Miquel Bosch i Pla (1918-1993) - Abrazo eterno





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Abrazo eterno, óleo sobre lienzo de Miquel Bosch i Pla (1918-1993) de 1970–1980, España, firmado a mano, original, en buen estado, vendido con marco; dimensiones con marco 66 × 59 × 6 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Bosch Pla, que representa el amor protector y la ternura infinita de una madre que sostiene a su hijo en un momento de intimidad y calma absoluta. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 66x59x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x38 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Bosch Pla.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena profundamente íntima y conmovedora en la que una mujer sostiene con ternura a un niño dormido entre sus brazos. La composición se centra en la cercanía de ambos cuerpos, creando una atmósfera de recogimiento y silencio. La figura femenina inclina suavemente el rostro hacia el pequeño, como si lo protegiera no solo con sus brazos, sino también con su mirada y su pensamiento. El fondo neutro y suave permite que toda la atención recaiga en el gesto afectivo, reforzando la sensación de intimidad y aislamiento del mundo exterior.
La mujer aparece envuelta en un manto oscuro que cae con naturalidad sobre sus hombros y espalda, creando un contraste armonioso con la claridad de su piel y del paño que cubre parte de su vestimenta. Su expresión es serena y reflexiva, marcada por una mezcla de dulzura y responsabilidad. Los rasgos de su rostro transmiten una historia silenciosa, como si en esa postura concentrara años de experiencia, sacrificio y amor incondicional. La inclinación de su cabeza sugiere protección, mientras que la suavidad de sus facciones aporta una profunda humanidad a la escena.
El niño, acurrucado contra el pecho de la mujer, parece descansar en un sueño tranquilo. Su cuerpo pequeño y relajado transmite confianza absoluta, abandonándose al abrazo cálido que lo envuelve. El contraste entre la fragilidad del pequeño y la firmeza contenida de la mujer intensifica la sensación de cuidado y dependencia. Los tonos suaves que rodean su figura refuerzan la idea de ternura, mientras su postura recogida crea una línea visual que conduce la mirada del espectador hacia el centro emocional del cuadro.
La ausencia de elementos accesorios o narrativos concentra toda la fuerza expresiva en el vínculo entre ambas figuras. No hay distracciones, solo la relación íntima entre madre e hijo, capturada en un instante de quietud. La composición vertical alarga las figuras y acentúa la sensación de recogimiento, como si el mundo se estrechara alrededor de ese abrazo. La escena parece suspendida en el tiempo, convirtiendo un gesto cotidiano en algo casi universal y eterno.
En conjunto, la obra transmite una profunda sensación de amor protector, entrega y calma interior, elevando una escena sencilla a la categoría de símbolo universal del vínculo materno. La unión entre ambas figuras no solo representa afecto, sino también refugio, confianza y continuidad de la vida. El espectador no contempla únicamente un retrato, sino una emoción tangible que invita a la contemplación silenciosa y a la reflexión sobre el cuidado y la ternura como valores esenciales.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Bosch Pla, que representa el amor protector y la ternura infinita de una madre que sostiene a su hijo en un momento de intimidad y calma absoluta. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 66x59x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x38 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Bosch Pla.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena profundamente íntima y conmovedora en la que una mujer sostiene con ternura a un niño dormido entre sus brazos. La composición se centra en la cercanía de ambos cuerpos, creando una atmósfera de recogimiento y silencio. La figura femenina inclina suavemente el rostro hacia el pequeño, como si lo protegiera no solo con sus brazos, sino también con su mirada y su pensamiento. El fondo neutro y suave permite que toda la atención recaiga en el gesto afectivo, reforzando la sensación de intimidad y aislamiento del mundo exterior.
La mujer aparece envuelta en un manto oscuro que cae con naturalidad sobre sus hombros y espalda, creando un contraste armonioso con la claridad de su piel y del paño que cubre parte de su vestimenta. Su expresión es serena y reflexiva, marcada por una mezcla de dulzura y responsabilidad. Los rasgos de su rostro transmiten una historia silenciosa, como si en esa postura concentrara años de experiencia, sacrificio y amor incondicional. La inclinación de su cabeza sugiere protección, mientras que la suavidad de sus facciones aporta una profunda humanidad a la escena.
El niño, acurrucado contra el pecho de la mujer, parece descansar en un sueño tranquilo. Su cuerpo pequeño y relajado transmite confianza absoluta, abandonándose al abrazo cálido que lo envuelve. El contraste entre la fragilidad del pequeño y la firmeza contenida de la mujer intensifica la sensación de cuidado y dependencia. Los tonos suaves que rodean su figura refuerzan la idea de ternura, mientras su postura recogida crea una línea visual que conduce la mirada del espectador hacia el centro emocional del cuadro.
La ausencia de elementos accesorios o narrativos concentra toda la fuerza expresiva en el vínculo entre ambas figuras. No hay distracciones, solo la relación íntima entre madre e hijo, capturada en un instante de quietud. La composición vertical alarga las figuras y acentúa la sensación de recogimiento, como si el mundo se estrechara alrededor de ese abrazo. La escena parece suspendida en el tiempo, convirtiendo un gesto cotidiano en algo casi universal y eterno.
En conjunto, la obra transmite una profunda sensación de amor protector, entrega y calma interior, elevando una escena sencilla a la categoría de símbolo universal del vínculo materno. La unión entre ambas figuras no solo representa afecto, sino también refugio, confianza y continuidad de la vida. El espectador no contempla únicamente un retrato, sino una emoción tangible que invita a la contemplación silenciosa y a la reflexión sobre el cuidado y la ternura como valores esenciales.

