Tristan Mottier - Veilleur de nuit






Tiene más de diez años de experiencia en el arte, especializándose en fotografía de posguerra y arte contemporáneo.
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Descripción del vendedor
Descripción de la obra:
El Vigilante de la noche representa un faro solitario, erigido frente a un mar frío e indomable.
El cielo es pesado, cargado de nubes oscuras, casi en movimiento, mientras la tierra, helada por la escarcha, traza un camino estrecho que conduce a la torre. Las hierbas heladas se doblan bajo el viento, pero no se rompen.
A los pies del faro, una pequeña casa ilumina débilmente la noche, recordando la presencia humana, humilde y discreta. La luz del faro, cálida y estable, contrasta con la violencia del paisaje: no lucha, vela.
Todo en esta imagen habla de resistencia silenciosa, de constancia, de soledad asumida.
No es un refugio contra el mundo, sino un punto fijo cuando todo vacila.
⸻
Detalles técnicos
• Tiraje 60 × 40 cm
• Edición limitada a 30 ejemplares
• Ejemplar presentado: 2 / 30
• Número de la obra: T137981
• Fotografía numerada y firmada de la mano del artista
Envío:
• Enviada en un tubo rígido
• Embalaje cuidado
• Envío rápido y seguro
Palabras del artista:
Desde hace tiempo, tengo este sueño simple y radical:
vivir en un faro.
Estar solo frente al mar, lejos del ruido, lejos de la carrera permanente.
Pensar en este mundo que se agita, que consume, que compara, que se agota…
y quedarse ahí, inmóvil.
Me imagino en la base de este faro, con mi equipo de pesca, una pequeña barca,
salir cada día al mar, volver, vivir de poco, pero vivir justamente.
Sobrevivir en el sentido noble de la palabra.
El Vigilante de la noche es esta postura interior:
no huir del mundo por enfado,
pero alejarse de él por lucidez.
Quedarse de pie.
Vigilar.
Y dejar pasar la tormenta.
Descripción de la obra:
El Vigilante de la noche representa un faro solitario, erigido frente a un mar frío e indomable.
El cielo es pesado, cargado de nubes oscuras, casi en movimiento, mientras la tierra, helada por la escarcha, traza un camino estrecho que conduce a la torre. Las hierbas heladas se doblan bajo el viento, pero no se rompen.
A los pies del faro, una pequeña casa ilumina débilmente la noche, recordando la presencia humana, humilde y discreta. La luz del faro, cálida y estable, contrasta con la violencia del paisaje: no lucha, vela.
Todo en esta imagen habla de resistencia silenciosa, de constancia, de soledad asumida.
No es un refugio contra el mundo, sino un punto fijo cuando todo vacila.
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Detalles técnicos
• Tiraje 60 × 40 cm
• Edición limitada a 30 ejemplares
• Ejemplar presentado: 2 / 30
• Número de la obra: T137981
• Fotografía numerada y firmada de la mano del artista
Envío:
• Enviada en un tubo rígido
• Embalaje cuidado
• Envío rápido y seguro
Palabras del artista:
Desde hace tiempo, tengo este sueño simple y radical:
vivir en un faro.
Estar solo frente al mar, lejos del ruido, lejos de la carrera permanente.
Pensar en este mundo que se agita, que consume, que compara, que se agota…
y quedarse ahí, inmóvil.
Me imagino en la base de este faro, con mi equipo de pesca, una pequeña barca,
salir cada día al mar, volver, vivir de poco, pero vivir justamente.
Sobrevivir en el sentido noble de la palabra.
El Vigilante de la noche es esta postura interior:
no huir del mundo por enfado,
pero alejarse de él por lucidez.
Quedarse de pie.
Vigilar.
Y dejar pasar la tormenta.
