Scuola di Jusepe de Ribera (XVII) - San Tommaso






Máster en pintura renacentista temprana, prácticas en Sotheby’s y 15 años de experiencia.
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San Tommaso, pintura al óleo sobre tela de Italia del siglo XVII, en el estilo Caravaggisti, con tema religioso, sin firmar y atribuido a la Escuela de José de Ribera, con marco, medidas 138 x 110 cm.
Descripción del vendedor
Escuela de Jusepe de Ribera
óleo sobre lienzo de 128 x 100 cm
marco de 138 x 110 cm
La figura monumental de Santo Tomás se impone en el espacio con solemnidad natural, apoyada en un escalón que lleva el nombre del santo. El intenso amarillo
del vestido, acercándose al manto gris con sus pliegues suaves, crea un equilibrio cromático eficaz y contribuye a la volumetría de la figura. El rostro, enmarcado por barba y cabellos castaños, está caracterizado por una fisonomía robusta e individualizada, alejada de las idealizaciones. Las manos, tratadas con minuciosa observación del verdadero desde la vida, refuerzan el planteamiento naturalista: la izquierda, abandonada a lo largo de la cadera, la derecha que sostiene el instrumento del martirio. La ausencia de la aureola subraya la voluntad de presentar al santo como un hombre concreto y terreno, según los principios del naturalismo caravaggista.
El uso de la biacca, la pincelada suelta y la fuerte caracterización fisiognómica remontan la obra al círculo de José de Ribera, entre los mayores intérpretes del caravaggismo. La pintura, por tanto, testimonia una lectura intensa y dramática de la sacralidad, basada en la verdad expresiva y en la centralidad de la figura humana.
Escuela de Jusepe de Ribera
óleo sobre lienzo de 128 x 100 cm
marco de 138 x 110 cm
La figura monumental de Santo Tomás se impone en el espacio con solemnidad natural, apoyada en un escalón que lleva el nombre del santo. El intenso amarillo
del vestido, acercándose al manto gris con sus pliegues suaves, crea un equilibrio cromático eficaz y contribuye a la volumetría de la figura. El rostro, enmarcado por barba y cabellos castaños, está caracterizado por una fisonomía robusta e individualizada, alejada de las idealizaciones. Las manos, tratadas con minuciosa observación del verdadero desde la vida, refuerzan el planteamiento naturalista: la izquierda, abandonada a lo largo de la cadera, la derecha que sostiene el instrumento del martirio. La ausencia de la aureola subraya la voluntad de presentar al santo como un hombre concreto y terreno, según los principios del naturalismo caravaggista.
El uso de la biacca, la pincelada suelta y la fuerte caracterización fisiognómica remontan la obra al círculo de José de Ribera, entre los mayores intérpretes del caravaggismo. La pintura, por tanto, testimonia una lectura intensa y dramática de la sacralidad, basada en la verdad expresiva y en la centralidad de la figura humana.
