. La construcción se siente sólidamente contundente, diseñada para uso diario repetido en oficinas y escuelas. La abertura guía del lápiz y la cámara de la cuchilla están integradas de forma limpia en la silueta, demostrando un equilibrio cuidadoso entre ergonomía y compactidad.
La marca es discreta pero elegante: el relieve de la escritura de Hema y el número de modelo en el panel frontal actúan tanto como identificación como adorno. La tipografía y su colocación refuerzan la autenticidad vintage del objeto y aumentan su atractivo coleccionable. Piezas como ésta ilustran cómo las herramientas cotidianas solían diseñarse con una clara ambición estética, y no meramente con un propósito utilitario.
El estado muestra signos reales de edad y uso acordes con un accesorio de escritorio funcional de su época. Las superficies presentan un desgaste ligero y una pátina que realzan el carácter vintage sin restarle valor a la exhibición. El mecanismo sigue siendo un testimonio de una fabricación duradera de mediados de siglo.
Hoy, este tipo de sacapuntas se alza como un vestigio nostálgico de la cultura de oficina analógica. Atrae por igual a coleccionistas de papelería vintage, a los entusiastas del diseño de mediados del siglo y a quienes aprecian objetos mecánicos bien hechos. Ya sea exhibido en un escritorio, en un estudio o dentro de una colección de diseño curada, sirve como un recordatorio pequeño pero expresivo de una época en la que incluso las herramientas más simples se fabricaban con personalidad y esmero.

