Jordi Serrat Balash (1935) - Paseo





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Paseo, óleo sobre tabla de Jordi Serrat Balash (1935), periodo 1980–1990, España, Original, firmado a mano, enmarcado, 36,5 × 47,5 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Serrat, que representa una tranquila plaza de un pueblo tradicional donde los arcos de piedra y los soportales enmarcan una escena cotidiana llena de calma y vida local. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 36,5x47,5x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 24x33 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Serrat.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena urbana llena de carácter que parece transportarnos a un rincón tranquilo de un pueblo antiguo. La composición se desarrolla bajo una estructura porticada formada por grandes arcos de piedra que se extienden a lo largo del primer plano, creando una sensación de profundidad y perspectiva muy marcada. Estos arcos sostienen un techo de madera que proyecta sombras suaves sobre el suelo, aportando una atmósfera íntima y recogida. A través de las aberturas entre los pilares se vislumbran las fachadas de varias casas situadas en la plaza, lo que sugiere un entorno cotidiano donde la arquitectura tradicional domina el paisaje.
Las columnas de piedra constituyen uno de los elementos más importantes de la escena. Su presencia sólida y su forma robusta aportan estabilidad visual a la composición, mientras que la repetición de los arcos genera un ritmo que guía la mirada del espectador hacia el fondo del espacio. Las variaciones de luz y sombra sobre estas estructuras realzan su volumen y dan la sensación de que el sol ilumina parcialmente la plaza exterior, mientras que el interior del pórtico permanece en una penumbra agradable y fresca.
En la parte izquierda de la escena aparece un carro de madera con grandes ruedas, situado bajo la protección de los soportales. Este elemento aporta un toque narrativo a la composición, evocando la vida tradicional del lugar y recordando las actividades cotidianas que probablemente se desarrollaban en este espacio. Junto al carro se observa la figura de una persona caminando, lo que añade vida y escala a la escena. Aunque su presencia es discreta, su silueta introduce movimiento y sugiere la actividad tranquila de un día cualquiera en el pueblo.
Al fondo del cuadro se distinguen varias casas de tonos claros que rodean la plaza. Sus ventanas, balcones y contraventanas aportan pequeños detalles que enriquecen la escena y reflejan la arquitectura típica de las localidades tradicionales. Algunas ventanas aparecen abiertas o con persianas de colores, lo que da la impresión de que las viviendas están habitadas y llenas de vida. Los arcos de la planta baja de los edificios crean una continuidad visual con los soportales del primer plano, reforzando la sensación de armonía arquitectónica.
En conjunto, la obra transmite la atmósfera tranquila de una plaza antigua donde el paso del tiempo parece transcurrir con calma. La combinación de arquitectura sólida, espacios porticados, elementos de la vida cotidiana y la presencia humana crea una escena llena de autenticidad y encanto, evocando la belleza de los pueblos históricos y la serenidad de sus calles protegidas por arcos de piedra.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Jordi Serrat, que representa una tranquila plaza de un pueblo tradicional donde los arcos de piedra y los soportales enmarcan una escena cotidiana llena de calma y vida local. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 36,5x47,5x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 24x33 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Serrat.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena urbana llena de carácter que parece transportarnos a un rincón tranquilo de un pueblo antiguo. La composición se desarrolla bajo una estructura porticada formada por grandes arcos de piedra que se extienden a lo largo del primer plano, creando una sensación de profundidad y perspectiva muy marcada. Estos arcos sostienen un techo de madera que proyecta sombras suaves sobre el suelo, aportando una atmósfera íntima y recogida. A través de las aberturas entre los pilares se vislumbran las fachadas de varias casas situadas en la plaza, lo que sugiere un entorno cotidiano donde la arquitectura tradicional domina el paisaje.
Las columnas de piedra constituyen uno de los elementos más importantes de la escena. Su presencia sólida y su forma robusta aportan estabilidad visual a la composición, mientras que la repetición de los arcos genera un ritmo que guía la mirada del espectador hacia el fondo del espacio. Las variaciones de luz y sombra sobre estas estructuras realzan su volumen y dan la sensación de que el sol ilumina parcialmente la plaza exterior, mientras que el interior del pórtico permanece en una penumbra agradable y fresca.
En la parte izquierda de la escena aparece un carro de madera con grandes ruedas, situado bajo la protección de los soportales. Este elemento aporta un toque narrativo a la composición, evocando la vida tradicional del lugar y recordando las actividades cotidianas que probablemente se desarrollaban en este espacio. Junto al carro se observa la figura de una persona caminando, lo que añade vida y escala a la escena. Aunque su presencia es discreta, su silueta introduce movimiento y sugiere la actividad tranquila de un día cualquiera en el pueblo.
Al fondo del cuadro se distinguen varias casas de tonos claros que rodean la plaza. Sus ventanas, balcones y contraventanas aportan pequeños detalles que enriquecen la escena y reflejan la arquitectura típica de las localidades tradicionales. Algunas ventanas aparecen abiertas o con persianas de colores, lo que da la impresión de que las viviendas están habitadas y llenas de vida. Los arcos de la planta baja de los edificios crean una continuidad visual con los soportales del primer plano, reforzando la sensación de armonía arquitectónica.
En conjunto, la obra transmite la atmósfera tranquila de una plaza antigua donde el paso del tiempo parece transcurrir con calma. La combinación de arquitectura sólida, espacios porticados, elementos de la vida cotidiana y la presencia humana crea una escena llena de autenticidad y encanto, evocando la belleza de los pueblos históricos y la serenidad de sus calles protegidas por arcos de piedra.

