Scuola leonardesca (XVI-XVII) - Ecce Homo






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Ecce Homo, pintura al óleo en Italia del XVII siglo, estilo Rinascimento, atribuido a la Scuola leonardesca, 62 × 51 cm, vendido con marco.
Descripción del vendedor
PITTORE LEONARDESCO (XVI/XVII)
Seguidor de ANDREA SOLARI
(Milán, 1470 aprox. – 1524)
Ecce Homo
Óleo y temple sobre tabla, cm. 44 x 33
Dimensión de la moldura cm. 62 x 51 x 5 aprox.
NOTA: Publicación catálogo de obras de la colección Intermidiart. Obra no firmada. Certificado de Garantía y Licitud de Procedencia. Obra con moldura en madera lacada negra (defectos):
Realizado sobre tabla, este Ecce Homo sobre fondo oscuro se ubica –con necesaria prudencia– entre el siglo XVI y XVII y parece atribuible al ámbito de la cultura pictórica del norte de Italia. En cuanto a la atribución, se puede hipotetizar –con las debidas cautelas– un gusto lombardo en la construcción compositiva y en los rasgos de evidente matriz leonardesca.
El estilo y los caracteres formales de la obra resultan de hecho atribuibles al ámbito de los llamados leonardescos, es decir, aquellos pintores lombardos activos desde principios del Cinquecento que, en mayor o menor medida, se inspiraron en el lenguaje de Leonardo da Vinci, asimilando, en particular, la representación suave de los volúmenes, la intensidad psicológica de las expresiones y el uso calibrado de la luz.
La pintura representa el tema cristiano del Ecce Homo, es decir, Cristo atado y coronado de espinas, sujeto central en la pintura devoțional entre XV y XVII siglo, orientado a favorecer la meditación y la imitación emocional del fiel en el sufrimiento del Redentor. Cristo está representado de medio cuerpo, con la corona de espinas sobre la cabeza, las manos atadas con una cuerda y la vara colocada como cetro, elementos iconográficos que aluden a la burla sufrida antes de la crucifixión. El fondo oscuro, carente de elementos narrativos accesorios, concentra la atención en la expresión doliente y absorta del rostro, acentuando su dimensión introspectiva.
Dicha orientación remite directamente al tipo de composición elaborado por Andrea Solario, caracterizada por el encuadre cercano, el aislamiento de la figura y la intensificación emocional obtenida a través del contrastes tenebrismo. Modelos afines se conservan en importantes colecciones museísticas, entre ellas el Philadelphia Museum of Art, como testimonio de la amplia difusión del modelo solariano.
Andrea Solario (Milán, ca. 1470 – 1524), entre los intérpretes más refinados del Renacimiento lombardo, aunque incluido entre los leonardescos por la profunda influencia recibida de Leonardo, desarrolló un lenguaje autónomo capaz de fundir naturalismo nórdico, sensibilidad lumínica y sugerencias venecianas. Proveniente de la familia de los Solari de Carona, fue hermano del escultor y arquitecto Cristoforo Solari, conocido como el Gobbo. Durante su estancia veneciana estudió las obras de Giovanni Bellini y Antonello da Messina, asimilando la intensidad cromática y la atención analítica al detalle; posteriormente, el contacto con Leonardo consolidó su sensibilidad plástica y su profundidad psicológica. En 1507 fue llamado a Francia por el cardenal Georges d'Amboise, contribuyendo a la difusión del gusto renacentista italiano más allá de los Alpes.
La obra en examen manifiesta una clara dependencia estilística e iconográfica de la pintura del primer Renacimiento del norte de Italia. La calidad del modelado, la atención a la representación epidérmica y el uso de una luz suave y envolvente sugieren la asimilación de los modelos solarianos, reelaborados sin embargo en una fase más tardía.
Por tales motivos, parece plausible situar la pintura entre finales del Cinquecento y comienzos del Seiscientos, en un contexto cultural que aún recibe y renueva los módulos leonardescos a través de una sensibilidad actualizada.
A pesar de la presencia de disseminadas grietas, signos de desgaste e intervenciones de restauración que afectan a la legibilidad global, la composición y la gama cromática resultan coherentes con la producción devoțional de la región lombardo-veneta entre XVI y XVII siglo.
En el estado actual de las análisis técnico-estilísticos, no es posible formular una atribución cierta ni definir con precisión la cronología de la obra. Será necesario proceder con investigaciones diagnósticas dirigidas –eventualmente integradas por análisis estratigráficos y reflectográficos– y con una intervención conservativa adecuada. Con las debidas cautelas, el cuadro puede atribuirse a la mano de un pintor de buena calidad ejecutiva y sólida formación, activo probablemente entre finales del XVI y los primeros decenios del XVII, capaz de reinterpretar con sensibilidad personal los modelos elaborados por Andrea Solario.
