Miquel Torner de Semir (1938) - Geometría del fruto






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Geometría del fruto, pintura al óleo de España realizada tras 2020 por Miquel Torner de Semir (1938), edición original, firmada a mano, en buen estado, 46 × 55 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Torner de Semir, que representa una naturaleza muerta vibrante donde objetos cotidianos cobran fuerza expresiva a través del contraste de colores y formas. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 46x55x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Miquel Torner de Semir.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta de fuerte carácter expresivo, donde los objetos cotidianos adquieren una presencia casi simbólica gracias a la intensidad cromática y al contraste entre formas y fondos. En el centro de la composición se sitúa una jarra de silueta estilizada, con un pico pronunciado y un asa firme que define su perfil con claridad. Su superficie, modelada en tonos grises y azulados, muestra variaciones de luz y sombra que le otorgan volumen y peso visual. La jarra no aparece aislada, sino integrada en un conjunto dinámico de colores vibrantes que transforman lo ordinario en algo profundamente sugestivo.
A la izquierda, un grupo de frutas redondeadas aporta frescura y contraste cromático. Los verdes brillantes y los amarillos intensos dialogan con un fondo rojo dominante que envuelve la escena con energía y calidez. Una rama oscura con una hoja verde irrumpe desde la parte superior izquierda, atravesando el espacio pictórico y conectando el fondo con los elementos del primer plano. Este gesto compositivo crea una sensación de movimiento y equilibrio, evitando la rigidez y aportando ritmo visual.
El fondo rojo, amplio y envolvente, no actúa simplemente como soporte, sino como protagonista emocional de la obra. Su intensidad parece empujar hacia adelante los objetos, resaltando sus contornos y acentuando las líneas oscuras que delimitan las formas. A la derecha, una superficie cuadriculada en tonos blancos y azules introduce una estructura geométrica que contrasta con la organicidad de las frutas y la fluidez de la jarra. Esta cuadrícula aporta estabilidad y orden, equilibrando la vibración del color rojo y generando una tensión visual interesante entre lo orgánico y lo estructurado.
La composición se apoya en un juego de diagonales y contrastes. La jarra, ligeramente inclinada, establece un eje central que divide el espacio entre la calidez del rojo y la profundidad oscura del fondo lateral. Las frutas, agrupadas en la parte inferior izquierda, refuerzan la base visual, mientras la superficie cuadriculada crea una sensación de plano inclinado que añade dinamismo. El uso de contornos marcados intensifica la presencia de cada elemento, otorgándoles una cualidad casi escultórica.
Más allá de la representación de objetos, la obra transmite una fuerza emocional que va más allá de lo descriptivo. La intensidad del color, la simplificación de formas y la interacción entre luces y sombras generan una atmósfera vibrante y moderna. Lo cotidiano se convierte en protagonista de una escena cargada de personalidad, donde cada objeto parece dialogar con el otro en un equilibrio cuidadosamente construido.
En conjunto. la obra representa la transformación de elementos cotidianos en una composición vibrante y expresiva, donde el color y la forma se combinan para crear una escena llena de energía y carácter.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Torner de Semir, que representa una naturaleza muerta vibrante donde objetos cotidianos cobran fuerza expresiva a través del contraste de colores y formas. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 46x55x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Miquel Torner de Semir.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta de fuerte carácter expresivo, donde los objetos cotidianos adquieren una presencia casi simbólica gracias a la intensidad cromática y al contraste entre formas y fondos. En el centro de la composición se sitúa una jarra de silueta estilizada, con un pico pronunciado y un asa firme que define su perfil con claridad. Su superficie, modelada en tonos grises y azulados, muestra variaciones de luz y sombra que le otorgan volumen y peso visual. La jarra no aparece aislada, sino integrada en un conjunto dinámico de colores vibrantes que transforman lo ordinario en algo profundamente sugestivo.
A la izquierda, un grupo de frutas redondeadas aporta frescura y contraste cromático. Los verdes brillantes y los amarillos intensos dialogan con un fondo rojo dominante que envuelve la escena con energía y calidez. Una rama oscura con una hoja verde irrumpe desde la parte superior izquierda, atravesando el espacio pictórico y conectando el fondo con los elementos del primer plano. Este gesto compositivo crea una sensación de movimiento y equilibrio, evitando la rigidez y aportando ritmo visual.
El fondo rojo, amplio y envolvente, no actúa simplemente como soporte, sino como protagonista emocional de la obra. Su intensidad parece empujar hacia adelante los objetos, resaltando sus contornos y acentuando las líneas oscuras que delimitan las formas. A la derecha, una superficie cuadriculada en tonos blancos y azules introduce una estructura geométrica que contrasta con la organicidad de las frutas y la fluidez de la jarra. Esta cuadrícula aporta estabilidad y orden, equilibrando la vibración del color rojo y generando una tensión visual interesante entre lo orgánico y lo estructurado.
La composición se apoya en un juego de diagonales y contrastes. La jarra, ligeramente inclinada, establece un eje central que divide el espacio entre la calidez del rojo y la profundidad oscura del fondo lateral. Las frutas, agrupadas en la parte inferior izquierda, refuerzan la base visual, mientras la superficie cuadriculada crea una sensación de plano inclinado que añade dinamismo. El uso de contornos marcados intensifica la presencia de cada elemento, otorgándoles una cualidad casi escultórica.
Más allá de la representación de objetos, la obra transmite una fuerza emocional que va más allá de lo descriptivo. La intensidad del color, la simplificación de formas y la interacción entre luces y sombras generan una atmósfera vibrante y moderna. Lo cotidiano se convierte en protagonista de una escena cargada de personalidad, donde cada objeto parece dialogar con el otro en un equilibrio cuidadosamente construido.
En conjunto. la obra representa la transformación de elementos cotidianos en una composición vibrante y expresiva, donde el color y la forma se combinan para crear una escena llena de energía y carácter.
