Roberto Mauri (1977) - Sentiero nella lavanda





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Sentiero en la Lavanda, óleo sobre lienzo 30 × 30 cm de Roberto Mauri (Italia, 1977), periodo 2020+, Arte naïf, Original, firmado a mano, en excelentes condiciones, vendido por Propietario o comerciante.
Descripción del vendedor
Título; Sendero en la Lavanda
Óleo sobre lienzo, 30 × 30 cm
Roberto Mauri
En este pequeño pero intensísimo óleo sobre lienzo, Roberto Mauri compone un paisaje que parece respirar. El primer plano está enteramente ocupado por un mar de lavanda en plena floración: violeta profundo y púrpura vibrante se mezclan con toques de amarillo oro, como diminutas amapolas silvestres dispersas entre los tallos. La pincelada es densa, casi tangible, capaz de devolver la consistencia aterciopelada de las flores y el ligero movimiento del viento que las acaricia.
Una línea blanca, sinuosa como una cinta de seda, corta el centro de la composición: un sendero que nace desde abajo y sube suavemente hacia la colina, guiando irresistible la mirada del espectador. A sus lados, el verde brillante de los prados primaverales vira hacia un amarillo solar en las laderas más altas, creando un juego de luz y sombra que da volumen y profundidad a las colinas onduladas.
A la derecha, tres cipreses erguidos y oscuros se alzan como centinelas silenciosas, introduciendo un elemento vertical que equilibra la vastedad horizontal de los campos y confiere al paisaje ese sabor típicamente toscano. En la cima de la colina más alta, casi suspendido entre cielo y tierra, aparece una pequeña casa blanca con techo de tejas anaranjadas: simple, esencial, y sin embargo cargada de una quietud doméstica que invita a la contemplación.
El cielo, de un azul cobalto intenso y purísimo, está salpicado de nubes blancas y ligeras, que parecen flotar en una atmósfera de serena inmovilidad. La luz es la de un mediodía primaveral: cálida, difusa, capaz de hacer que resplandezca cada color sin jamás aplastarlo.
Mauri consigue, en tan solo treinta centímetros por treinta, condensar un mundo entero de armonía y paz: el violeta de la lavanda dialoga con el verde de los prados, el blanco del sendero conduce hacia el rojo-naranja del techo, mientras el cielo abraza todo en un único respiro. Una obra de pequeño tamaño pero de gran respiro emocional, que transmite a la vez la vastedad de la naturaleza y la intimidad de un lugar amado.
Título; Sendero en la Lavanda
Óleo sobre lienzo, 30 × 30 cm
Roberto Mauri
En este pequeño pero intensísimo óleo sobre lienzo, Roberto Mauri compone un paisaje que parece respirar. El primer plano está enteramente ocupado por un mar de lavanda en plena floración: violeta profundo y púrpura vibrante se mezclan con toques de amarillo oro, como diminutas amapolas silvestres dispersas entre los tallos. La pincelada es densa, casi tangible, capaz de devolver la consistencia aterciopelada de las flores y el ligero movimiento del viento que las acaricia.
Una línea blanca, sinuosa como una cinta de seda, corta el centro de la composición: un sendero que nace desde abajo y sube suavemente hacia la colina, guiando irresistible la mirada del espectador. A sus lados, el verde brillante de los prados primaverales vira hacia un amarillo solar en las laderas más altas, creando un juego de luz y sombra que da volumen y profundidad a las colinas onduladas.
A la derecha, tres cipreses erguidos y oscuros se alzan como centinelas silenciosas, introduciendo un elemento vertical que equilibra la vastedad horizontal de los campos y confiere al paisaje ese sabor típicamente toscano. En la cima de la colina más alta, casi suspendido entre cielo y tierra, aparece una pequeña casa blanca con techo de tejas anaranjadas: simple, esencial, y sin embargo cargada de una quietud doméstica que invita a la contemplación.
El cielo, de un azul cobalto intenso y purísimo, está salpicado de nubes blancas y ligeras, que parecen flotar en una atmósfera de serena inmovilidad. La luz es la de un mediodía primaveral: cálida, difusa, capaz de hacer que resplandezca cada color sin jamás aplastarlo.
Mauri consigue, en tan solo treinta centímetros por treinta, condensar un mundo entero de armonía y paz: el violeta de la lavanda dialoga con el verde de los prados, el blanco del sendero conduce hacia el rojo-naranja del techo, mientras el cielo abraza todo en un único respiro. Una obra de pequeño tamaño pero de gran respiro emocional, que transmite a la vez la vastedad de la naturaleza y la intimidad de un lugar amado.

