Canvas Fit - Alberto Ricardo - El Silencio de Eva"






Tiene 20 años de experiencia en el comercio de curiosidades, incluidos 15 años con un comerciante francés líder.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 127239 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Artwork created on professional canvas using the giclée printing technique on canvas. Digital art using contemporary media and AI.
Obra de arte del artista Canvas Fit-Alberto Ricardo realizada en la técnica Impresión Giclée, sobre lienzo profesional de alta calidad, 100% algodón, máxima resistente a manipulación y agentes exteriores de la marca Eco Canvas Roma Glossy, satinado.
Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Dimensión de 60 x 80 cm de pintura con 5 cm de profundidad.
Edición limitada 1/5.
En el dorso de la pieza podrá encontrar los datos sobre la obra.
El envío se realizará a través de la Cia. United Parcel Service (UPS), para España y Europa, y a través de la Cia. Fedex para el resto del mundo.
La obra irá enrollada y estará protegida mediante varias capas de embalaje, nailón burbuja y colocada en un tubo resistente.
Una vez pagada la obra, se requieren tres días para el proceso de embalaje y entrega a la compañía de envió.
La pieza le llegará al termino de diez días, según el país de destino
Ella estaba allí, suspendida en un instante que parecía eterno. La escena capturada en esta poderosa imagen giclée no necesita palabras para narrar una historia: habla desde la mirada, desde la piel, desde el reptil que se enrosca con solemnidad sobre el rostro de una mujer que parece pertenecer a otra época, o a todas al mismo tiempo.
Su rostro, de una pureza casi virginal, resalta por su piel pálida y cabellos rubios, iluminados suavemente por una luz lateral que recorta su figura sobre un fondo negro absoluto. Viste un manto blanco que cae como una segunda piel, como si fuera parte de un ritual antiguo o una promesa quebrada. Pero lo que más conmueve es su ojo derecho, del que brota una lágrima solitaria. No hay histeria en ese llanto, solo una tristeza silente que parece llevar siglos escondida.
La serpiente —de escamas realistas, dibujadas con meticulosa precisión hiperrealista— se curva con delicadeza desde su cuello hasta su mejilla. No hay violencia en su presencia, sino una íntima complicidad. La serpiente no muerde; escucha. Ella tampoco huye; acoge. Es como si el animal, tradicional símbolo del pecado y la tentación, se hubiera vuelto consuelo o castigo asumido, parte del rostro, parte de la historia.
Este retrato, que remite inevitablemente a la figura bíblica de Eva, es una reinterpretación moderna y profundamente emocional del mito del origen. No estamos ante una mujer que ha caído, sino ante una mujer que ha comprendido. Su lágrima no es por el miedo, sino por la lucidez. Sabe que ha sido marcada, que su inocencia se perdió con la elección, pero también que ha encontrado una nueva forma de verdad: más cruda, más humana, menos divina.
El uso de la luz en esta composición es una obra maestra. Ilumina solo lo necesario: la lágrima, la textura de la serpiente, la curva del labio, el azul húmedo del ojo. El resto queda en sombras, como si lo no dicho tuviera el mismo peso que lo evidente. La oscuridad, lejos de ser un simple fondo, se convierte en un símbolo de lo que no se puede explicar: la culpa, el deseo, el conocimiento adquirido a un precio.
"El Silencio de Eva" no grita, no juzga. Simplemente está ahí, observando con una expresión que atraviesa la superficie del espectador. Es una invitación a detenerse, a mirar más allá del rostro angelical, más allá de la lágrima solitaria. Es un eco visual de esa primera pregunta sin respuesta: ¿qué significa realmente elegir?
Y mientras el espectador contempla, la mujer sigue llorando en silencio. La serpiente, inmóvil, la acompaña. El cuadro, suspendido en su quietud perfecta, se convierte en un espejo oscuro donde cada uno ve reflejada su propia caída.
Artwork created on professional canvas using the giclée printing technique on canvas. Digital art using contemporary media and AI.
Obra de arte del artista Canvas Fit-Alberto Ricardo realizada en la técnica Impresión Giclée, sobre lienzo profesional de alta calidad, 100% algodón, máxima resistente a manipulación y agentes exteriores de la marca Eco Canvas Roma Glossy, satinado.
Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Dimensión de 60 x 80 cm de pintura con 5 cm de profundidad.
Edición limitada 1/5.
En el dorso de la pieza podrá encontrar los datos sobre la obra.
El envío se realizará a través de la Cia. United Parcel Service (UPS), para España y Europa, y a través de la Cia. Fedex para el resto del mundo.
La obra irá enrollada y estará protegida mediante varias capas de embalaje, nailón burbuja y colocada en un tubo resistente.
Una vez pagada la obra, se requieren tres días para el proceso de embalaje y entrega a la compañía de envió.
La pieza le llegará al termino de diez días, según el país de destino
Ella estaba allí, suspendida en un instante que parecía eterno. La escena capturada en esta poderosa imagen giclée no necesita palabras para narrar una historia: habla desde la mirada, desde la piel, desde el reptil que se enrosca con solemnidad sobre el rostro de una mujer que parece pertenecer a otra época, o a todas al mismo tiempo.
Su rostro, de una pureza casi virginal, resalta por su piel pálida y cabellos rubios, iluminados suavemente por una luz lateral que recorta su figura sobre un fondo negro absoluto. Viste un manto blanco que cae como una segunda piel, como si fuera parte de un ritual antiguo o una promesa quebrada. Pero lo que más conmueve es su ojo derecho, del que brota una lágrima solitaria. No hay histeria en ese llanto, solo una tristeza silente que parece llevar siglos escondida.
La serpiente —de escamas realistas, dibujadas con meticulosa precisión hiperrealista— se curva con delicadeza desde su cuello hasta su mejilla. No hay violencia en su presencia, sino una íntima complicidad. La serpiente no muerde; escucha. Ella tampoco huye; acoge. Es como si el animal, tradicional símbolo del pecado y la tentación, se hubiera vuelto consuelo o castigo asumido, parte del rostro, parte de la historia.
Este retrato, que remite inevitablemente a la figura bíblica de Eva, es una reinterpretación moderna y profundamente emocional del mito del origen. No estamos ante una mujer que ha caído, sino ante una mujer que ha comprendido. Su lágrima no es por el miedo, sino por la lucidez. Sabe que ha sido marcada, que su inocencia se perdió con la elección, pero también que ha encontrado una nueva forma de verdad: más cruda, más humana, menos divina.
El uso de la luz en esta composición es una obra maestra. Ilumina solo lo necesario: la lágrima, la textura de la serpiente, la curva del labio, el azul húmedo del ojo. El resto queda en sombras, como si lo no dicho tuviera el mismo peso que lo evidente. La oscuridad, lejos de ser un simple fondo, se convierte en un símbolo de lo que no se puede explicar: la culpa, el deseo, el conocimiento adquirido a un precio.
"El Silencio de Eva" no grita, no juzga. Simplemente está ahí, observando con una expresión que atraviesa la superficie del espectador. Es una invitación a detenerse, a mirar más allá del rostro angelical, más allá de la lágrima solitaria. Es un eco visual de esa primera pregunta sin respuesta: ¿qué significa realmente elegir?
Y mientras el espectador contempla, la mujer sigue llorando en silencio. La serpiente, inmóvil, la acompaña. El cuadro, suspendido en su quietud perfecta, se convierte en un espejo oscuro donde cada uno ve reflejada su propia caída.