Con respecto a su estado conservativo, la tabla se encuentra en estado conservativo discreto. La superficie pictórica presenta pátina. Se observan –a la luz de Wood– antiguos restauros dispersos, veladuras y abrasión de la superficie pictórica. A la luz solar es visible la oxidación del fondo oscuro y de los pequeños desprendimientos de color. En la parte posterior, la tabla aparece montada sobre dos tablas –como se aprecia claramente en la foto– para evitar que la madera trabaje y se agriete con el tiempo. El informe de estado que proporcionamos debe entenderse como preciso y escrupuloso pero en cualquier caso absolutamente parcial y no totalmente exhaustivo ya que no se realizó en laboratorios especializados y con apoyos técnicos específicos. A la luz solar es visible un fino craquelé asociado a la época. La pintura –de buena mano pictórica– es muy interesante para un estudio atributivo detallado, tras un cuidadoso restauración. Las medidas de la tabla son cm. 44 x 33. La obra está adornada por una hermosa moldura (¿XIX?) en madera y lacada en negro (las medidas de la moldura son cm. 62 x 51 x 5 aprox., presentando defectos). “La moldura mostrada en las fotos arriba copiadas ha sido añadida a la obra de arte por el vendedor o por un tercero. La moldura se facilita sin costo adicional para que esté lista para exponer en cuanto llegue. La moldura se incluye a título de cortesía y no se considera parte integrante de la obra de arte. Por lo tanto, cualquier daño potencial a la moldura que no afecte a la obra de arte no será aceptado como motivo válido para abrir una reclamación o solicitar la cancelación del pedido.”
Procedencia: Colección privada
Publicación:
Inédito;
Los Mitos y el Territorio en la Sicilia de las mil culturas. INEDITA CUADERNA catálogo general de las pinturas de la colección del ciclo “Los Mitos y el territorio”, Editora Lab_04, Marsala, 2026.
Embalaje con caja de madera. En caso de venta fuera del territorio italiano, el comprador deberá esperar los plazos de tramitación de las prácticas de exportación.
Se informa que los envíos podrían sufrir retrasos. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente y agradecemos su comprensión.
El vendedor y su historia
PITTORE LEONARDESCO (XVI/XVII)
Seguidor de ANDREA SOLARI
(Milán, 1470 aprox. – 1524)
Ecce Homo
Óleo y temple sobre tabla, cm. 44 x 33
Dimensión de la moldura cm. 62 x 51 x 5 aprox.
NOTA: Publicación catálogo de obras de la colección Intermidiart. Obra no firmada. Certificado de Garantía y Licitud de Procedencia. Obra con moldura en madera lacada negra (defectos):
Realizado sobre tabla, este Ecce Homo sobre fondo oscuro se ubica –con necesaria prudencia– entre el siglo XVI y XVII y parece atribuible al ámbito de la cultura pictórica del norte de Italia. En cuanto a la atribución, se puede hipotetizar –con las debidas cautelas– un gusto lombardo en la construcción compositiva y en los rasgos de evidente matriz leonardesca.
El estilo y los caracteres formales de la obra resultan de hecho atribuibles al ámbito de los llamados leonardescos, es decir, aquellos pintores lombardos activos desde principios del Cinquecento que, en mayor o menor medida, se inspiraron en el lenguaje de Leonardo da Vinci, asimilando, en particular, la representación suave de los volúmenes, la intensidad psicológica de las expresiones y el uso calibrado de la luz.
La pintura representa el tema cristiano del Ecce Homo, es decir, Cristo atado y coronado de espinas, sujeto central en la pintura devoțional entre XV y XVII siglo, orientado a favorecer la meditación y la imitación emocional del fiel en el sufrimiento del Redentor. Cristo está representado de medio cuerpo, con la corona de espinas sobre la cabeza, las manos atadas con una cuerda y la vara colocada como cetro, elementos iconográficos que aluden a la burla sufrida antes de la crucifixión. El fondo oscuro, carente de elementos narrativos accesorios, concentra la atención en la expresión doliente y absorta del rostro, acentuando su dimensión introspectiva.
Dicha orientación remite directamente al tipo de composición elaborado por Andrea Solario, caracterizada por el encuadre cercano, el aislamiento de la figura y la intensificación emocional obtenida a través del contrastes tenebrismo. Modelos afines se conservan en importantes colecciones museísticas, entre ellas el Philadelphia Museum of Art, como testimonio de la amplia difusión del modelo solariano.
