Olynthe Madrigali (1887 - 1950) - Saint-Tropez






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Saint-Tropez, postimpresionismo, pintura al óleo de Francia de Olynthe Madrigali (1887–1950), paisaje, 22 × 39 cm.
Descripción del vendedor
Olynthe MADRIGALI (1887 - 1950)
Saint-Tropez
Aceite sobre panel
Dimensiones de la pintura: 17 x 34 cm
Firmada en la esquina inferior izquierda.
Cuadro en perfecto estado.
Bon marco dorado nuevo. Regalo.
Obra original acompañada de factura y certificado de autenticidad.
Envío rápido, cuidadoso y asegurado.
Compra con plena confianza!
Olynthe Madrigali, nacido en 1887, llevaba en sí la luz de la Mediterránea como otros llevan un legado. Formado junto a Paul Saïn pero guiado sobre todo por su propio ojo, forjó una pintura donde el mar, los puertos y los pueblos bañados de sol se vuelven casi confidencias.
Después de las pruebas de la Gran Guerra, es en Argelia donde encuentra un segundo aliento, observando Argel desde los muelles donde trabaja, capturando en sus lienzos los azules cambiantes, las fachadas blancas y las sombras que se deslizan por la ciudad.
Viajero curioso, empuja hasta Siria, luego vuelve siempre a Córcega, su tierra natal, que pinta con una ternura grave.
Madrigali se apaga en 1950, dejando tras de sí una obra discreta pero vibrante, como un cuaderno de ruta donde cada paisaje cuenta un fragmento de su vida.
El vendedor y su historia
Olynthe MADRIGALI (1887 - 1950)
Saint-Tropez
Aceite sobre panel
Dimensiones de la pintura: 17 x 34 cm
Firmada en la esquina inferior izquierda.
Cuadro en perfecto estado.
Bon marco dorado nuevo. Regalo.
Obra original acompañada de factura y certificado de autenticidad.
Envío rápido, cuidadoso y asegurado.
Compra con plena confianza!
Olynthe Madrigali, nacido en 1887, llevaba en sí la luz de la Mediterránea como otros llevan un legado. Formado junto a Paul Saïn pero guiado sobre todo por su propio ojo, forjó una pintura donde el mar, los puertos y los pueblos bañados de sol se vuelven casi confidencias.
Después de las pruebas de la Gran Guerra, es en Argelia donde encuentra un segundo aliento, observando Argel desde los muelles donde trabaja, capturando en sus lienzos los azules cambiantes, las fachadas blancas y las sombras que se deslizan por la ciudad.
Viajero curioso, empuja hasta Siria, luego vuelve siempre a Córcega, su tierra natal, que pinta con una ternura grave.
Madrigali se apaga en 1950, dejando tras de sí una obra discreta pero vibrante, como un cuaderno de ruta donde cada paisaje cuenta un fragmento de su vida.
