Soporte (2) - Madera - Ménsulas de Santos





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Dos ménsulas de santos de madera, estilo barroco antiguo, datadas entre 1850 y 1900, para sostener imágenes religiosas; medidas 23 cm de alto, 16 cm de ancho y 12 cm de profundo; en buen estado, usadas con pequeños signos de los años e imperfecciones.
Descripción del vendedor
Son dos soportes que conservan toda la presencia y el dramatismo propios del barroco reinterpretado en el siglo XIX, cuando la imaginería religiosa seguía inspirándose en las formas exuberantes del pasado. Están tallados en madera con ese gusto por el volumen y la curva que busca atraer la mirada hacia arriba, como si la pieza destinada a sostener —un santo, una virgen o un pequeño relicario— necesitara un pedestal que reforzara su carácter sagrado.
El más oscuro, estilizado y puntiagudo, tiene una elegancia severa: la talla se afina hacia abajo, casi como una llama o un estípite barroco reducido a su esencia. La superficie pulida y la forma alargada le dan un aire más ascético, como si perteneciera a un retablo o a una capilla doméstica donde predominaban los tonos profundos.
El otro, más claro y de formas más redondeadas, transmite una sensación distinta: es más corpóreo, más ornamental, con un volumen que recuerda a las ménsulas barrocas de los templos castellanos. La talla es más generosa, más expansiva, y sugiere un gusto por la decoración que en el siglo XIX convivía con la devoción popular.
Ambos comparten la función y el espíritu: elevar, dignificar, crear un pequeño escenario para la imagen religiosa. Son objetos que, aun siendo secundarios respecto a la figura que sostenían, hablan de un tiempo en que cada elemento del culto doméstico se cuidaba con detalle y se concebía como parte de un conjunto estético y espiritual.
Envío certificado y buen embalaje
El vendedor y su historia
Son dos soportes que conservan toda la presencia y el dramatismo propios del barroco reinterpretado en el siglo XIX, cuando la imaginería religiosa seguía inspirándose en las formas exuberantes del pasado. Están tallados en madera con ese gusto por el volumen y la curva que busca atraer la mirada hacia arriba, como si la pieza destinada a sostener —un santo, una virgen o un pequeño relicario— necesitara un pedestal que reforzara su carácter sagrado.
El más oscuro, estilizado y puntiagudo, tiene una elegancia severa: la talla se afina hacia abajo, casi como una llama o un estípite barroco reducido a su esencia. La superficie pulida y la forma alargada le dan un aire más ascético, como si perteneciera a un retablo o a una capilla doméstica donde predominaban los tonos profundos.
El otro, más claro y de formas más redondeadas, transmite una sensación distinta: es más corpóreo, más ornamental, con un volumen que recuerda a las ménsulas barrocas de los templos castellanos. La talla es más generosa, más expansiva, y sugiere un gusto por la decoración que en el siglo XIX convivía con la devoción popular.
Ambos comparten la función y el espíritu: elevar, dignificar, crear un pequeño escenario para la imagen religiosa. Son objetos que, aun siendo secundarios respecto a la figura que sostenían, hablan de un tiempo en que cada elemento del culto doméstico se cuidaba con detalle y se concebía como parte de un conjunto estético y espiritual.
Envío certificado y buen embalaje