Andrea Solario (Milán, ca. 1470 – 1524), entre los intérpretes más refinados del Renacimiento lombardo, aunque incluido entre los leonardescos por la profunda influencia recibida de Leonardo, desarrolló un lenguaje autónomo capaz de fundir naturalismo nórdico, sensibilidad lumínica y sugerencias venecianas. Proveniente de la familia de los Solari de Carona, fue hermano del escultor y arquitecto Cristoforo Solari, conocido como el Gobbo. Durante su estancia veneciana estudió las obras de Giovanni Bellini y Antonello da Messina, asimilando la intensidad cromática y la atención analítica al detalle; posteriormente, el contacto con Leonardo consolidó su sensibilidad plástica y su profundidad psicológica. En 1507 fue llamado a Francia por el cardenal Georges d'Amboise, contribuyendo a la difusión del gusto renacentista italiano más allá de los Alpes.
La obra en examen manifiesta una clara dependencia estilística e iconográfica de la pintura del primer Renacimiento del norte de Italia. La calidad del modelado, la atención a la representación epidérmica y el uso de una luz suave y envolvente sugieren la asimilación de los modelos solarianos, reelaborados sin embargo en una fase más tardía.
Por tales motivos, parece plausible situar la pintura entre finales del Cinquecento y comienzos del Seiscientos, en un contexto cultural que aún recibe y renueva los módulos leonardescos a través de una sensibilidad actualizada.
A pesar de la presencia de disseminadas grietas, signos de desgaste e intervenciones de restauración que afectan a la legibilidad global, la composición y la gama cromática resultan coherentes con la producción devoțional de la región lombardo-veneta entre XVI y XVII siglo.
En el estado actual de las análisis técnico-estilísticos, no es posible formular una atribución cierta ni definir con precisión la cronología de la obra. Será necesario proceder con investigaciones diagnósticas dirigidas –eventualmente integradas por análisis estratigráficos y reflectográficos– y con una intervención conservativa adecuada. Con las debidas cautelas, el cuadro puede atribuirse a la mano de un pintor de buena calidad ejecutiva y sólida formación, activo probablemente entre finales del XVI y los primeros decenios del XVII, capaz de reinterpretar con sensibilidad personal los modelos elaborados por Andrea Solario.
Con respecto a su estado conservativo, la tabla se encuentra en estado conservativo discreto. La superficie pictórica presenta pátina. Se observan –a la luz de Wood– antiguos restauros dispersos, veladuras y abrasión de la superficie pictórica. A la luz solar es visible la oxidación del fondo oscuro y de los pequeños desprendimientos de color. En la parte posterior, la tabla aparece montada sobre dos tablas –como se aprecia claramente en la foto– para evitar que la madera trabaje y se agriete con el tiempo. El informe de estado que proporcionamos debe entenderse como preciso y escrupuloso pero en cualquier caso absolutamente parcial y no totalmente exhaustivo ya que no se realizó en laboratorios especializados y con apoyos técnicos específicos. A la luz solar es visible un fino craquelé asociado a la época. La pintura –de buena mano pictórica– es muy interesante para un estudio atributivo detallado, tras un cuidadoso restauración. Las medidas de la tabla son cm. 44 x 33. La obra está adornada por una hermosa moldura (¿XIX?) en madera y lacada en negro (las medidas de la moldura son cm. 62 x 51 x 5 aprox., presentando defectos). “La moldura mostrada en las fotos arriba copiadas ha sido añadida a la obra de arte por el vendedor o por un tercero. La moldura se facilita sin costo adicional para que esté lista para exponer en cuanto llegue. La moldura se incluye a título de cortesía y no se considera parte integrante de la obra de arte. Por lo tanto, cualquier daño potencial a la moldura que no afecte a la obra de arte no será aceptado como motivo válido para abrir una reclamación o solicitar la cancelación del pedido.”
Procedencia: Colección privada
Publicación:
Inédito;
Los Mitos y el Territorio en la Sicilia de las mil culturas. INEDITA CUADERNA catálogo general de las pinturas de la colección del ciclo “Los Mitos y el territorio”, Editora Lab_04, Marsala, 2026.
Embalaje con caja de madera. En caso de venta fuera del territorio italiano, el comprador deberá esperar los plazos de tramitación de las prácticas de exportación.
Se informa que los envíos podrían sufrir retrasos. Pedimos disculpas por cualquier inconveniente y agradecemos su comprensión.
