Giuseppe Abbruzzese (1944) - Echi di Venezia





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Echi di Venezia es una pintura al óleo sobre lienzo de Giuseppe Abbruzzese (1944) en el estilo impresionista, original, firmada a mano, realizada en Italia entre 1980 y 1990, con dimensiones de 49,5 x 69,5 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Giuseppe Abbruzzese, que representa una bulliciosa calle urbana de época, donde peatones, carruajes y tranvías se mueven sobre un pavimento mojado bajo un cielo gris y atmosférico. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 49,5x69,5x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta de inmediato a una escena urbana vibrante y llena de vida, donde el agua ocupa el centro de la composición y actúa como eje que articula todo el paisaje. En primer plano, una elegante embarcación alargada se extiende hacia el espectador, creando una fuerte sensación de profundidad y guiando la mirada hacia el horizonte. El movimiento del agua, sugerido a través de ondulaciones y reflejos, aporta dinamismo a la escena, mientras que los postes que emergen del canal refuerzan la perspectiva y estructuran el espacio. La atmósfera general es luminosa, con un cielo amplio que parece abrirse sobre la ciudad, envolviendo todo en una sensación de amplitud y aire fresco.
A ambos lados del canal se despliega una arquitectura que evoca una ciudad histórica, rica en detalles y con una personalidad marcada. Las construcciones presentan formas orgánicas y ornamentadas, con cúpulas, fachadas y balcones que parecen cobrar vida propia. Estas edificaciones no están representadas de manera rígida, sino con una cierta libertad interpretativa que aporta carácter y expresividad. El puente que cruza el canal en la distancia actúa como un punto de conexión visual, uniendo ambas orillas y aportando equilibrio a la composición, al tiempo que sugiere tránsito, encuentro y continuidad.
Las embarcaciones que flotan en el canal añaden una dimensión humana a la escena, incluso en ausencia de figuras claramente definidas. Se perciben como símbolos de movimiento, de recorrido y de historia, como si cada una de ellas llevara consigo relatos silenciosos. Algunas permanecen más cercanas a los márgenes, mientras que otras se sitúan en el centro, creando un juego de ritmos visuales que refuerza la sensación de vida en constante flujo. El canal no es solo un elemento geográfico, sino un espacio narrativo donde convergen múltiples trayectorias.
El tratamiento del color contribuye decisivamente a la atmósfera del cuadro. Los tonos verdes y azulados del agua contrastan con los matices cálidos y dorados de las edificaciones, generando un equilibrio cromático que resulta a la vez armónico y estimulante. El cielo, con sus pinceladas suaves y toques de color más intensos, añade una dimensión emocional que sugiere un momento particular del día, quizá una mañana luminosa o una tarde en calma. Los pequeños acentos de color dispersos por la composición aportan vitalidad y ritmo, como si fueran destellos de energía que recorren toda la escena.
La composición en su conjunto transmite una mezcla de serenidad y movimiento, de estabilidad arquitectónica y fluidez acuática. La ciudad aparece como un organismo vivo, en el que cada elemento, desde las embarcaciones hasta los edificios y el cielo, participa en una armonía dinámica. La perspectiva conduce la mirada de manera natural desde el primer plano hasta el fondo, invitando al espectador a adentrarse en el paisaje y recorrerlo visualmente. En conjunto, la obra captura la esencia de un lugar donde el tiempo parece fluir al ritmo del agua, evocando una sensación de belleza cotidiana, de historia y de poesía visual.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Giuseppe Abbruzzese, que representa una bulliciosa calle urbana de época, donde peatones, carruajes y tranvías se mueven sobre un pavimento mojado bajo un cielo gris y atmosférico. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 49,5x69,5x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro nos transporta de inmediato a una escena urbana vibrante y llena de vida, donde el agua ocupa el centro de la composición y actúa como eje que articula todo el paisaje. En primer plano, una elegante embarcación alargada se extiende hacia el espectador, creando una fuerte sensación de profundidad y guiando la mirada hacia el horizonte. El movimiento del agua, sugerido a través de ondulaciones y reflejos, aporta dinamismo a la escena, mientras que los postes que emergen del canal refuerzan la perspectiva y estructuran el espacio. La atmósfera general es luminosa, con un cielo amplio que parece abrirse sobre la ciudad, envolviendo todo en una sensación de amplitud y aire fresco.
A ambos lados del canal se despliega una arquitectura que evoca una ciudad histórica, rica en detalles y con una personalidad marcada. Las construcciones presentan formas orgánicas y ornamentadas, con cúpulas, fachadas y balcones que parecen cobrar vida propia. Estas edificaciones no están representadas de manera rígida, sino con una cierta libertad interpretativa que aporta carácter y expresividad. El puente que cruza el canal en la distancia actúa como un punto de conexión visual, uniendo ambas orillas y aportando equilibrio a la composición, al tiempo que sugiere tránsito, encuentro y continuidad.
Las embarcaciones que flotan en el canal añaden una dimensión humana a la escena, incluso en ausencia de figuras claramente definidas. Se perciben como símbolos de movimiento, de recorrido y de historia, como si cada una de ellas llevara consigo relatos silenciosos. Algunas permanecen más cercanas a los márgenes, mientras que otras se sitúan en el centro, creando un juego de ritmos visuales que refuerza la sensación de vida en constante flujo. El canal no es solo un elemento geográfico, sino un espacio narrativo donde convergen múltiples trayectorias.
El tratamiento del color contribuye decisivamente a la atmósfera del cuadro. Los tonos verdes y azulados del agua contrastan con los matices cálidos y dorados de las edificaciones, generando un equilibrio cromático que resulta a la vez armónico y estimulante. El cielo, con sus pinceladas suaves y toques de color más intensos, añade una dimensión emocional que sugiere un momento particular del día, quizá una mañana luminosa o una tarde en calma. Los pequeños acentos de color dispersos por la composición aportan vitalidad y ritmo, como si fueran destellos de energía que recorren toda la escena.
La composición en su conjunto transmite una mezcla de serenidad y movimiento, de estabilidad arquitectónica y fluidez acuática. La ciudad aparece como un organismo vivo, en el que cada elemento, desde las embarcaciones hasta los edificios y el cielo, participa en una armonía dinámica. La perspectiva conduce la mirada de manera natural desde el primer plano hasta el fondo, invitando al espectador a adentrarse en el paisaje y recorrerlo visualmente. En conjunto, la obra captura la esencia de un lugar donde el tiempo parece fluir al ritmo del agua, evocando una sensación de belleza cotidiana, de historia y de poesía visual.

