M. Perone (1982) - Il battesimo nel Giordano





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El bautismo en el Jordán, óleo sobre lienzo de M. Perone (1982), 50 × 40 cm, Italia, estilo clásico, periodo 2020+, original, firmado a mano, en excelentes condiciones.
Descripción del vendedor
Título: “El Bautismo en el Jordán”
Oleo sobre lienzo, 50 × 40 cm — M. Perone
El cuadro representa con intensa espiritualidad el momento solemne del bautismo de Jesús en el río Jordán por parte de Juan Bautista, escena central de la tradición cristiana. La composición está dispuesta verticalmente y guía la mirada hacia el centro simbólico de la obra: el gesto benedicente del santo y la actitud de recogimiento humilde de la figura arrodillada.
Jesús está representado de primer plano, arrodillado sobre una roca inmersa en el agua, el cuerpo ligeramente inclinado y los brazos cruzados sobre el pecho en señal de devoción y aceptación. El rostro, dirigido hacia arriba, expresa serenidad y abandono espiritual. El paño blanco que rodea las caderas desciende suave por las piernas, contrastando con los tonos más fríos del agua y la piedra.
A su lado se alza Juan Bautista, figura dinámica y ascética, capturado en el acto de verter el agua del bautismo. Su cuerpo está modelado con una expresión anatómica vigorosa, mientras el gesto de la mano levantada introduce un movimiento vertical que refuerza el carácter ritual de la escena. El manto color ocre que se desliza sobre el hombro añade una nota cromática cálida al conjunto, mientras la vara cruzada apoyada sobre la roca evoca el simbolismo de la misión profética.
El fondo paisajístico se abre a un río sereno que refleja el cielo azul y luminoso. A orillas se insinúan masas arbóreas oscuras, tratadas con pinceladas suaves y atenuadas que crean profundidad atmosférica. Del cielo desciende una luz tenue y concentrada, casi un rayo espiritual, que converge en la escena central y sella el momento sagrado de la revelación.
La paleta alterna tonos fríos y luminosos del cielo y del agua con tonalidades terrosas y cálidas de las rocas y de los tejidos, creando un equilibrio cromático armónico. La pincelada aparece controlada pero sensible, capaz de devolver tanto la solidez de las figuras como la delicadeza de la atmósfera.
La obra une una sensibilidad figurativa de matriz clásica a una realización luminística delicada, ofreciendo una representación intensa y contemplativa de uno de los momentos más significativos de la narrativa evangélica. El resultado es una escena cargada de quietud solemne, en la que la naturaleza, el gesto humano y la luz divina se funden en una composición equilibrada y profundamente evocadora.
Título: “El Bautismo en el Jordán”
Oleo sobre lienzo, 50 × 40 cm — M. Perone
El cuadro representa con intensa espiritualidad el momento solemne del bautismo de Jesús en el río Jordán por parte de Juan Bautista, escena central de la tradición cristiana. La composición está dispuesta verticalmente y guía la mirada hacia el centro simbólico de la obra: el gesto benedicente del santo y la actitud de recogimiento humilde de la figura arrodillada.
Jesús está representado de primer plano, arrodillado sobre una roca inmersa en el agua, el cuerpo ligeramente inclinado y los brazos cruzados sobre el pecho en señal de devoción y aceptación. El rostro, dirigido hacia arriba, expresa serenidad y abandono espiritual. El paño blanco que rodea las caderas desciende suave por las piernas, contrastando con los tonos más fríos del agua y la piedra.
A su lado se alza Juan Bautista, figura dinámica y ascética, capturado en el acto de verter el agua del bautismo. Su cuerpo está modelado con una expresión anatómica vigorosa, mientras el gesto de la mano levantada introduce un movimiento vertical que refuerza el carácter ritual de la escena. El manto color ocre que se desliza sobre el hombro añade una nota cromática cálida al conjunto, mientras la vara cruzada apoyada sobre la roca evoca el simbolismo de la misión profética.
El fondo paisajístico se abre a un río sereno que refleja el cielo azul y luminoso. A orillas se insinúan masas arbóreas oscuras, tratadas con pinceladas suaves y atenuadas que crean profundidad atmosférica. Del cielo desciende una luz tenue y concentrada, casi un rayo espiritual, que converge en la escena central y sella el momento sagrado de la revelación.
La paleta alterna tonos fríos y luminosos del cielo y del agua con tonalidades terrosas y cálidas de las rocas y de los tejidos, creando un equilibrio cromático armónico. La pincelada aparece controlada pero sensible, capaz de devolver tanto la solidez de las figuras como la delicadeza de la atmósfera.
La obra une una sensibilidad figurativa de matriz clásica a una realización luminística delicada, ofreciendo una representación intensa y contemplativa de uno de los momentos más significativos de la narrativa evangélica. El resultado es una escena cargada de quietud solemne, en la que la naturaleza, el gesto humano y la luz divina se funden en una composición equilibrada y profundamente evocadora.

