Josep Giménez (1944) - Luz sobre el templo





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Luz sobre el templo es una pintura original al óleo de Josep Giménez (1944), de los años 60, firmada a mano, creada en España, vendida con marco y con tamaño de la obra de 40 × 31 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa el momento íntimo de una figura que se dirige hacia un templo, simbolizando recogimiento, espiritualidad y el paso del tiempo bajo una atmósfera serena. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 55x46x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 40x31 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena arquitectónica solemne y evocadora en la que una iglesia de estilo histórico se alza majestuosa bajo un cielo claro y sereno. La composición está organizada con una perspectiva frontal que dirige la mirada hacia la entrada principal del templo, creando un eje visual que atraviesa el camino central y culmina en el arco apuntado de la puerta. La estructura domina la escena con su fachada clara y sus detalles verticales, transmitiendo una sensación de equilibrio, espiritualidad y recogimiento. La atmósfera general es tranquila, como si el tiempo transcurriera lentamente en ese espacio de contemplación.
El edificio destaca por sus elementos arquitectónicos marcados: ventanales altos y estrechos rematados en arcos apuntados, contrafuertes que refuerzan la verticalidad y una torre campanario que se eleva a la derecha con un reloj visible en su parte superior. Este reloj añade un matiz simbólico, recordando el paso del tiempo frente a la permanencia de la piedra. La torre, sólida y bien definida, rompe la horizontalidad del cuerpo principal del templo y aporta dinamismo a la silueta. Los detalles ornamentales en la entrada principal, con un arco decorado y molduras sutiles, refuerzan el carácter histórico y solemne del conjunto.
El camino que conduce hacia la iglesia está flanqueado por árboles de tamaño mediano, cuyas copas verdes suavizan la rigidez arquitectónica. Estas alineaciones arbóreas crean un efecto de profundidad y enmarcan la figura central del cuadro. Las sombras proyectadas en el suelo sugieren una luz suave, posiblemente de mañana o tarde, que aporta volumen y dimensión a la escena. La vegetación no solo equilibra visualmente la composición, sino que también introduce una sensación de frescura y vida frente a la firmeza de los muros.
En el centro del camino, una figura femenina avanza hacia la puerta del templo. Su presencia introduce una narrativa silenciosa que humaniza la escena. Vestida con tonos oscuros, contrasta con la claridad de la fachada y se convierte en punto focal secundario. Su postura, orientada hacia la entrada, sugiere recogimiento, reflexión o devoción. La escala de la figura en comparación con la monumentalidad del edificio refuerza la idea de grandeza espiritual y arquitectónica.
El cielo claro y ligeramente matizado completa la composición aportando ligereza y amplitud. Las nubes suaves no restan protagonismo al edificio, sino que lo envuelven en una atmósfera serena. La combinación de líneas verticales, arcos y vegetación crea una armonía visual que transmite equilibrio y paz. Cada elemento parece cuidadosamente dispuesto para conducir la mirada y evocar una sensación de respeto y contemplación ante el espacio sagrado.
En conjunto. la obra representa el encuentro entre la arquitectura espiritual y la experiencia humana, simbolizando recogimiento, paso del tiempo y la búsqueda interior en un entorno de calma y solemnidad.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa el momento íntimo de una figura que se dirige hacia un templo, simbolizando recogimiento, espiritualidad y el paso del tiempo bajo una atmósfera serena. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 55x46x5 cm.
· Dimensiones de la obra: 40x31 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena arquitectónica solemne y evocadora en la que una iglesia de estilo histórico se alza majestuosa bajo un cielo claro y sereno. La composición está organizada con una perspectiva frontal que dirige la mirada hacia la entrada principal del templo, creando un eje visual que atraviesa el camino central y culmina en el arco apuntado de la puerta. La estructura domina la escena con su fachada clara y sus detalles verticales, transmitiendo una sensación de equilibrio, espiritualidad y recogimiento. La atmósfera general es tranquila, como si el tiempo transcurriera lentamente en ese espacio de contemplación.
El edificio destaca por sus elementos arquitectónicos marcados: ventanales altos y estrechos rematados en arcos apuntados, contrafuertes que refuerzan la verticalidad y una torre campanario que se eleva a la derecha con un reloj visible en su parte superior. Este reloj añade un matiz simbólico, recordando el paso del tiempo frente a la permanencia de la piedra. La torre, sólida y bien definida, rompe la horizontalidad del cuerpo principal del templo y aporta dinamismo a la silueta. Los detalles ornamentales en la entrada principal, con un arco decorado y molduras sutiles, refuerzan el carácter histórico y solemne del conjunto.
El camino que conduce hacia la iglesia está flanqueado por árboles de tamaño mediano, cuyas copas verdes suavizan la rigidez arquitectónica. Estas alineaciones arbóreas crean un efecto de profundidad y enmarcan la figura central del cuadro. Las sombras proyectadas en el suelo sugieren una luz suave, posiblemente de mañana o tarde, que aporta volumen y dimensión a la escena. La vegetación no solo equilibra visualmente la composición, sino que también introduce una sensación de frescura y vida frente a la firmeza de los muros.
En el centro del camino, una figura femenina avanza hacia la puerta del templo. Su presencia introduce una narrativa silenciosa que humaniza la escena. Vestida con tonos oscuros, contrasta con la claridad de la fachada y se convierte en punto focal secundario. Su postura, orientada hacia la entrada, sugiere recogimiento, reflexión o devoción. La escala de la figura en comparación con la monumentalidad del edificio refuerza la idea de grandeza espiritual y arquitectónica.
El cielo claro y ligeramente matizado completa la composición aportando ligereza y amplitud. Las nubes suaves no restan protagonismo al edificio, sino que lo envuelven en una atmósfera serena. La combinación de líneas verticales, arcos y vegetación crea una armonía visual que transmite equilibrio y paz. Cada elemento parece cuidadosamente dispuesto para conducir la mirada y evocar una sensación de respeto y contemplación ante el espacio sagrado.
En conjunto. la obra representa el encuentro entre la arquitectura espiritual y la experiencia humana, simbolizando recogimiento, paso del tiempo y la búsqueda interior en un entorno de calma y solemnidad.

