Kmilo - Luz de Mayo

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Annick van Itallie
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Descripción del vendedor

La obra de Kmilo construye un territorio íntimo donde lo cotidiano se transforma en refugio emocional. Sus pinturas nos invitan a detener el tiempo y a habitar escenas domésticas cargadas de silencio, armonía y una serena contemplación de la vida.

Gatos que descansan junto a ventanas abiertas, mujeres que leen, esperan o sostienen flores, mesas con frutas, jarras y copas de vino: todos estos elementos conforman un universo costumbrista que no describe la realidad de forma literal, sino que la reinterpreta desde la memoria, la calma y la sensibilidad.

El color es uno de los grandes protagonistas de su lenguaje pictórico. Camilo trabaja con una paleta de clara influencia fauvista, donde los tonos intensos —rojos, amarillos, verdes y azules vibrantes— se liberan de la función descriptiva para convertirse en vehículos de emoción. El color no imita: expresa. No sombrea: late.

Formalmente, las figuras se presentan con una síntesis elegante, de contornos definidos y volúmenes simplificados, lo que refuerza la sensación de orden y equilibrio. Esta economía de formas, lejos de restar profundidad, potencia la expresividad del conjunto, permitiendo que cada escena respire y dialogue con el espectador desde la quietud.

Los gatos —presencias constantes en su obra— funcionan como símbolos de introspección, libertad y domesticidad compartida. No son simples animales: son guardianes del hogar, testigos silenciosos de una vida interior rica y apacible. Las figuras femeninas, por su parte, aparecen envueltas en una atmósfera de delicadeza y contemplación, integradas armónicamente al espacio que habitan.

Camilo es graduado de Instructor de Arte en la ciudad de Las Tunas, Cuba, formación que se percibe en el dominio técnico y la coherencia conceptual de su trabajo. Actualmente vive y trabaja entre La Habana y Rusia, experiencia que ha enriquecido su mirada y ampliado su diálogo cultural. Ha participado en diversas exposiciones colectivas en Cuba y en el extranjero, y sus obras forman parte de colecciones privadas en Rusia y en varios países de Europa.

En un mundo acelerado y saturado de imágenes estridentes, la pintura de K-M-I-L-O propone lo contrario: pausa, calidez y belleza serena. Su obra no busca impactar desde el ruido, sino permanecer desde la emoción.



La obra se consolida en un estilo postimpresionista de corte contemporáneo, donde la composición se articula mediante el uso audaz de colores complementarios y una iluminación dramática. Utilizando una técnica de pincelada vibrante y fragmentada, especialmente visible en el fondo y la superficie de la mesa, el artista logra una textura que simula la refracción de la luz. La disposición vertical de los alcatraces, con sus curvas sinuosas y blancos puros, contrasta de manera enérgica con la solidez del jarrón ornamentado y la profundidad de los rojos y azules del fondo. El pintor busca transmitir una sensación de vitalidad y equilibrio dinámico; a través de esta naturaleza muerta, se celebra la belleza de lo cotidiano, elevando un simple ramo de flores a un estudio de luz y color donde cada trazo parece vibrar con la energía de un sol invisible.

La obra de Kmilo construye un territorio íntimo donde lo cotidiano se transforma en refugio emocional. Sus pinturas nos invitan a detener el tiempo y a habitar escenas domésticas cargadas de silencio, armonía y una serena contemplación de la vida.

Gatos que descansan junto a ventanas abiertas, mujeres que leen, esperan o sostienen flores, mesas con frutas, jarras y copas de vino: todos estos elementos conforman un universo costumbrista que no describe la realidad de forma literal, sino que la reinterpreta desde la memoria, la calma y la sensibilidad.

El color es uno de los grandes protagonistas de su lenguaje pictórico. Camilo trabaja con una paleta de clara influencia fauvista, donde los tonos intensos —rojos, amarillos, verdes y azules vibrantes— se liberan de la función descriptiva para convertirse en vehículos de emoción. El color no imita: expresa. No sombrea: late.

Formalmente, las figuras se presentan con una síntesis elegante, de contornos definidos y volúmenes simplificados, lo que refuerza la sensación de orden y equilibrio. Esta economía de formas, lejos de restar profundidad, potencia la expresividad del conjunto, permitiendo que cada escena respire y dialogue con el espectador desde la quietud.

Los gatos —presencias constantes en su obra— funcionan como símbolos de introspección, libertad y domesticidad compartida. No son simples animales: son guardianes del hogar, testigos silenciosos de una vida interior rica y apacible. Las figuras femeninas, por su parte, aparecen envueltas en una atmósfera de delicadeza y contemplación, integradas armónicamente al espacio que habitan.

Camilo es graduado de Instructor de Arte en la ciudad de Las Tunas, Cuba, formación que se percibe en el dominio técnico y la coherencia conceptual de su trabajo. Actualmente vive y trabaja entre La Habana y Rusia, experiencia que ha enriquecido su mirada y ampliado su diálogo cultural. Ha participado en diversas exposiciones colectivas en Cuba y en el extranjero, y sus obras forman parte de colecciones privadas en Rusia y en varios países de Europa.

En un mundo acelerado y saturado de imágenes estridentes, la pintura de K-M-I-L-O propone lo contrario: pausa, calidez y belleza serena. Su obra no busca impactar desde el ruido, sino permanecer desde la emoción.



La obra se consolida en un estilo postimpresionista de corte contemporáneo, donde la composición se articula mediante el uso audaz de colores complementarios y una iluminación dramática. Utilizando una técnica de pincelada vibrante y fragmentada, especialmente visible en el fondo y la superficie de la mesa, el artista logra una textura que simula la refracción de la luz. La disposición vertical de los alcatraces, con sus curvas sinuosas y blancos puros, contrasta de manera enérgica con la solidez del jarrón ornamentado y la profundidad de los rojos y azules del fondo. El pintor busca transmitir una sensación de vitalidad y equilibrio dinámico; a través de esta naturaleza muerta, se celebra la belleza de lo cotidiano, elevando un simple ramo de flores a un estudio de luz y color donde cada trazo parece vibrar con la energía de un sol invisible.

Datos

Artista
Kmilo
Se vende con marco
No
Vendido por
Directamente del artista
Edición
Original
Título de la obra
Luz de Mayo
Técnica
Pintura acrílica
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En excelente estado
Color
Multicolor
Alto
70 cm
Ancho
50 cm
Representación/tema
Plantas y flores
Estilo
Moderno
Periodo
Posterior a 2020
Vendido por
España
1
Objeto vendido
Particular

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