Xavier Carbonell (1942-2015) - Avenue Sufren






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Litografía Avenue Sufren de Xavier Carbonell (1942-2015), edición 32/125, firmada a mano, en buen estado, de España, vendida por Galería, edición limitada con marco, dimensiones 48x54 cm, litografía, periodo 2000-2010.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta este magnífico grabado perteneciente a Xavier Carbonell, que representa un paisaje urbano dominado por la arquitectura de la ciudad y un semáforo que regula el movimiento del tráfico en una atmósfera tranquila y ligeramente nebulosa.
· Dimensiones con marco: 48x54x2 cm.
· Dimensiones de la litografía: 24x28 cm.
· Litografía firmada a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· Edición limitada 32/125.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La litografía será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena urbana evocadora que captura la esencia de una gran ciudad envuelta en una atmósfera suave y ligeramente difuminada. La composición se centra en un paisaje urbano donde las estructuras arquitectónicas emergen entre luces, señales y elementos propios de la vida moderna. En el fondo se distingue una estructura metálica monumental que se alza entre los edificios, creando una presencia dominante que da identidad al paisaje. La escena transmite una sensación de movimiento contenido, como si el instante representado fuera un momento pausado dentro del ritmo constante de la ciudad.
En primer plano aparece un semáforo que destaca claramente en la composición gracias a su posición vertical y a la intensidad del color de su luz superior. Este elemento urbano se convierte en uno de los focos visuales más importantes del cuadro, ya que introduce un punto de contraste dentro del conjunto de tonos suaves que dominan el entorno. El semáforo simboliza el flujo de la ciudad, el orden que regula el movimiento de los vehículos y peatones, y al mismo tiempo actúa como un punto de referencia dentro de la escena urbana.
Detrás de este elemento se extiende una serie de edificios que se elevan con formas rectas y verticales. Estas estructuras urbanas aparecen representadas de manera simplificada, como siluetas que emergen entre la bruma de la atmósfera. La arquitectura parece disolverse ligeramente en el aire, creando una sensación de distancia y profundidad. Entre estos edificios destaca una estructura metálica característica que se eleva sobre el paisaje urbano, aportando una dimensión monumental que conecta la escena con la identidad histórica de la ciudad.
En la parte inferior de la escena se perciben pequeñas formas que sugieren vehículos desplazándose por la calle. Estas diminutas presencias aportan escala al paisaje y refuerzan la idea de una ciudad viva y activa. Aunque las figuras de los coches son discretas, su presencia sugiere el constante flujo de tránsito que caracteriza a las grandes avenidas urbanas. A un lado del cuadro también se observan señales que indican direcciones o lugares, lo que refuerza la sensación de estar ante un cruce o punto estratégico dentro de la ciudad.
El cielo y el ambiente general del cuadro presentan una tonalidad suave y ligeramente nebulosa que envuelve toda la escena en una atmósfera tranquila. Los colores se mezclan de forma delicada, creando una impresión de luz difusa que podría corresponder a un momento del día en el que la ciudad se encuentra envuelta en una ligera neblina. Esta atmósfera aporta una dimensión poética al paisaje urbano, transformando una escena cotidiana en una imagen contemplativa.
En conjunto, la obra transmite la esencia de una gran ciudad donde la arquitectura monumental, las señales urbanas y el flujo del tránsito se integran en una escena serena y elegante. La composición captura un instante urbano que combina modernidad, movimiento y atmósfera, ofreciendo una visión artística del paisaje metropolitano.
Pictura Galeria presenta este magnífico grabado perteneciente a Xavier Carbonell, que representa un paisaje urbano dominado por la arquitectura de la ciudad y un semáforo que regula el movimiento del tráfico en una atmósfera tranquila y ligeramente nebulosa.
· Dimensiones con marco: 48x54x2 cm.
· Dimensiones de la litografía: 24x28 cm.
· Litografía firmada a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· Edición limitada 32/125.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La litografía será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena urbana evocadora que captura la esencia de una gran ciudad envuelta en una atmósfera suave y ligeramente difuminada. La composición se centra en un paisaje urbano donde las estructuras arquitectónicas emergen entre luces, señales y elementos propios de la vida moderna. En el fondo se distingue una estructura metálica monumental que se alza entre los edificios, creando una presencia dominante que da identidad al paisaje. La escena transmite una sensación de movimiento contenido, como si el instante representado fuera un momento pausado dentro del ritmo constante de la ciudad.
En primer plano aparece un semáforo que destaca claramente en la composición gracias a su posición vertical y a la intensidad del color de su luz superior. Este elemento urbano se convierte en uno de los focos visuales más importantes del cuadro, ya que introduce un punto de contraste dentro del conjunto de tonos suaves que dominan el entorno. El semáforo simboliza el flujo de la ciudad, el orden que regula el movimiento de los vehículos y peatones, y al mismo tiempo actúa como un punto de referencia dentro de la escena urbana.
Detrás de este elemento se extiende una serie de edificios que se elevan con formas rectas y verticales. Estas estructuras urbanas aparecen representadas de manera simplificada, como siluetas que emergen entre la bruma de la atmósfera. La arquitectura parece disolverse ligeramente en el aire, creando una sensación de distancia y profundidad. Entre estos edificios destaca una estructura metálica característica que se eleva sobre el paisaje urbano, aportando una dimensión monumental que conecta la escena con la identidad histórica de la ciudad.
En la parte inferior de la escena se perciben pequeñas formas que sugieren vehículos desplazándose por la calle. Estas diminutas presencias aportan escala al paisaje y refuerzan la idea de una ciudad viva y activa. Aunque las figuras de los coches son discretas, su presencia sugiere el constante flujo de tránsito que caracteriza a las grandes avenidas urbanas. A un lado del cuadro también se observan señales que indican direcciones o lugares, lo que refuerza la sensación de estar ante un cruce o punto estratégico dentro de la ciudad.
El cielo y el ambiente general del cuadro presentan una tonalidad suave y ligeramente nebulosa que envuelve toda la escena en una atmósfera tranquila. Los colores se mezclan de forma delicada, creando una impresión de luz difusa que podría corresponder a un momento del día en el que la ciudad se encuentra envuelta en una ligera neblina. Esta atmósfera aporta una dimensión poética al paisaje urbano, transformando una escena cotidiana en una imagen contemplativa.
En conjunto, la obra transmite la esencia de una gran ciudad donde la arquitectura monumental, las señales urbanas y el flujo del tránsito se integran en una escena serena y elegante. La composición captura un instante urbano que combina modernidad, movimiento y atmósfera, ofreciendo una visión artística del paisaje metropolitano.
