European school (XIX) - Everyday harmony





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Everyday harmony, pintura al óleo del siglo XIX de la escuela europea, sobre tabla, firmada a mano, 26 x 36,5 cm, con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea del siglo XIX, que representa una escena de abundancia doméstica donde pan, queso y frutas se disponen en armonía evocando sencillez y serenidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 37x47,5x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 26x36,5 cm.
· Óleo sobre tabla del siglo XIX.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta cuidadosamente compuesta en la que diversos alimentos y objetos cotidianos se disponen sobre una mesa cubierta por un paño rojizo que aporta calidez y profundidad al conjunto. La escena está organizada de manera horizontal, permitiendo que cada elemento respire dentro del espacio y dialogue con los demás. En primer plano, un cuchillo de mango oscuro se extiende paralelamente al borde inferior, marcando una línea que guía la mirada hacia el centro de la composición. Sobre la mesa se disponen un pan rústico de corteza dorada, un queso abierto que revela su interior cremoso, un melón cortado, un racimo de uvas claras y varias frutas que completan el conjunto, creando una atmósfera doméstica y cercana.
La iluminación parece provenir de una fuente lateral que modela los volúmenes y resalta las texturas. La superficie del pan muestra una corteza irregular y crujiente; el queso, con su interior suave y compacto, contrasta con la firmeza del cuchillo que reposa delante. Las uvas reflejan delicadamente la luz, otorgándoles un aspecto fresco y translúcido. Las frutas situadas a la derecha —entre ellas naranjas y piezas de tonalidad verde— aportan variedad cromática y equilibran visualmente el peso del pan y el queso situados a la izquierda. Todo está dispuesto con un sentido de equilibrio clásico, donde cada objeto ocupa un lugar estratégico dentro del espacio.
El fondo se compone de un tono verde azulado que envuelve la escena con serenidad y profundidad. Detrás de los alimentos, una botella oscura y un recipiente de vidrio añaden verticalidad y refinamiento, sugiriendo un contexto más amplio que va más allá de la mesa representada. La transparencia del vidrio contrasta con la opacidad de los alimentos, generando un juego visual entre densidad y ligereza. Asimismo, en la parte superior izquierda se aprecia un marco o cuadro secundario que introduce una dimensión adicional, casi como un diálogo entre la pintura dentro de la pintura y la escena principal.
La composición transmite una sensación de quietud y contemplación. No hay presencia humana, pero los objetos parecen hablar de una actividad reciente o inminente: el pan recién cortado, el cuchillo dispuesto, la fruta lista para ser compartida. La escena evoca abundancia y sencillez al mismo tiempo, una celebración silenciosa de los productos cotidianos. La armonía cromática entre los tonos cálidos del paño y los alimentos y los tonos fríos del fondo crea un contraste equilibrado que aporta profundidad visual y riqueza sensorial.
El marco ornamental que rodea la obra, con relieves decorativos de inspiración clásica, realza el carácter tradicional de la composición y la sitúa dentro de la larga tradición de la naturaleza muerta europea. La escena no busca dramatismo extremo, sino una contemplación pausada de lo cotidiano, donde la textura, el color y la disposición de los elementos se convierten en protagonistas. La pintura transmite un aire atemporal, evocando tanto la tradición clásica como una sensibilidad moderna en la organización espacial.
En conjunto. La obra representa una naturaleza muerta que celebra la abundancia sencilla y la belleza de los alimentos cotidianos a través de una composición equilibrada y armónica.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a la escuela europea del siglo XIX, que representa una escena de abundancia doméstica donde pan, queso y frutas se disponen en armonía evocando sencillez y serenidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 37x47,5x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 26x36,5 cm.
· Óleo sobre tabla del siglo XIX.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una naturaleza muerta cuidadosamente compuesta en la que diversos alimentos y objetos cotidianos se disponen sobre una mesa cubierta por un paño rojizo que aporta calidez y profundidad al conjunto. La escena está organizada de manera horizontal, permitiendo que cada elemento respire dentro del espacio y dialogue con los demás. En primer plano, un cuchillo de mango oscuro se extiende paralelamente al borde inferior, marcando una línea que guía la mirada hacia el centro de la composición. Sobre la mesa se disponen un pan rústico de corteza dorada, un queso abierto que revela su interior cremoso, un melón cortado, un racimo de uvas claras y varias frutas que completan el conjunto, creando una atmósfera doméstica y cercana.
La iluminación parece provenir de una fuente lateral que modela los volúmenes y resalta las texturas. La superficie del pan muestra una corteza irregular y crujiente; el queso, con su interior suave y compacto, contrasta con la firmeza del cuchillo que reposa delante. Las uvas reflejan delicadamente la luz, otorgándoles un aspecto fresco y translúcido. Las frutas situadas a la derecha —entre ellas naranjas y piezas de tonalidad verde— aportan variedad cromática y equilibran visualmente el peso del pan y el queso situados a la izquierda. Todo está dispuesto con un sentido de equilibrio clásico, donde cada objeto ocupa un lugar estratégico dentro del espacio.
El fondo se compone de un tono verde azulado que envuelve la escena con serenidad y profundidad. Detrás de los alimentos, una botella oscura y un recipiente de vidrio añaden verticalidad y refinamiento, sugiriendo un contexto más amplio que va más allá de la mesa representada. La transparencia del vidrio contrasta con la opacidad de los alimentos, generando un juego visual entre densidad y ligereza. Asimismo, en la parte superior izquierda se aprecia un marco o cuadro secundario que introduce una dimensión adicional, casi como un diálogo entre la pintura dentro de la pintura y la escena principal.
La composición transmite una sensación de quietud y contemplación. No hay presencia humana, pero los objetos parecen hablar de una actividad reciente o inminente: el pan recién cortado, el cuchillo dispuesto, la fruta lista para ser compartida. La escena evoca abundancia y sencillez al mismo tiempo, una celebración silenciosa de los productos cotidianos. La armonía cromática entre los tonos cálidos del paño y los alimentos y los tonos fríos del fondo crea un contraste equilibrado que aporta profundidad visual y riqueza sensorial.
El marco ornamental que rodea la obra, con relieves decorativos de inspiración clásica, realza el carácter tradicional de la composición y la sitúa dentro de la larga tradición de la naturaleza muerta europea. La escena no busca dramatismo extremo, sino una contemplación pausada de lo cotidiano, donde la textura, el color y la disposición de los elementos se convierten en protagonistas. La pintura transmite un aire atemporal, evocando tanto la tradición clásica como una sensibilidad moderna en la organización espacial.
En conjunto. La obra representa una naturaleza muerta que celebra la abundancia sencilla y la belleza de los alimentos cotidianos a través de una composición equilibrada y armónica.

